Jalisco

Para salir de quinto patio

En tres patadas por Diego Petersen Farah

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La mayoría de los habitantes de esta ciudad (y digo la mayoría porque nunca falta el que de plano no quiere) queremos mejorar la ciudad, queremos dejar de ser de quinto patio para hacer de este lugar en el que habitamos, algo mejor. Casi estamos de acuerdo en qué queremos. Casi. El problema es que en el casi se nos va la vida, la saliva, el hígado y hasta las neuronas. He aquí, a manera de síntesis, cinco puntos para salir de quinto patio y comenzar a construir la ciudad que queremos:

Construir sobre lo construido: esta fue una de las famosas recetas del alcalde bogotano Antanas Mokus. Es más fácil construir sobre lo ya hecho que reinventarnos cada tres, cinco o 10 años. Esto aplica para los políticos que llegan pensando que van a salvar al mundo y a la ciudad, de la bestia que les antecedió, pero también para los ciudadanos que creemos que todo lo de atrás no funciona. No, sí funciona y por algo está ahí. Hay que corregirlo y hacer todo lo necesario para mejorarlo, pero construyamos y avancemos sobre lo que tenemos.

Técnicos y políticos: No sé qué es peor, si un político que se cree técnico o un técnico que se mete a político. Cada uno tiene su papel y su función. La ciudad va a avanzar cuando las decisiones las tomen los técnicos y las operen lo políticos. Nuestro problema es que lo hacemos al revés: los políticos toman las decisiones y mandamos a los técnicos a operarlas. La ciudad está bastante estudiada. Claro que le hacen falta más y mejores estudios, eso es inacabable. Pero con los que tenemos podemos tomar decisiones técnicas.

Ver a largo plazo: por qué si las ciudades son eternas, o casi, queremos tomar las decisiones como si se fueran a derrumbar mañana.
Una ciudad se mueve lenta porque sus lógicas no son de un día para otro. Lo que decida hoy un alcalde, un secretario o nosotros mismos en nuestra colonia, se va a ver dentro de varios meses o años. Hoy hay que tomar las decisiones de la ciudad que van a vivir nuestros hijos y quizá nuestros nietos, pero si  queremos hacer todo y de golpe, no vamos a hacer nada.

Discutir y decidir: Una ciudad puede ser discutida eternamente, porque la ciudad de hoy no es igual a la de ayer ni será la misma que la de mañana, así que acepta que todos los días se le discuta, se le agregue y se le quite algún elemento. Lo que no puede permitir una ciudad es que no se tomen decisiones porque todas están en eterna discusión. Lo que tenemos que tener claro es que la discusión es un continuo, pero la decisión es momentánea. Hoy hay que decidir, y mañana también, con base en nuevas discusiones.

Permanencia y rumbo. Una vez establecido un rumbo hay que mantenerlo. Las ciudades se mueven despacio; hay que tener paciencia. Los resultados llegan, casi siempre, después de las elecciones.

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