Jalisco
Falta legislación sobre campos electromagnéticos en México
El campo electromagnético es el concepto que aglutina todas las posibles frecuencias que se usan para emitir cualquier cosa
GUADALAJARA, JALISCO.- En México es prácticamente nula la investigación sobre la contaminación electromagnética y sus efectos en la salud. Y un país que tiene tan pocos avances al respecto, lo mejor que puede hacer es trabajar en una legislación para normar las radiaciones, ya que es la única forma de tener “tranquila a la población”, asegura el académico español Iñigo Cuiñas Gómez, experto de la Universidad de Vigo en el tema.
El ingeniero en Telecomunicación explica que toda la población está expuesta a campos electromagnéticos.
“Esto generó en algunos países, principalmente en los europeos, mucha presión social que obligó a los gobiernos a crear legislaciones que limitan las ondas electromagnéticas. Es un ámbito en el que hay demasiado ruido, que ha generado una serie de estudios médicos bastante amplios, que hasta ahora no se relaciona con enfermedades, mientras que se respeten los límites recomendados por la OMS (Organización Mundial de la Salud)”, comenta Cuiñás Gómez.
Especifica que el campo electromagnético es el concepto que aglutina todas las posibles frecuencias que se usan para emitir cualquier cosa, es decir, “todas las ondas que se propagan en el espacio, que no son movimientos físicos, sino de cargas eléctricas”.
Las ondas se clasifican en ionizantes y no ionizantes.
Las no ionizantes son las que se utilizan en las telecomunicaciones (radio, televisión, telefonía, conexión inalámbrica, comunicaciones por satélite) y hasta ahora no se conocen daños. “Las frecuencias son más bajas y no se ha detectado que rompan moléculas. Es un asunto de física cuántica, no es que a lo mejor se detecta, si se detectan, se tendrían que modificar las leyes físicas”.
—¿De dónde parte la preocupación?
—La base principal es que hay un posible efecto, que es de calentamiento, y hay que ver hasta qué punto es perjudicial o no, es decir, qué tan nocivos son los efectos biológicos. Si corres unas cuantas cuadras, un efecto biológico en tu cuerpo es que el corazón bombea más rápido, y al momento de dejar de correr, recupera el ritmo normal y no pasa nada. Pero si tienes una lesión cardíaca y al correr se acelera tu corazón, habrá un punto que no podrá desacelerarse. Entonces los estudios determinan estos efectos, de hasta qué punto el cuerpo puede recuperar su temperatura después de estar expuestos al calor. Lo que han hecho en las legislaciones, es que a partir del punto que puede ser nocivo, las normativas se van muy por debajo, lo que asegura que no habrá afectaciones para las personas.
El punto es que donde no está regulado, no sabes si hay daños o no.
—¿Qué establece la normatividad de la Unión Europea?
—La legislación no determina cuántas antenas o en qué entorno. Sino que en cualquier sitio, cualquier persona esté segura de que no se supere el límite de radiaciones permitidas. A la gente lo que le importa es que su salud no se vea amenazada y el Gobierno tiene que velar por la salud de la población. En el caso español, hay una restricción adicional que pide que en un radio de 100 metros, en torno a un colegio, hospital o residencia geriátrica, se compruebe que se cumple la normativa.
—¿Cómo reaccionaron las empresas ante esta legislación?
—Las empresas de telefonía, aunque les costó más dinero, están tranquilas, porque antes había mucha inquietud social, de que les dolía la cabeza y no sé qué; ahora con la ley, que se cumple, la presión social ha bajado.
—¿Qué sugiere a un país como México, que no tiene legislación?
—Tener una legislación es lo más razonable, porque es la forma de tener tranquila a la gente.
El ingeniero en Telecomunicación explica que toda la población está expuesta a campos electromagnéticos.
“Esto generó en algunos países, principalmente en los europeos, mucha presión social que obligó a los gobiernos a crear legislaciones que limitan las ondas electromagnéticas. Es un ámbito en el que hay demasiado ruido, que ha generado una serie de estudios médicos bastante amplios, que hasta ahora no se relaciona con enfermedades, mientras que se respeten los límites recomendados por la OMS (Organización Mundial de la Salud)”, comenta Cuiñás Gómez.
Especifica que el campo electromagnético es el concepto que aglutina todas las posibles frecuencias que se usan para emitir cualquier cosa, es decir, “todas las ondas que se propagan en el espacio, que no son movimientos físicos, sino de cargas eléctricas”.
Las ondas se clasifican en ionizantes y no ionizantes.
Las no ionizantes son las que se utilizan en las telecomunicaciones (radio, televisión, telefonía, conexión inalámbrica, comunicaciones por satélite) y hasta ahora no se conocen daños. “Las frecuencias son más bajas y no se ha detectado que rompan moléculas. Es un asunto de física cuántica, no es que a lo mejor se detecta, si se detectan, se tendrían que modificar las leyes físicas”.
—¿De dónde parte la preocupación?
—La base principal es que hay un posible efecto, que es de calentamiento, y hay que ver hasta qué punto es perjudicial o no, es decir, qué tan nocivos son los efectos biológicos. Si corres unas cuantas cuadras, un efecto biológico en tu cuerpo es que el corazón bombea más rápido, y al momento de dejar de correr, recupera el ritmo normal y no pasa nada. Pero si tienes una lesión cardíaca y al correr se acelera tu corazón, habrá un punto que no podrá desacelerarse. Entonces los estudios determinan estos efectos, de hasta qué punto el cuerpo puede recuperar su temperatura después de estar expuestos al calor. Lo que han hecho en las legislaciones, es que a partir del punto que puede ser nocivo, las normativas se van muy por debajo, lo que asegura que no habrá afectaciones para las personas.
El punto es que donde no está regulado, no sabes si hay daños o no.
—¿Qué establece la normatividad de la Unión Europea?
—La legislación no determina cuántas antenas o en qué entorno. Sino que en cualquier sitio, cualquier persona esté segura de que no se supere el límite de radiaciones permitidas. A la gente lo que le importa es que su salud no se vea amenazada y el Gobierno tiene que velar por la salud de la población. En el caso español, hay una restricción adicional que pide que en un radio de 100 metros, en torno a un colegio, hospital o residencia geriátrica, se compruebe que se cumple la normativa.
—¿Cómo reaccionaron las empresas ante esta legislación?
—Las empresas de telefonía, aunque les costó más dinero, están tranquilas, porque antes había mucha inquietud social, de que les dolía la cabeza y no sé qué; ahora con la ley, que se cumple, la presión social ha bajado.
—¿Qué sugiere a un país como México, que no tiene legislación?
—Tener una legislación es lo más razonable, porque es la forma de tener tranquila a la gente.