Jalisco
Localizan osamenta de ladrón; sus cómplices lo abandonaron
Los restos óseos fueron hallados en el interior de la residencia marcada con el número 34 de la calle San Nicolás
TONALÁ, JALISCO.- Una credencial acompañó sus restos por dos años, lo cual facilitó a las autoridades la labor de reconocimiento. Al investigar el caso se confirmó que lo que quedaba de un cuerpo que fue localizado el martes en la colonia Santa Paula, de Tonalá, pertenecía a un hombre que intentó delinquir, pero que sufrió de un accidente y del abandono de sus cómplices.
La Procuraduría de Justicia del Estado informó ayer que los restos óseos fueron hallados en el interior de la residencia marcada con el número 34 de la calle San Nicolás; pertenecían a quien respondiera en vida al nombre de Gustavo Castillo Cervantes, de quien existía una averiguación previa por desaparición desde hace dos años.
De acuerdo con la información facilitada, del hombre sólo restaban huesos. El hallazgo se registró en el pozo de una de las habitaciones de la residencia, del cual se rescató un cráneo completo con mandíbula, huesos cortos y largos, algunos con restos de tejido blanco y cabello.
El inusual hallazgo y la particularidad de que a su lado se encontraba una identificación aceleró las investigaciones, que revelaron su identidad en cuanto se estableció contacto con el área de desaparecidos. La fecha en que inició su búsqueda fue el 12 de junio de 2008.
Las indagatorias de la Policía Investigadora rápidamente los condujeron con Alejandro Martínez Martínez y Juan José Méndez Ávalos, quienes revelaron que la idea de robar el domicilio, tumba para su camarada, surgió de una borrachera.
Al calor de las copas, el trío entró a la residencia para hacerse de lo que pudieran, pero al separarse y registrar diferentes habitaciones, Alejandro y Juan José escucharon un grito en el cuarto del hallazgo. Al acercarse a verificar únicamente escucharon toser a su amigo, al tiempo que notaron que éste había caído en un pozo.
Relataron a las autoridades que intentaron rescatarlo con sogas, pero de éste ya no se escuchaba nada, por lo que lo abandonaron en el sitio y acordaron no hablar de lo sucedido.
La autopsia realizada a los restos estableció que Gustavo Castillo Cervantes pereció por una contusión difusa de cráneo. Los hombres continúan siendo investigados por la fiscalía del Estado, en espera de que se resuelva su situación legal.
Fallece otra víctima de autobús; es la décima
José de Jesús González García, de 69 años, se convirtió en la décima víctima de un accidente en el cual un autobús del transporte público toma participación; el chofer presunto responsable fue consignado y procesado por el delito de homicidio imprudencial.
El accidente en el que el sexagenario resultó lesionado ocurrió el pasado sábado en el cruce de las avenidas Marcos Montero y Niños Héroes, en Tlaquepaque, pero fue hasta el martes por la tarde que falleció.
Según la Procuraduría estatal, Héctor Guadalupe López Lima, de 40 años, era quien conducía la unidad 389 de la ruta 78. Con este deceso, la estadística de muertes atribuidas a las unidades de transporte público metropolitano se han incrementado a 10.
La Procuraduría de Justicia del Estado informó ayer que los restos óseos fueron hallados en el interior de la residencia marcada con el número 34 de la calle San Nicolás; pertenecían a quien respondiera en vida al nombre de Gustavo Castillo Cervantes, de quien existía una averiguación previa por desaparición desde hace dos años.
De acuerdo con la información facilitada, del hombre sólo restaban huesos. El hallazgo se registró en el pozo de una de las habitaciones de la residencia, del cual se rescató un cráneo completo con mandíbula, huesos cortos y largos, algunos con restos de tejido blanco y cabello.
El inusual hallazgo y la particularidad de que a su lado se encontraba una identificación aceleró las investigaciones, que revelaron su identidad en cuanto se estableció contacto con el área de desaparecidos. La fecha en que inició su búsqueda fue el 12 de junio de 2008.
Las indagatorias de la Policía Investigadora rápidamente los condujeron con Alejandro Martínez Martínez y Juan José Méndez Ávalos, quienes revelaron que la idea de robar el domicilio, tumba para su camarada, surgió de una borrachera.
Al calor de las copas, el trío entró a la residencia para hacerse de lo que pudieran, pero al separarse y registrar diferentes habitaciones, Alejandro y Juan José escucharon un grito en el cuarto del hallazgo. Al acercarse a verificar únicamente escucharon toser a su amigo, al tiempo que notaron que éste había caído en un pozo.
Relataron a las autoridades que intentaron rescatarlo con sogas, pero de éste ya no se escuchaba nada, por lo que lo abandonaron en el sitio y acordaron no hablar de lo sucedido.
La autopsia realizada a los restos estableció que Gustavo Castillo Cervantes pereció por una contusión difusa de cráneo. Los hombres continúan siendo investigados por la fiscalía del Estado, en espera de que se resuelva su situación legal.
Fallece otra víctima de autobús; es la décima
José de Jesús González García, de 69 años, se convirtió en la décima víctima de un accidente en el cual un autobús del transporte público toma participación; el chofer presunto responsable fue consignado y procesado por el delito de homicidio imprudencial.
El accidente en el que el sexagenario resultó lesionado ocurrió el pasado sábado en el cruce de las avenidas Marcos Montero y Niños Héroes, en Tlaquepaque, pero fue hasta el martes por la tarde que falleció.
Según la Procuraduría estatal, Héctor Guadalupe López Lima, de 40 años, era quien conducía la unidad 389 de la ruta 78. Con este deceso, la estadística de muertes atribuidas a las unidades de transporte público metropolitano se han incrementado a 10.