Jalisco

Guadalajara se prepara para recibir a los Reyes Magos

El Evangelio de San Mateo es el único que menciona a unos magos que vinieron de Oriente buscando al Niño Jesús

GUADALAJARA, JALISCO.- Si uno es amigo de la veracidad y la exactitud, le llamará la atención comprobar que siendo los Reyes Magos tres de los personajes más celebrados y populares de la iconografía religiosa, en realidad les rodea un velo de misterio. La única fuente de información al respecto la constituyen las palabras de Mateo en su Evangelio, donde solamente se explica que eran magos (astrólogos) y que entregaron tres presentes al Niño Jesús.

Pero en ningún momento se menciona que fueran reyes ni se especifica siquiera su número, raza, edad, origen o rasgos físicos. De proporcionarles estos “adornos” (y hasta sus nombres) se ha ocupado la tradición a lo largo de siglos de interpretaciones y estudios: pasaron de ser dos personajes en el siglo III a componer un generoso grupo de 60 personas según la Iglesia copta. La teoría del trío se impuso en el siglo III, basándose en el número de regalos. Un teólogo cartaginés, en ese mismo siglo, sostuvo que eran reyes para solucionar esa polémica condición de magos (en aquella época, las prácticas mágicas estaban prohibidas). Y se les llama Melchor, Gaspar y Baltasar porque ésos son los nombres que aparecen en un famoso mosaico bizantino del año 520. Otro dato: Baltasar no fue negro hasta el siglo XVI.

Antiguamente, el 6 de enero se celebraba el nacimiento de Jesús, pero hacia el siglo IV “esta efeméride se trasladó por algún motivo que no está identificado al 25 de diciembre”, manifiesta el historiador José Iturriaga, ex director general de Culturas Populares del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta). Asegura que en la actualidad, en pleno siglo XXI, algunos países cristianos ortodoxos mantienen aún esta fecha con el día de la Natividad.

En México y en otros países de tradición católica, se ha adoptado la costumbre de la rosca de Reyes, que tiene en su interior varios muñecos de plástico, los cuales representan al Niño Jesús. Aquella persona que en el momento de partir la rosca encuentra alguno de ellos, es la encargada de hacer o invitar a tamales y atole el 2 de febrero, Día de la Candelaria.

Según Iturriaga, esta tradición de la rosca de Reyes proviene de la baja Edad Media, entre los siglos VII y X. Su origen se ubica en lo que hoy es Francia y con el tiempo se comenzó a practicar en España. Cuenta que, además, en el siglo XIV, en la Corte de Navarra, el 6 de enero los niños partían un pastel que tenía escondida adentro de la masa una haba. “Por eso, a quien le tocara en su rebanada esa semilla lo proclamaban rey de las habas y todo el año, hasta el siguiente 6 de enero, recibía regalos y se le hacían homenajes”.

Verdades o inexactitudes aparte, al final lo que realmente importa es la ilusión que suscita en los pequeños (y algunos no tanto) esa ansiosa espera a lo largo de las vacaciones navideñas de la llegada de los Reyes Magos, que culmina la noche del 5 de enero.

En México y en otros países de tradición católica se adoptó la costumbre de celebrar al mismo tiempo el día de la Epifanía el 6 de enero y la festividad de los Reyes Magos.

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