Jalisco

Obras en Vallarta dañan tuberías del SIAPA

El desperfecto provocó intenso caos vial en la zona, pues una parte de la lateral de la vía tuvo que ser cerrada

GUADALAJARA, JALISCO (06/OCT/2012).- Una excavación en la lateral de Avenida Vallarta, rumbo al Periférico, a la altura de  las obras que actualmente se llevan a cabo en la zona, provocó daños en la tubería del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), en casi 20 metros de longitud.

Esto ocasionó, además de una fuga visible en la zona, la disminución de 50% en la presión del agua en alrededor de 25 manzanas de la colonia Jardines Vallarta, y el rompimiento de la tubería de seis pulgadas de diámetro.

El daño ocurrió desde el jueves, y fue esa misma noche cuando se notificó al SIAPA de lo sucedido y se inició con los trabajos de reparación, lo que provocó el cierre de una pequeña parte de la lateral de Vallarta, hacia Periférico, con la desviación de los automóviles al carril central.

El subdirector de Mantenimiento de Redes y Agua Potable del SIAPA, José Luis Montaño Ochoa, informó a este medio que la reparación comenzó desde el jueves por la noche y ayer, para continuar este sábado.

“Lo que ocurrió fue que nuestra tubería de agua potable tuvo un desperfecto, a raíz de los trabajos que están haciendo las empresas; surgió un imprevisto y ocasionó un daño”.

Se contemplaba que el problema quedara resuelto ayer mismo por la noche, para dejar sólo trabajos menores para hoy, sobre todo de limpieza.

La empresa responsable del daño se hará cargo del costo de la reparación, acordó el SIAPA con los representantes.

Son empresas que están metiendo canalizaciones para meter un tipo de cableado”.

Según Comunicación Social de la Secretaría de Desarrollo Urbano (Sedeur), la empresa responsable es una de las contratadas para los trabajos que se hacen en Avenida Vallarta y Santa María del Pueblito.

CRÓNICA
Ambulantes bajan sus ventas


El tráfico es insoportable. Los automóviles avanzan lento y Avenida Vallarta es la peor pesadilla de los conductores, a determinadas horas del día.

Son las 14:30 horas. El Sol y el calor se ponen de acuerdo para molestar, y lo logran.

Al bajar por los carriles centrales de la avenida, para atravesar por debajo la Avenida Rafael Sanzio, los coches comienzan a detenerse, uno a uno, en pleno paso a desnivel.

Ahí, abajo, ya los espera una decena de vendedores ambulantes, que desde que iniciaron las obras en Avenida Vallarta y Santa María del Pueblito, aprovechan el tráfico para comenzar a vender a quienes antes no podían ofrecer sus productos, por tratarse de una vía de alta velocidad.

Ahora ya no es un lugar de tráfico fluido. El congestionamiento viene desde Avenida Patria, y a la altura de Rafael Sanzio se multiplica.

Son cerca de 40 carros parados los que deben bajar la velocidad hasta frenar, desde que inicia el paso a desnivel hasta donde inicia el túnel, antes de Rafael Sanzio.

Ahí duran desde 20 hasta casi 50 segundos sin avanzar, dependiendo de la hora.

Es el tiempo suficiente para que los vendedores convenzan a los automovilistas de comprar raquetas eléctricas para matar mosquitos, charolas para desayunar en la cama, obleas, cacahuates, mangas para cubrir los brazos del Sol y volantes gratuitos.

En su mayoría hombres, algunos menores de edad, caminan por las líneas de color amarillo, blanco y rojo que dividen un carril del otro. Suben y bajan la pendiente; caminan hacia adelante y en reversa, el chiste es vender.

Al abordar a uno de los ambulantes, que sólo duró unos minutos abajo y prefirió estar en los carriles laterales, junto a la plaza ubicada en la zona, dijo que este nuevo modo de venta inició al mismo tiempo en que comenzaron las obras de la Secretaría de Desarrollo Urbano (Sedeur).

“Sí se vende, hay horas en las que los carros se paran un ratote y aprovechamos; hay que ir a donde sea para poder vender”.

Al observar el lugar por cerca de 10 minutos, tres automovilistas compraron cacahuates, chicles y dulces al ambulante, que se protege del Sol con una gorra que trae un trozo de tela hacia atrás, para cubrir el cuello de los rayos del Sol.

Él es el más suertudo, porque los demás, por más que ofrecen sus productos como cargadores de coche para el celular, raquetas mata mosquitos y protectores de Sol para los vidrios, apenas si venden.

Una vendedora dijo preferir quedarse donde está y no arriesgarse. “Casi no me bajo, más bien son los que están por allá”, señala a un grupo de vendedores.

Conforme pasan los minutos, y se hacen entre las 15:00 y las 15:30 horas, el tráfico comienza a disminuir, aunque no del todo. Para los ambulantes, se acabó lo que se vendía y suben para continuar trabajando en los cruceros. Otros, más valientes, siguen arriesgándose por algunos segundos, mientras los coches se quedan parados, para después correr y cuidar de no ser atropellados.

La venta no termina ahí. Vuelve a tener frutos horas después, cuando las denominadas “horas pico” vuelven a provocar el caos vial.

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