Jalisco

La machincuepa de Emilio

En tres patadas por Diego Petersen Farah

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Emilio González Márquez no está buscando la candidatura del PAN, al menos eso dijo en Querétaro hace apenas 15 días, pero de que anda en campaña, anda en campaña. Y si no, que nos expliquen por qué anunciar el informe de Gobierno de Jalisco en televisión nacional con anuncios dirigidos a provocar a Peña Nieto y Marcelo Ebrard, y por qué ahora meterse de lleno en un pleito que no es suyo, que no le va y no le viene al Estado, pero que hace más ruido que un mariachi de cantina: el de los matrimonios homosexuales.

El tema de las bodas gay le viene al PAN como anillo al dedo. Es un tema que polariza, que genera reacción y en el que el Gobierno perredista de la Ciudad de México se metió por un asunto de congruencia programática, pero que en el resto del país no tiene la aceptación. En ese tema los gobernadores perredistas de Zacatecas y de Michoacán no han dicho esta boca es mía, porque aunque sean tan de izquierda o más que Marcelo, ni Amalia García ni Leonel Godoy comen lumbre y no se van a echar a sus electores encima por ese tema. El PRI se quedó paralizado en su indefinición: se dicen liberales pero votan conservador, y han preferido no moverse en este tema porque para donde se hagan, se mojan. Por el contrario, el PAN no tiene mas que ganar en esta absurda y pasional discusión.

El gobernador de Jalisco decidió poner una controversia constitucional contra los matrimonios homosexuales porque, dice, es un asunto que podría tener implicaciones en el Estado, porque si una pareja del mismo sexo se casa en la Ciudad de México, en Jalisco no se puede desconocer dicho acto jurídico. Alega además que el matrimonio es un acto de interés público definido en la Constitución y por lo tanto, debe defender esa institución pues el Gobierno de Jalisco “defiende a la familia”. La “defensa de la familia” es uno de los argumentos más esgrimidos por la derecha como si “la familia” fuera el origen de todo bien y el líbranos de todo mal. Cada quien debe preocuparse por su familia y dejar en paz la de los demás, pero pocas cosas les provocan tanto gozo a los conservadores, como meter las narices en las vidas ajenas.  

La pregunta no es por qué Emilio González se mete en este tema, pues es algo que a él en lo personal le importa y mucho. La pregunta es por qué el gobernador de Jalisco, que nos representa a todos y no sólo a los que piensan como él, se mete. La respuesta es política: es una oportunidad única para el PAN para hacer ruido y polarizar el voto. Lo peor (lo mejor) que le puede pasar es que se le vayan encima los sectores liberales, con lo que le harían el favor de colocarlo como el prototipo de la derecha. Es una de esas típicas machincuepas de Emilio que además, le salen muy bien.

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