Mujeres bajan corrupción en Semov
Su incorporación en la operación de la Secretaría de Movilidad redujo en 30% las quejas respecto a 2013
GUADALAJARA, JALISCO (14/AGO/2017).- Ni una sola moneda. Nada han ofrecido los conductores de la metrópoli a las oficiales Mayra, María Guadalupe y Ana Karen para tratar de que no levanten la multa por una omisión en su recorrido. “Al contrario: nos dicen que ya ni modo, que fue su culpa… sólo nos preguntan dónde deben ir a pagar su sanción”. Por la actitud con la que se acercan a los choferes, ellos saben de inmediato que las oficiales jamás aceptarían un soborno.
Desde que inició la administración de Aristóteles Sandoval, las áreas operativas que siempre dependieron de la Secretaría de Vialidad fueron reformuladas. Primero, la Policía Vial quedó a cargo de la Fiscalía del Estado, pero el ajuste no dio el resultado esperado. Y, a partir de 2015, la corporación, ya en manos de la Secretaría de Movilidad (Semov), cambió su lógica. Apostó por incrementar su estado de fuerza con perfiles femeninos.
La primera prueba de esta estrategia estuvo en los operativos del programa “Salvando Vidas”, para detectar y sancionar a conductores alcoholizados. Después las oficiales reforzaron los operativos de chequeo a unidades del transporte público, y al final, la Semov apostó por incrementar su presencia en los cruceros. ¿El resultado? Bajaron 30% las quejas por el actuar de la Policía Vial entre 2013 y 2016, según datos del área de Asuntos Internos, encabezadas por hechos de corrupción.
“Es el proceso de feminización del cuerpo de Policía Vial”, dice el director de Planeación y Profesionalización, Horacio Villaseñor. La política busca dotar de liderazgo a las oficiales, al mismo tiempo que pretende “recuperar la confianza de ser un policía vial”. Por eso es más común ver que las agentes asisten ante eventualidades.
“Debes ingresar porque te gusta y porque puedes serlo. Para eso se diseñó un proceso de selección público y abierto acompañado por asociaciones civiles, de tal forma que solamente ingresara quien cubriera un perfil y los requisitos. Independientemente de que tuviera parientes o influencias, eso no importaba. Había que cumplir”.
Entre 2016 y 2017 se inscribieron ocho mil mujeres que aspiraban a ocupar un espacio, pero debido al rigor del proceso de selección, únicamente entró el 5 por ciento. “Buscamos a las mejores. Aunque tenemos más plazas solamente pasaron 400. Eso habla de que el proceso es riguroso pero, además, con criterio meritocrático”. En 2013, la Semov recibió y atendió 430 quejas; un año después la cifra subió a 614. En 2015 y 2016 los indicadores comenzaron a reducir, con 310 y 337 quejas, respectivamente. Y en los primeros siete meses de este año, la cifra es de 178, que significan 25 por mes.