Jalisco
Plumas de Jalisco
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Entre veras y bromas por Jaime García Elías
- Ruina
“Amable”, queridos niños, es uno de los mayores ornamentos morales al que puede aspirar una persona. “Amable”, como posiblemente ya os lo imaginabais, es una hermosa palabra que comparte la misma raíz que el verbo amar y el sustantivo amor: dos de los vocablos más hermosos que existen en la lengua castellana. Amar, además de todas las cosas bellas que desde la antigüedad más remota han escrito los poetas, es, a decir de los lingüistas, el ánimo o disposición permanente de desear y procurar la felicidad del objeto o la persona amada. Merece el epíteto de “amable”, por tanto, la persona educada, afectuosa, servicial en el mejor de los sentidos.
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Pica... porte por Anflopo
Al otro lado del mundo
van algunos diputados,
serán los coordinadores
y quizá algunos colados.
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En tres patadas por Diego Petersen Farah
En gustos se rompen géneros, y uno que otro hocico, pero nada grave. Nos puede gustar o no la forma en que el Ayuntamiento tapatío está arreglando el Centro, pero lo que es innegable es que hay un esfuerzo serio por darle mantenimiento a la ciudad. A mi en lo personal no me gustó nada el color del que pintaron las bancas-jardineras de la Plaza de la Liberación (un rojo maceta de mentiras) y ya antes algunos nos habíamos quejado de los detalles dorados de las musas y los leones del kiosco de la Plaza de Armas (mismos que corrigieron de inmediato).
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- Ruina
“Amable”, queridos niños, es uno de los mayores ornamentos morales al que puede aspirar una persona. “Amable”, como posiblemente ya os lo imaginabais, es una hermosa palabra que comparte la misma raíz que el verbo amar y el sustantivo amor: dos de los vocablos más hermosos que existen en la lengua castellana. Amar, además de todas las cosas bellas que desde la antigüedad más remota han escrito los poetas, es, a decir de los lingüistas, el ánimo o disposición permanente de desear y procurar la felicidad del objeto o la persona amada. Merece el epíteto de “amable”, por tanto, la persona educada, afectuosa, servicial en el mejor de los sentidos.
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Al otro lado del mundo
van algunos diputados,
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En gustos se rompen géneros, y uno que otro hocico, pero nada grave. Nos puede gustar o no la forma en que el Ayuntamiento tapatío está arreglando el Centro, pero lo que es innegable es que hay un esfuerzo serio por darle mantenimiento a la ciudad. A mi en lo personal no me gustó nada el color del que pintaron las bancas-jardineras de la Plaza de la Liberación (un rojo maceta de mentiras) y ya antes algunos nos habíamos quejado de los detalles dorados de las musas y los leones del kiosco de la Plaza de Armas (mismos que corrigieron de inmediato).
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