Jalisco

Jalisco laico

En tres patadas por Diego Petersen Farah

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Lo que no mata engorda, dicen los rancheros, y tienen razón. Casi todo lo que se mueve es alimento y mucho de lo que no, también (coma frutas y verduras). Con esa misma lógica, el Senado reformó la Constitución para agregarle a la definición de Estado la palabra “laico”, lo cual se aprobó hace 15 días sin mayores brincos. La lógica de los senadores del PRI y el PRD fue darle oficialmente el carácter de laico al Estado, pues sólo en el artículo tercero se habla de laicismo, en la famosa frase de que “la educación es laica y gratuita”.

Aprovechando el envión, el diputado local perredista Raúl Vargas propuso el 16 de febrero una iniciativa para reformar el artículo segundo de la Constitución de Jalisco y agregarle también la palabra laico. En el tercer párrafo de ese artículo dice: “El Estado de Jalisco adopta para su régimen interno la forma de gobierno republicano, democrático, representativo y popular”. La propuesta es agregarle la palabra “laico” entre representativo y popular.

La iniciativa pasó casi desapercibida. No le dieron mucha bola en el Congreso ni en los medios, pero el tema vale en sí mismo la pena. ¿Cambia algo definir al Estado de Jalisco como laico? Realmente no, pues al pertenecer a una república, todos los atributos de ésta nos definen y obligan como Estado. A lo mejor es más claro si lo vemos al revés: no hay manera de que Jalisco haga una reforma para que no nos obligue el status de laicidad en la educación. Ahora sí que, gracias a Dios, el laicismo está asegurado.

Definir a Jalisco como Estado laico no nos da ni nos quita, simplemente actualiza la concordancia entre la Constitución de la República y la del Estado de Jalisco. El Estado laico, una de las mejores herencias del liberalismo del siglo XIX, tiene sin embargo sus problemas. ¿Qué hacemos, por ejemplo, con la educación y el gobierno huichol? Para la cultura wixárika, el gobierno, la religión y la cultura son una misma cosa, son la negación misma del Estado laico. En sus escuelas se enseña cultura huichola, religión huichola y formas de gobierno huichol. Los conflictos religiosos con los miembros de esas comunidades que adoptan otra religión son terribles, pues contradicen la esencia de su vida comunitaria. La visión del laicismo del Estado ahí no funciona y no funcionará porque se agregue una palabra en la Constitución.

Lo importante pues no es la reforma constitucional. No sobra ni mata, y por lo tanto se podría argumentar que enriquece y engorda. Pero sí nos mete en una discusión bizantina que no aporta al momento político del Estado. Lo importante no son esas cinco letras en el artículo segundo sino la generación de una verdadera cultura laica que asegure la neutralidad del Estado, el respeto a la libertad de creencia de todos los jaliscienses y el respeto entre practicantes de diferentes credos. Una cultura laica que nos libre de los fanáticos ahora y en la hora del reparto del presupuesto, amen.

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