Jalisco
Jornada de violencia en la metrópoli: registran cuatro ejecuciones
Tlaquepaque, Tonalá y Tlajomulco escenificaron diversos hechos ilícitos que se perpetraron en menos de 12 horas
GUADALAJARA, JALISCO.- En sólo 10 horas, la violencia se desató en Jalisco. La Zona Metropolitana de Guadalajara (
ZMG) sirvió como escenario para cuatro muertes violentas, que tuvieron como seña compartida un evidente tinte de ejecución.
El primer caso sucedió minutos después de las 23:30 horas del lunes, frente al número 654 de la calle Progreso, en la colonia La Capacha, de Tlaquepaque. Un hombre que, eventualmente, fue identificado como Óscar Gómez Hernández, de 38 años, fue abandonado muerto con cuatro lesiones de bala en el cráneo.
De acuerdo con el informe del Semefo, dichas heridas pertenecen a dos proyectiles del calibre .45 que entraron y salieron de su cabeza. Uno de sus hermanos, quien lo identificó, indicó a las autoridades que su consanguíneo se dedicaba a la cría de cerdos en la colonia San Pedro.
De acuerdo con testigos que prefirieron guardar anonimato, la víctima —que tenía sus manos esposadas a la espalda— fue obligada a arrodillarse ante sus ejecutores, quienes le dispararon y, después, huyeron “en una camioneta blanca”. No quisieron ahondar en el tema.
Seis horas más tarde, a las 05:30, un reporte efectuado a la cabina de radio de la Policía de Tonalá daba cuenta de dos hombres ejecutados, tirados sobre una brecha que conduce a la Presa El Ocotillo, en la colonia La Joya.
“Una persona que llevaba unos animalitos a pastar vio unos cuerpos y nos informa, procedemos al lugar y los encontramos (...) ambos presentan surcos por asfixia”, informó el comandante tonalteca, Hugo Pinacho.
A diferencia del caso anterior, los finados no han sido reconocidos. Según el Servicio Médico Forense, “de momento se desconoce su causa de muerte, pero presentan huellas de violencia y probable asfixia por estrangulación”.
Uno de ellos aparenta entre 35 y 40 años; tenía atadas las manos con aros de aprehensión y los pies “sujetos con alambre galvanizado”. El otro occiso podría tener de 25 a 30 años, tenía marcas de esposas en las muñecas y, al igual que el anterior, los pies amarrados con alambre.
Finalmente, al filo de las 08:30 horas un campesino notó que el sistema de riego en su sembradío estaba averiado, por lo que fue a revisarlo y, de esta forma, localizó un cuerpo “encobijado” que obstruía uno de los ductos principales.
El cadáver, del que sólo se supo, era un hombre, fue abandonado sobre una brecha aledaña a la gasolinera conocida como “Las Urracas”, ubicada sobre la carretera que enlaza el poblado de San Sebastián el Grande con la Zona Centro de Tlajomulco de Zúñiga. Específicamente, en el predio conocido como “San Miguel”.
Los restos humanos estaban envueltos en edredones tintos y aparentemente fueron abandonados durante la madrugada, ya que no desprendían olor fétido alguno. Según el director operativo de la Policía Municipal, Aurelio Hernández Márquez, las gruesas sábanas estaban atadas a su cuerpo con “amarres profesionales”.
Respecto a este caso, trascendió que las autoridades municipales recibieron llamadas desde el viernes, que advertían sobre la presencia de este cuerpo. Y aunque la Dirección de Seguridad Pública dispuso a sus elementos para que realizaran recorridos preventivos en el sitio, fue hasta ayer que se le localizó. No se descarta que la llamada fuese realizada por los autores del violento homicidio.
Todos los hechos son investigados por la División de Homicidios Intencionales de la Policía Investigadora, que indagará si existe una probable relación entre todos los hechos. Se espera que los familiares de las víctimas no identificadas acudan a realizar el reconocimiento oficial en las próximas horas.
El primer caso sucedió minutos después de las 23:30 horas del lunes, frente al número 654 de la calle Progreso, en la colonia La Capacha, de Tlaquepaque. Un hombre que, eventualmente, fue identificado como Óscar Gómez Hernández, de 38 años, fue abandonado muerto con cuatro lesiones de bala en el cráneo.
De acuerdo con el informe del Semefo, dichas heridas pertenecen a dos proyectiles del calibre .45 que entraron y salieron de su cabeza. Uno de sus hermanos, quien lo identificó, indicó a las autoridades que su consanguíneo se dedicaba a la cría de cerdos en la colonia San Pedro.
De acuerdo con testigos que prefirieron guardar anonimato, la víctima —que tenía sus manos esposadas a la espalda— fue obligada a arrodillarse ante sus ejecutores, quienes le dispararon y, después, huyeron “en una camioneta blanca”. No quisieron ahondar en el tema.
Seis horas más tarde, a las 05:30, un reporte efectuado a la cabina de radio de la Policía de Tonalá daba cuenta de dos hombres ejecutados, tirados sobre una brecha que conduce a la Presa El Ocotillo, en la colonia La Joya.
“Una persona que llevaba unos animalitos a pastar vio unos cuerpos y nos informa, procedemos al lugar y los encontramos (...) ambos presentan surcos por asfixia”, informó el comandante tonalteca, Hugo Pinacho.
A diferencia del caso anterior, los finados no han sido reconocidos. Según el Servicio Médico Forense, “de momento se desconoce su causa de muerte, pero presentan huellas de violencia y probable asfixia por estrangulación”.
Uno de ellos aparenta entre 35 y 40 años; tenía atadas las manos con aros de aprehensión y los pies “sujetos con alambre galvanizado”. El otro occiso podría tener de 25 a 30 años, tenía marcas de esposas en las muñecas y, al igual que el anterior, los pies amarrados con alambre.
Finalmente, al filo de las 08:30 horas un campesino notó que el sistema de riego en su sembradío estaba averiado, por lo que fue a revisarlo y, de esta forma, localizó un cuerpo “encobijado” que obstruía uno de los ductos principales.
El cadáver, del que sólo se supo, era un hombre, fue abandonado sobre una brecha aledaña a la gasolinera conocida como “Las Urracas”, ubicada sobre la carretera que enlaza el poblado de San Sebastián el Grande con la Zona Centro de Tlajomulco de Zúñiga. Específicamente, en el predio conocido como “San Miguel”.
Los restos humanos estaban envueltos en edredones tintos y aparentemente fueron abandonados durante la madrugada, ya que no desprendían olor fétido alguno. Según el director operativo de la Policía Municipal, Aurelio Hernández Márquez, las gruesas sábanas estaban atadas a su cuerpo con “amarres profesionales”.
Respecto a este caso, trascendió que las autoridades municipales recibieron llamadas desde el viernes, que advertían sobre la presencia de este cuerpo. Y aunque la Dirección de Seguridad Pública dispuso a sus elementos para que realizaran recorridos preventivos en el sitio, fue hasta ayer que se le localizó. No se descarta que la llamada fuese realizada por los autores del violento homicidio.
Todos los hechos son investigados por la División de Homicidios Intencionales de la Policía Investigadora, que indagará si existe una probable relación entre todos los hechos. Se espera que los familiares de las víctimas no identificadas acudan a realizar el reconocimiento oficial en las próximas horas.