Jalisco
Los reporteros deben explicar el porqué de los hechos violentos
El experimentado periodista y miembro de del Centro de Periodismo Digital advierte sobre el cambio en las lógicas de producción noticiosa a partir de hechos violentos.
GUADALAJARA, JALISCO (24/NOV/2011).- La noticia ya se esperaba, en una lógica casi natural no se necesita ser experto para advertir que Guadalajara es un punto estratégico de disputa entre los grupos armados del occidente del país, dice Darío Dávila, un reportero y periodista experto en la cobertura segura de hechos violentos y además profesor invitado del Centro de Periodismo Digital de la Universidad de Guadalajara, quien argumenta que los reporteros de todos los medios de comunicación tienen la obligación moral de explicar por qué ocurren los hechos violentos.
“Muchos reporteros se emocionan con la sangre y los dueños porque eso les genera ventas, y no se detienen a reflexionar las consecuencias de lo que están haciendo. Nosotros (como reporteros) tenemos que preguntarnos los por qué de esos hechos, buscar todas las verdades no sólo la de los narcotraficantes”.
Para el comunicador “es muy fácil que los reporteros se emocionen con estos hechos, pero lo importante es que las mesas de redacción vean la oportunidad que tienen de no tomar este hecho solamente por la nota roja”. Y aunque Darío Dávila hace una crítica a los medios locales por el tipo de cobertura en vivo que se hizo de estos eventos, dice que “no creo que la violencia a causa del narcotráfico vaya a parar por lo menos en dos o tres generaciones”. Por lo que invita a los reporteros a hacer conscientes sus acciones a la hora de cubrir hechos de esta naturaleza “debemos aprender a leer la información de diferente manera. De hacer las cosas con mayor precaución porque nadie nos garantiza que mientras los reporteros están tomando fotos, nadie les está tomando foto a ellos”.
Tener más cuidado y redefinir la realidad
Darío Dávila es un periodista mexicano y consultor independiente. Es profesor del Centro de Periodismo Digital donde ha impartido bajo el auspicio del ICFJ y la Embajada de Estados Unidos, el curso Cobertura Segura: Guías para el ejercicio periodístico en zonas de riesgo. Ha escrito para Reporte Índigo, Emeequis, El Universal, Crónica, Revista Sole y Metro. Como consultor ha dirigido procesos de cambio de cultura de trabajo en las redacciones de los diarios Vanguardia, Noroeste, El Mañana y la cadena de diarios El Mundo.
Hoy está en Monterrey, una ciudad a la que el último año la vida le ha cambiado para mal. La violencia se ha hecho la constante de las notas de apertura de los principales diarios. Y desde allá él confiesa que no podría decir que hay un “”manual de la cobertura perfecta” pero sí recomienda que “lo importante ahora es seguirle la pista al dinero, y empezar a pensar en notas que sean las soluciones a la violencia. A veces nos detenemos mucho en la sangre pero también debemos ver las caras positivas de nuestro entorno, porque esos son puntos de luz que nos pueden ayudar. Al final eso también es periodismo”.
Algunas recomendaciones
· No pienses que sabes más que el lector: comparte con él lo que vas a escribir, escúchalo más y pregúntale menos.
·Pondera el peso y la credibilidad de tus fuentes.
·Jefe de producción: No pongas pretextos, un periódico que mancha las manos no es un periódico que se quiera leer.
·No es periodismo poner una grabadora en la boca del alcalde; es periodismo si averiguas porque el alcalde desea el poder.
·Jamás te sientas orgulloso porque un funcionario importante recuerde tu nombre. Los funcionarios son tus fuentes, no tus amigos.
·No hay periódicos aburridos, sino redacciones sin pasión, técnica y talento.
· Respeta la intimidad de las personas, sobre todo la de los niños.
EL INFORMADOR / OMAR GARCÍA
“Muchos reporteros se emocionan con la sangre y los dueños porque eso les genera ventas, y no se detienen a reflexionar las consecuencias de lo que están haciendo. Nosotros (como reporteros) tenemos que preguntarnos los por qué de esos hechos, buscar todas las verdades no sólo la de los narcotraficantes”.
Para el comunicador “es muy fácil que los reporteros se emocionen con estos hechos, pero lo importante es que las mesas de redacción vean la oportunidad que tienen de no tomar este hecho solamente por la nota roja”. Y aunque Darío Dávila hace una crítica a los medios locales por el tipo de cobertura en vivo que se hizo de estos eventos, dice que “no creo que la violencia a causa del narcotráfico vaya a parar por lo menos en dos o tres generaciones”. Por lo que invita a los reporteros a hacer conscientes sus acciones a la hora de cubrir hechos de esta naturaleza “debemos aprender a leer la información de diferente manera. De hacer las cosas con mayor precaución porque nadie nos garantiza que mientras los reporteros están tomando fotos, nadie les está tomando foto a ellos”.
Tener más cuidado y redefinir la realidad
Darío Dávila es un periodista mexicano y consultor independiente. Es profesor del Centro de Periodismo Digital donde ha impartido bajo el auspicio del ICFJ y la Embajada de Estados Unidos, el curso Cobertura Segura: Guías para el ejercicio periodístico en zonas de riesgo. Ha escrito para Reporte Índigo, Emeequis, El Universal, Crónica, Revista Sole y Metro. Como consultor ha dirigido procesos de cambio de cultura de trabajo en las redacciones de los diarios Vanguardia, Noroeste, El Mañana y la cadena de diarios El Mundo.
Hoy está en Monterrey, una ciudad a la que el último año la vida le ha cambiado para mal. La violencia se ha hecho la constante de las notas de apertura de los principales diarios. Y desde allá él confiesa que no podría decir que hay un “”manual de la cobertura perfecta” pero sí recomienda que “lo importante ahora es seguirle la pista al dinero, y empezar a pensar en notas que sean las soluciones a la violencia. A veces nos detenemos mucho en la sangre pero también debemos ver las caras positivas de nuestro entorno, porque esos son puntos de luz que nos pueden ayudar. Al final eso también es periodismo”.
Algunas recomendaciones
· No pienses que sabes más que el lector: comparte con él lo que vas a escribir, escúchalo más y pregúntale menos.
·Pondera el peso y la credibilidad de tus fuentes.
·Jefe de producción: No pongas pretextos, un periódico que mancha las manos no es un periódico que se quiera leer.
·No es periodismo poner una grabadora en la boca del alcalde; es periodismo si averiguas porque el alcalde desea el poder.
·Jamás te sientas orgulloso porque un funcionario importante recuerde tu nombre. Los funcionarios son tus fuentes, no tus amigos.
·No hay periódicos aburridos, sino redacciones sin pasión, técnica y talento.
· Respeta la intimidad de las personas, sobre todo la de los niños.
EL INFORMADOR / OMAR GARCÍA