Jalisco

Instan a aprovechar áreas debajo de Línea 3

Expertos piden replicar buenas prácticas en espacios similares para evitar que sea una fractura del tejido social

GUADALAJARA, JALISCO (17/NOV/2014).- Con el inicio de los trabajos de la Línea 3 del Tren Ligero no tardaron en aparecer las voces de rechazo entre vecinos del corredor de Ávila Camacho y colonias como El Capullo, quienes insistieron en que la obra fuera subterránea. Pero la autoridad es firme: dos tramos serán elevados y sólo uno subterráneo (Avenida Alcalde).

Una consulta con tapatíos revela sus preferencias por áreas verdes y parques bajo los puentes, principalmente. Otros reclaman aparatos para hacer ejercicio, comercios y tiendas, espacios para fomentar la cultura y lectura, y hasta módulos policiales.

Urbanistas sugieren diseñar espacios públicos atractivos con un beneficio real para la ciudadanía en las zonas bajas de los tramos elevados. El coordinador de Desarrollo Urbano del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo, Salvador Medina, advierte que en otros países del mundo estos espacios se transforman con zonas comerciales y restaurantes.

Para la Academia Nacional de Arquitectura, Capítulo Guadalajara, la gran preocupación es que “el proyecto (Línea 3) está siendo implantado sobre la ciudad, sin haber considerado a la ciudad”. Por ello proponen ir más allá del aspecto de la movilidad para que se tenga una integración exitosa.

Para Héctor Castañón Reyes, maestro en planeación de desarrollo por la Universidad de Dortmund, cualquier estrategia integral podría mitigar los potenciales efectos negativos de los tramos elevados, siempre y cuando se contemplen las evaluaciones del impacto urbano. Para que el espacio sea apropiado por la ciudadanía, considera, debe reunir ciertas condicionantes que brinden seguridad y recreación: se requiere un espacio de, al menos, 10 metros de ancho para que pueda sostener plazoletas, parques lineales o áreas verdes que propicien el encuentro social. La altura es indispensable para permitir el desarrollo de arbolado adecuado.

A su vez, deben evitarse carriles de alta velocidad para que existan condiciones de seguridad. Y es importante propiciar una óptima accesibilidad peatonal que resuelva la conectividad y continuidad del corredor.

Castañón Reyes añade que no puede pasarse por alto un esquema de mantenimiento definido, que pudiera generarse a través de una concesión. Así, difícilmente podría quedar subutilizado, como sucede en las instalaciones inferiores del puente Matute Remus, que descarta como espacio público amigable y visitable para el peatón.

El otro reto es reactivar las zonas bajas de los puentes viales en la metrópoli, pero no hay un proyecto por parte de las autoridades estatal y municipales.

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