Jalisco

Expuestos al drenaje por hundimiento en la calle

Entre avenida Revolución y Lindavista los habitantes se quejan de olores provenientes del drenaje

GUADALAJARA, JALISCO (13/AGO/2013).- "Respiramos puros desechos", dice Ana María Peregrina. Ese olor a drenaje que brota de afuera de su casa no ha parado desde hace una semana, cuando se hizo un hoyo en medio de la calle Jorge Isaac, entre avenida Revolución y Lindavista, que ahora mide más de un metro de profundidad.
 
Ojalá la molestia fuera sólo la pestilencia, comenta la vecina, pero a eso se suman dolores de estómago por convivir con aguas residuales y riesgos de abrir la puerta y tener un orificio de ese tamaño, con tierra, piedras y otros materiales alrededor: los trabajadores del SIAPA (Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado) fueron, escarbaron y no volvieron.
 
Y no era la primera vez que en esa calle los trabajos del SIAPA quedaban inconclusos y con desorden alrededor. Hace un mes, Mario Pérez, que vive frente a la casa de Ana María, solicitó reparaciones en su infraestructura hídrica y quedaron dos orificios abiertos. Por ahí se filtró el agua cuya humedad probablemente provocó el socavón, explican los vecinos.
 
Pasó una camioneta, se escuchó un golpe y se cayó al subsuelo un pedazo de concreto. Era un hoyo de unos 40 centímetros de diámetro en el que vecinos pusieron ramas como señalización improvisada; ahora la apertura mide cerca de un metro y tiene cintas de precaución. Dos elementos del SIAPA llegaron a asistir, pero dijeron que debían cambiar la infraestructura y necesitarían una máquina para drenar. Prometieron regresar el jueves.
 
"Se la pasaron sentados medio día; ya en la tarde vino una camioneta por ellos y subieron sus palas. 'Ya nos vamos, mañana venimos´. Y se pasó el sábado, se pasó el domingo, se pasó el lunes y nada", expresa Ana María.
 
Es periodo vacacional y los niños de Aurora, otra de las vecinas, salen a jugar por las calles, a los alrededores del socavón. Sortean a los carros que, en su intento por pasar, van por el reducido espacio que queda al rodear el hoyo, y que patinan entre las piedras y tierra que resultó de lo escarbado. Los riesgos son preocupación de todos los días para los vecinos y así será hasta que cumplan con arreglar.
 
EL INFORMADOR / ALEJANDRA PEDROZA

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