Jalisco
Lo que el fuego le ha dejado
Martín Morales, un bombero forestal que todos los días arriesga su vida para proteger a La Primavera
GUADALAJARA, JALISCO.- El fuego comenzó a arrinconar a cuatro tragahumos y decidieron correr hacia los carros bomba, para huir. Pero a la hora de hacer la cuenta, faltaba el cuarto. “El Güero se está quemando”, gritó uno de los compañeros de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), y todos regresaron a echar agua y una manguera, para rescatarlo de un barranco de siete metros, en La Venta del Astillero.
Salió con la pierna encendida y con la boca color magenta intenso, recuerda Martín Morales, quien trabaja para la Dirección General del Bosque La Primavera.
Por ello, antes de salir a combatir un incendio, es importante no olvidar el temor al fuego, a las condiciones atmosféricas, al tipo de combustible y al relieve del terreno, “porque todo se junta y es algo muy fuerte que acaba con todo”.
Los bomberos forestales se mueven como la fauna del Área Natural Protegida, sin importar que cada “63” —código para los incendios— que prende en el bosque, puede arrancarles el último aliento, dejándolos cenizos, sin vida, rodeados por árboles decrépitos... muriendo en un verdadero infierno.
Martín Morales conoce los riesgos. “Pero tampoco olvido que el fuego es un ciclo natural, es parte de nosotros y lo necesitamos hasta para comer. Esto lo entendí después de ver cómo se regeneraba el fuego después de incendios naturales. En cambio, cuando son provocados, con fines destructivos, el combate es catastrófico, el fuego tiene más furia”.
Desde hace 18 años está relacionado con el bosque. Empezó como voluntario en el combate de incidentes y terminó dedicando sus días enteros a resguardarlo, “que es toda una vida, y se siente una gran satisfacción salvar miles de árboles, de animales, de seres humanos... Yo amo este sitio, es mi hogar”.
—¿Qué te ha dejado el fuego?
—Seguridad, porque quedarte encerrado, llorando por el humo, sintiendo la piel ardiendo, eso sí es un problema. Lo demás es tan fácil de resolver.
—¿Cambió tu vida?
—Sí, enfrentar la muerte todos los días te deja un gran respeto por la vida. Se crea una fraternidad con los compañeros, nunca nos dejamos abajo.
—¿El bosque es peligroso?
—Claro. Hay que saber leer al bosque. De noche todo se parece. Su idioma de día es otro. Pero aún así, es menos peligroso de noche, porque no hay paseantes y hay menos incendios provocados.
—¿Cómo son los colores en los incendios?
—Son indescriptibles. Pero dependiendo la intensidad, detectamos el tiempo del fuego, el tipo de combustibles, los vientos...
—¿Qué te dicen tus dos hijas cada que sales a combatir un siniestro?
—Me admiran, pero se preocupan. Me piden que me cuide mucho, que no me arriesgue.
El brigadista de piel tostada por su trabajo, con voz ronca de tragafuegos, vive en las afueras del polígono. Cuando no es periodo de estiaje, se le ve en su caballo, andando entre los laberintos de pinos y encinos. Es de los pocos que ha podido ver al puma, el máximo depredador, que regresó apenas el año pasado a este polígono de 30 mil 500 hectáreas.
Siente coraje cuando los incendios son provocados o cuando los visitantes dañan el Área Natural Protegida: “Yo siempre les digo ‘cuida tu ciudad, no dañes el bosque’”.
Sin bomberos forestales, ¿qué sería del bosque después de incendios como el de 2005, que aún con brigadistas, calcinó la tercera parte del pulmón de esta metrópoli?
En la ciudad todos duermen, mientras los héroes anónimos se pelean con las llamaradas.
PARA SABER
-En 2008, 60 brigadistas murieron en combate en todo el país.
-En Jalisco murió Don Timoteo, brigadista de Tlajomulco de Zúñiga.
-El salario de los combatientes de la Conafor es de 10 mil pesos al mes, de enero a julio, y seis mil 700 el resto del año.
-La situación difiere un poco para el resto de brigadas: los elementos de la Secretaría de Desarrollo Rural (Seder) reciben cinco mil 200; los de la Dirección Ejecutiva del Bosque La Primavera, cinco mil 100 (sin prestaciones, pues la figura jurídica del fideicomiso establece pagos por honorarios); del Ayuntamiento de Zapopan, seis mil pesos (en 2007 ganaban cuatro mil 800). En la mayoría de las dependencias el salario es similar.
-En el Bosque La Primavera, hay brigadas de la Conafor, de la Secretaría de Desarrollo Rural, del Ayuntamiento de Zapopan y de la Dirección Ejecutiva del Bosque La Primavera.
