Jalisco

Por sus calles los conoceréis

En tres patadas por Diego Petersen Farah

Hoy, día primero, celebramos el 5 de febrero porque un día como ese, hace 93 años, los diputados constituyentes parieron un Constitución que es la que nos rige hasta nuestros crisientos días. Una Constitución sui generis la nuestra, pues es una mezcla de buenos deseos, principios y ordenamientos legales, pero que finalmente así nació, y eso le permitió al país comenzar a cerrar las heridas muy añejas y cuya sangría parecía imparable a partir de 1910.

De entonces para acá nuestra Constitución, Carta Magna, como se le llama pomposamente en los discursos políticos, ha sido una especie de meretriz nacional, pues el político que no quiere violarla quiere, al menos, sobarla. No hay presidente que no le haya metido mano ni legislatura que no la haya toqueteado. A pesar de eso, la Constitución ahí está y eso en sí mismo es motivo para festejar e irnos de puente.

Pero lo que habla muy mal de nosotros es la forma en que los tapatíos honramos a la Constitución. Como buenos patriotas tenemos una calle con ese nombre, pero más bien chica, en el barrio de Analco. Constitución no mide más de un kilómetro, kilómetro y medio, desde la Calzada Independencia hasta la Plaza de la Bandera, y tiene como vecinos a los relegados de la historia: Guadalupe Victoria, Cuauhtémoc, Cuitláhuac, etcétera. En Zapopan hay otro par de calles con ese nombre, una en el centro y otra en el Mante y esta última mide exactamente dos cuadras: de Emiliano Zapata a Francisco Villa y sólo cruza con Felipe Ángeles. Pero todo es empeorable: En Tlaquepaque hay al menos dos calles Constitución: una en el centro que recorre sólo seis cuadras antes de cambiar de nombre a Rosales, y otra en Santa María Tequepexpan que mide poco menos de 100 metros, una cuadra, y va de Hidalgo a 6 de diciembre (fecha de la abolición de la esclavitud hecha por Hidalgo en Guadalajara, y que por cierto esto tampoco mereció ninguna calle importante).

Por el contrario tenemos una gran avenida para conmemorar “la fecha” (se nos puede olvidar el contenido de la Carta Magna pero no la fecha, porque sin ella no hay puente). La 5 de Febrero es una avenida importante en el Oriente de la ciudad que corre desde la Calzada Olímpica hasta la Calzada Independencia pasando por un costado de la vieja Central Camionera. La “cinco” no es exactamente la quinta avenida de Nueva York, pero sí es una avenida comercial, consagrada a la venta de autopartes robadas en una abierta confrontación al orden legal. Es el símbolo tapatío de la impunidad y el laissez faire policiaco; de la violación tolerada a la ley, y del mejor no le muevas.

Las calles hablan de la ciudad y la ciudad habla de su gente. La Constitución es para festejarse, no para cumplirse, y eso los habitantes lo sabemos y la ciudad lo refleja con toda claridad.

“Pos por eso pues”, diría una distinguida tapatía: por sus calles los conoceréis.

Por Diego Petersen Farah

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