Jalisco
Padre de normalista no pierde la esperanza
Los manifestantes prendieron antorchas en la Avenida 16 de Septiembre en honor a los desaparecidos
GUADALAJARA, JALISCO (18/NOV/2014).- Tranquilo, educado y paciente. Tenía dos meses de haber ingresado a la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa. Originario del municipio de Juan R. Escudero, Jorge Álvarez Nava, también conocido como "El Chabelo", es el menor de cuatro hermanos y quiere ser maestro. Es importante que de él se hable en tiempo presente, puesto que hasta que no se pruebe lo contrario, su familia lo da por vivo. Y lo quiere de regreso.
En esta ocasión, Jorge Álvarez no puede expresarse por sí mismo. Son sus padres quienes hablan en su nombre. Porque a sus 19 años, su vida en el campo de Guerrero se convirtió en noticia nacional. Su familia y millones de mexicanos lo buscan con desesperación. A él y a sus 42 compañeros que siguen desaparecidos.
Su padre padre lo vio 15 días antes del fatídico 26 de septiembre, cuando policías municpales de Iguala balacearon los camiones donde viajaban los estudiantes, se llevaron a algunos de ellos consigo y los entregaron a sicarios del crimen organizado.
Antes de eso, Jorge había llevado una vida apacible. "Él estaba contento. Estaba feliz", dice su padre, Epifanio Álvarez, un campesino guerrerense de habla rápida, cuando recuerda los últimos momentos que vivió con su hijo. "Pero pues pasó esto y desgraciadamente lo estamos viviendo".
Junto con su esposa, Epifanio Álvarez decidió alzar la voz por su hijo participando junto con otros padres de familia en la brigada de Justicia para Ayotzinapa.
"Ha sido un poco cansado, sobre todo por los cambios de clima... estamos enfermos", dice sobre su recurrente tos. Los padres y estudiantes muestran con las miradas caídas y el andar pausado, los estragos tras jornadas maratónicas de visita en Chihuahua y Zacatecas, escuchando una y otra vez la historia de cómo les arrebtaron a sus muchachos.
Epifanio se aclara la garganta. Tiene los ojos algo enrojecidos. "Nos sentimos muy contentos por el apoyo de la gente", dice al tiempo que una mujer se le acerca para abrazarlo.
A pesar de su apuro, Epifanio no se cansa de agradecer a las personas que se toman el tiempo de asistir a las marchas, de ayudar con sus gastos, de manifestarle su solidaridad. Corre para encontrarse con su esposa, con quien caminará codo a codo por Avenida Alcalde, exigiendo que ya termine la tristeza más grande sus vidas.
CRONOLOGÍA
10:30 Normalistas de Atequiza toman la caseta de Ocotlán en la Autopista Guadalajara-Morelia, exigiendo una cuota a automovilistas.
15:00 La caravana de Justicia para Ayotzinapa, compuesta por padres de familia y estudiantes de la Escuela Normal Rural en Guerrero, llega al Centro Universitario de Ciencias Sociales y
Humanidades (CUCSH), donde ofrecen una rueda de prensa y entablan diálogo con medios de comunicacion.
16:00 Comienza el encuentro entre la comitiva y la sociedad civil con la participación del rector del CUCSH, Héctor Raúl Solís, quien es recibido con abucheos.
18:00 Unas mil personas se congregan en la Glorieta de la Normal para dar comienzo a la marcha para exigir el regreso de los estudiantes.
19:00 El contingente arriba a 16 de septiembre y Avenida Juárez, donde prenden 43 antorchas en honor a los desaparecidos.
EL INFORMADOR / BRENDA RAMOS
En esta ocasión, Jorge Álvarez no puede expresarse por sí mismo. Son sus padres quienes hablan en su nombre. Porque a sus 19 años, su vida en el campo de Guerrero se convirtió en noticia nacional. Su familia y millones de mexicanos lo buscan con desesperación. A él y a sus 42 compañeros que siguen desaparecidos.
Su padre padre lo vio 15 días antes del fatídico 26 de septiembre, cuando policías municpales de Iguala balacearon los camiones donde viajaban los estudiantes, se llevaron a algunos de ellos consigo y los entregaron a sicarios del crimen organizado.
Antes de eso, Jorge había llevado una vida apacible. "Él estaba contento. Estaba feliz", dice su padre, Epifanio Álvarez, un campesino guerrerense de habla rápida, cuando recuerda los últimos momentos que vivió con su hijo. "Pero pues pasó esto y desgraciadamente lo estamos viviendo".
Junto con su esposa, Epifanio Álvarez decidió alzar la voz por su hijo participando junto con otros padres de familia en la brigada de Justicia para Ayotzinapa.
"Ha sido un poco cansado, sobre todo por los cambios de clima... estamos enfermos", dice sobre su recurrente tos. Los padres y estudiantes muestran con las miradas caídas y el andar pausado, los estragos tras jornadas maratónicas de visita en Chihuahua y Zacatecas, escuchando una y otra vez la historia de cómo les arrebtaron a sus muchachos.
Epifanio se aclara la garganta. Tiene los ojos algo enrojecidos. "Nos sentimos muy contentos por el apoyo de la gente", dice al tiempo que una mujer se le acerca para abrazarlo.
A pesar de su apuro, Epifanio no se cansa de agradecer a las personas que se toman el tiempo de asistir a las marchas, de ayudar con sus gastos, de manifestarle su solidaridad. Corre para encontrarse con su esposa, con quien caminará codo a codo por Avenida Alcalde, exigiendo que ya termine la tristeza más grande sus vidas.
CRONOLOGÍA
10:30 Normalistas de Atequiza toman la caseta de Ocotlán en la Autopista Guadalajara-Morelia, exigiendo una cuota a automovilistas.
15:00 La caravana de Justicia para Ayotzinapa, compuesta por padres de familia y estudiantes de la Escuela Normal Rural en Guerrero, llega al Centro Universitario de Ciencias Sociales y
Humanidades (CUCSH), donde ofrecen una rueda de prensa y entablan diálogo con medios de comunicacion.
16:00 Comienza el encuentro entre la comitiva y la sociedad civil con la participación del rector del CUCSH, Héctor Raúl Solís, quien es recibido con abucheos.
18:00 Unas mil personas se congregan en la Glorieta de la Normal para dar comienzo a la marcha para exigir el regreso de los estudiantes.
19:00 El contingente arriba a 16 de septiembre y Avenida Juárez, donde prenden 43 antorchas en honor a los desaparecidos.
EL INFORMADOR / BRENDA RAMOS