-Una de las peticiones urgentes de la Dirección General es cambiar el esquema de fideicomiso a patronato, o a Organismo Público Descentralizado, porque actualmente no hay ninguna protección laboral. Lo que más preocupa es la seguridad social para los bomberos forestales.
-En 2009, hubo más de 100 incendios en el Bosque La Primavera.
Salió con la pierna encendida y con la boca color magenta intenso, recuerda Martín Morales, quien trabaja para la Dirección General del Bosque La Primavera.
Por ello, antes de salir a combatir un incendio, es importante no olvidar el temor al fuego, a las condiciones atmosféricas, al tipo de combustible y al relieve del terreno, “porque todo se junta y es algo muy fuerte que acaba con todo”.
Los bomberos forestales se mueven como la fauna del Área Natural Protegida, sin importar que cada “63” —código para los incendios— que prende en el bosque, puede arrancarles el último aliento, dejándolos cenizos, sin vida, rodeados por árboles decrépitos... muriendo en un verdadero infierno.
Martín Morales conoce los riesgos. “Pero tampoco olvido que el fuego es un ciclo natural, es parte de nosotros y lo necesitamos hasta para comer. Esto lo entendí después de ver cómo se regeneraba el fuego después de incendios naturales. En cambio, cuando son provocados, con fines destructivos, el combate es catastrófico, el fuego tiene más furia”.
Desde hace 18 años está relacionado con el bosque. Empezó como voluntario en el combate de incidentes y terminó dedicando sus días enteros a resguardarlo, “que es toda una vida, y se siente una gran satisfacción salvar miles de árboles, de animales, de seres humanos... Yo amo este sitio, es mi hogar”.
—¿Qué te ha dejado el fuego?
—Seguridad, porque quedarte encerrado, llorando por el humo, sintiendo la piel ardiendo, eso sí es un problema. Lo demás es tan fácil de resolver.
—¿Cambió tu vida?
—Sí, enfrentar la muerte todos los días te deja un gran respeto por la vida. Se crea una fraternidad con los compañeros, nunca nos dejamos abajo.
—¿El bosque es peligroso?
—Claro. Hay que saber leer al bosque. De noche todo se parece. Su idioma de día es otro. Pero aún así, es menos peligroso de noche, porque no hay paseantes y hay menos incendios provocados.
—¿Cómo son los colores en los incendios?
—Son indescriptibles. Pero dependiendo la intensidad, detectamos el tiempo del fuego, el tipo de combustibles, los vientos...
—¿Qué te dicen tus dos hijas cada que sales a combatir un siniestro?
—Me admiran, pero se preocupan. Me piden que me cuide mucho, que no me arriesgue.
El brigadista de piel tostada por su trabajo, con voz ronca de tragafuegos, vive en las afueras del polígono. Cuando no es periodo de estiaje, se le ve en su caballo, andando entre los laberintos de pinos y encinos. Es de los pocos que ha podido ver al puma, el máximo depredador, que regresó apenas el año pasado a este polígono de 30 mil 500 hectáreas.
Siente coraje cuando los incendios son provocados o cuando los visitantes dañan el Área Natural Protegida: “Yo siempre les digo ‘cuida tu ciudad, no dañes el bosque’”.
Sin bomberos forestales, ¿qué sería del bosque después de incendios como el de 2005, que aún con brigadistas, calcinó la tercera parte del pulmón de esta metrópoli?
En la ciudad todos duermen, mientras los héroes anónimos se pelean con las llamaradas.
PARA SABER
-En 2008, 60 brigadistas murieron en combate en todo el país.
-En Jalisco murió Don Timoteo, brigadista de Tlajomulco de Zúñiga.
-El salario de los combatientes de la Conafor es de 10 mil pesos al mes, de enero a julio, y seis mil 700 el resto del año.
-La situación difiere un poco para el resto de brigadas: los elementos de la Secretaría de Desarrollo Rural (Seder) reciben cinco mil 200; los de la Dirección Ejecutiva del Bosque La Primavera, cinco mil 100 (sin prestaciones, pues la figura jurídica del fideicomiso establece pagos por honorarios); del Ayuntamiento de Zapopan, seis mil pesos (en 2007 ganaban cuatro mil 800). En la mayoría de las dependencias el salario es similar.
-En el Bosque La Primavera, hay brigadas de la Conafor, de la Secretaría de Desarrollo Rural, del Ayuntamiento de Zapopan y de la Dirección Ejecutiva del Bosque La Primavera.
-Una de las peticiones urgentes de la Dirección General es cambiar el esquema de fideicomiso a patronato, o a Organismo Público Descentralizado, porque actualmente no hay ninguna protección laboral. Lo que más preocupa es la seguridad social para los bomberos forestales.
-En 2009, hubo más de 100 incendios en el Bosque La Primavera.