Jalisco
Globalización afecta la calidad de la tortilla
La consistencia y sabor de este alimento se han visto alterados debido a los actuales procesos de elaboración y conservación
GUADALAJARA, JALISCO (29/NOV/2010).- La presencia de la tortilla en el mercado global, si bien representa una gran oportunidad de negocios para las empresas que ya han invertido fuera de las fronteras mexicanas, también implica una situación que afecta negativamente la identidad de este alimento que reviste gran importancia en la dieta de la población mexicana.
Al respecto, el industrial de la firma Villamex de maquinaria de tortillas de maíz y trigo, Manuel Villagómez Rodríguez, señala que la presentación de tortillas en el mercado internacional que llevan conservadores para resistir 40 días en anaquel, y que las empresas de harina ya no recurran a la elaboración tradicional del nixtamal, ha originado un producto diferente en sus características de aroma, textura y sabor originales, por lo que la tortilla mexicana no se presenta en su forma original.
Además, dijo debido al peso financiero que tienen grandes corporativos en el mercado mundial de alimentos, como Cargill y Archer Daniels Midland, trae una situación en que en la práctica a los grandes inversionistas del mercado de la harina para la tortilla no les interese considerar su proceso original, pese a que Maseca también tenga presencia fuera de las fronteras mexicanas. En este sentido, dijo que el mercado global de la tortilla “ha nacido desnacionalizado”.
Insistió en que incluso en el mercado mexicano se ha deteriorado la calidad de las tortillas, dado que esto se puede observar en que éstas se desintegran luego de la primera calentada. Indicó que esto se debe a que la mayoría de la harina nixtamalizada que se manda al mercado “ya no contiene la fécula y el llamado pericarpio del grano”, lo que le resta consistencia al producto.
Villagómez Rodríguez dijo que desde la eliminación en 1992 del decreto federal que consideraba a la industria de la masa y la tortilla como “una actividad de interés público”, las autoridades introdujeron una situación “de ley de la selva” en el mercado interno de este alimento, en el que los grandes corporativos harineros serán los que hagan el gran negocio en comparación con los pequeños industriales que venden al día menos de 300 kilogramos.
Subrayó que tan no le interesa al Gobierno el interés del consumidor de tortillas, que éste, en la inmensa mayoría, ni cuenta se da por qué cada vez este alimento pierde cada día su identidad original por los motivos ya expuestos.
Un mercado pulverizado
A propósito de los recientes aumentos de precios en los expendios, dijo que esto fue una respuesta obligada de los pequeños industriales, los que por razones obvias no pueden competir con los precios de los supermercados y de las grandes corporaciones del mercado harinero.
PARA SABER
Una investigación del Grupo Maseca reveló que el consumo de tortillas bajó de 90 kilogramos al año por habitante en 1996, a 70 kilogramos en 2006, lo que supone una disminución de 23 por ciento. Entre las causas de este fenómeno está que hay diversas modalidades de harinas para el consumidor, como panes y barritas de varios cereales.
TELÓN DE FONDO
Justifican alza
En días pasados algunos expendios aumentaron el precio de la tortilla de por lo menos un peso el kilogramo, sobre los nueve o 10 pesos en que se cotiza este producto en la Zona Metropolitana de Guadalajara y el resto de Jalisco.
De acuerdo con los industriales de la tortilla, desde 2007 no se han hecho ajustes al precio de este alimento al consumidor, y por ello “ya se resienten seriamente los impactos inflacionarios de varios insumos, como maíz, harina y energéticos, además de los servicios de agua y mano de obra”.
Sin embargo, el delegado de la Secretaría de Economía, Roberto Fernández Silva, afirmó que en promedio, el precio de la tortilla en Jalisco se oferta en poco más de nueve pesos el kilogramo, lo que se explica en gran parte por la estabilidad del precio del maíz y la disponibilidad del grano.
Además, diversos sectores han señalado que el alza al precio de la tortilla no se justifica.
Al respecto, el industrial de la firma Villamex de maquinaria de tortillas de maíz y trigo, Manuel Villagómez Rodríguez, señala que la presentación de tortillas en el mercado internacional que llevan conservadores para resistir 40 días en anaquel, y que las empresas de harina ya no recurran a la elaboración tradicional del nixtamal, ha originado un producto diferente en sus características de aroma, textura y sabor originales, por lo que la tortilla mexicana no se presenta en su forma original.
Además, dijo debido al peso financiero que tienen grandes corporativos en el mercado mundial de alimentos, como Cargill y Archer Daniels Midland, trae una situación en que en la práctica a los grandes inversionistas del mercado de la harina para la tortilla no les interese considerar su proceso original, pese a que Maseca también tenga presencia fuera de las fronteras mexicanas. En este sentido, dijo que el mercado global de la tortilla “ha nacido desnacionalizado”.
Insistió en que incluso en el mercado mexicano se ha deteriorado la calidad de las tortillas, dado que esto se puede observar en que éstas se desintegran luego de la primera calentada. Indicó que esto se debe a que la mayoría de la harina nixtamalizada que se manda al mercado “ya no contiene la fécula y el llamado pericarpio del grano”, lo que le resta consistencia al producto.
Villagómez Rodríguez dijo que desde la eliminación en 1992 del decreto federal que consideraba a la industria de la masa y la tortilla como “una actividad de interés público”, las autoridades introdujeron una situación “de ley de la selva” en el mercado interno de este alimento, en el que los grandes corporativos harineros serán los que hagan el gran negocio en comparación con los pequeños industriales que venden al día menos de 300 kilogramos.
Subrayó que tan no le interesa al Gobierno el interés del consumidor de tortillas, que éste, en la inmensa mayoría, ni cuenta se da por qué cada vez este alimento pierde cada día su identidad original por los motivos ya expuestos.
Un mercado pulverizado
A propósito de los recientes aumentos de precios en los expendios, dijo que esto fue una respuesta obligada de los pequeños industriales, los que por razones obvias no pueden competir con los precios de los supermercados y de las grandes corporaciones del mercado harinero.
PARA SABER
Una investigación del Grupo Maseca reveló que el consumo de tortillas bajó de 90 kilogramos al año por habitante en 1996, a 70 kilogramos en 2006, lo que supone una disminución de 23 por ciento. Entre las causas de este fenómeno está que hay diversas modalidades de harinas para el consumidor, como panes y barritas de varios cereales.
TELÓN DE FONDO
Justifican alza
En días pasados algunos expendios aumentaron el precio de la tortilla de por lo menos un peso el kilogramo, sobre los nueve o 10 pesos en que se cotiza este producto en la Zona Metropolitana de Guadalajara y el resto de Jalisco.
De acuerdo con los industriales de la tortilla, desde 2007 no se han hecho ajustes al precio de este alimento al consumidor, y por ello “ya se resienten seriamente los impactos inflacionarios de varios insumos, como maíz, harina y energéticos, además de los servicios de agua y mano de obra”.
Sin embargo, el delegado de la Secretaría de Economía, Roberto Fernández Silva, afirmó que en promedio, el precio de la tortilla en Jalisco se oferta en poco más de nueve pesos el kilogramo, lo que se explica en gran parte por la estabilidad del precio del maíz y la disponibilidad del grano.
Además, diversos sectores han señalado que el alza al precio de la tortilla no se justifica.