Jalisco
Quedan siete escribanos en Guadalajara
La demanda de sus servicios ha disminuido conforme a la proliferación de la tecnología, pero la actividad todavía ''da para comer''
GUADALAJARA, JALISCO (01/JUL/2013).- Sobrevive el oficio de los escribanos en Guadalajara. De las personas que se instalan en espacios públicos a ofrecer sus servicios para escribir cualquier tipo de texto, quedan siete en la ciudad. Se acomodan en fila con sus escritorios en la Plaza Tapatía y todos son hombres.
"Con esto de la computadora se ha ido acabando, la verdad", asegura José Luis Partida, quien tiene 40 años en el oficio. A su parecer, el futuro de los escribanos es la desaparición, pues ellos siete son la última generación y no se ve interés de jóvenes que se acerquen a formarse en la actividad.
Ese grupo inició a finales de la década de los 40 en Plaza Liberación, con la vocación de escribir todo lo que sus clientes pidieran: desde documentos legales hasta cartas personales; se les solicitaba por la ventaja que era tener un texto escrito a máquina, a la que no todos tenían acceso, y porque no muchas personas sabían leer ni escribir.
Posteriormente los reubicaron a la calle Morelos y de unos 20 años para acá su sitio ha sido la Plaza Tapatía. Cuando José Luis Partida inició, hace 40 años, recuerda que se enfilaban 30 evangelistas en su grupo. Había más en San Juan de Dios, en el jardín de Aranzazú y en San Juan Bosco; hoy solo quedan los siete de esa plaza.
La demanda de los servicios de los escribanos bajó al tiempo que proliferó la computadora, coincide Roberto Hernández, con 35 años dedicados a esta labor. Y es que los formatos de los escritos, las correcciones ortográficas y los procesadores de texto, que son algunas de las funciones en el oficio de los evangelistas, se incluyen en las nuevas tecnologías; pero ellos ofrecen el servicio adicional de orientar a las personas en los trámites o la características de la redacción de lo que necesitan.
Además, los evangelistas se acoplan a las nuevas tecnologías. Entre sus servicios están también los escritos hechos en computadora, según lo pida el cliente. De hecho, José Luis Partida intentó llevar su equipo a su sitio de trabajo, pero los permisos requerían trámites engorrosos.
Con todo y que la demanda de los servicios de escribanos ha disminuido conforme a la proliferación de la tecnología, el oficio todavía sobrevive, generalmente en situaciones de emergencia. Ahora, en lugar de cartas de amor, lo que más piden son documentos oficiales que se requieren al momento; de tal forma que la actividad todavía es rentable.
"Da para comer. Este jale es muy variable. No es estable, un día te puede ir bien o al otro día no (...) Cuando menos te mantienes económicamente, para que no andes batallando en un empleo", comenta Roberto Hernández.
EL INFORMADOR / ALEJANDRA PEDROZA
"Con esto de la computadora se ha ido acabando, la verdad", asegura José Luis Partida, quien tiene 40 años en el oficio. A su parecer, el futuro de los escribanos es la desaparición, pues ellos siete son la última generación y no se ve interés de jóvenes que se acerquen a formarse en la actividad.
Ese grupo inició a finales de la década de los 40 en Plaza Liberación, con la vocación de escribir todo lo que sus clientes pidieran: desde documentos legales hasta cartas personales; se les solicitaba por la ventaja que era tener un texto escrito a máquina, a la que no todos tenían acceso, y porque no muchas personas sabían leer ni escribir.
Posteriormente los reubicaron a la calle Morelos y de unos 20 años para acá su sitio ha sido la Plaza Tapatía. Cuando José Luis Partida inició, hace 40 años, recuerda que se enfilaban 30 evangelistas en su grupo. Había más en San Juan de Dios, en el jardín de Aranzazú y en San Juan Bosco; hoy solo quedan los siete de esa plaza.
La demanda de los servicios de los escribanos bajó al tiempo que proliferó la computadora, coincide Roberto Hernández, con 35 años dedicados a esta labor. Y es que los formatos de los escritos, las correcciones ortográficas y los procesadores de texto, que son algunas de las funciones en el oficio de los evangelistas, se incluyen en las nuevas tecnologías; pero ellos ofrecen el servicio adicional de orientar a las personas en los trámites o la características de la redacción de lo que necesitan.
Además, los evangelistas se acoplan a las nuevas tecnologías. Entre sus servicios están también los escritos hechos en computadora, según lo pida el cliente. De hecho, José Luis Partida intentó llevar su equipo a su sitio de trabajo, pero los permisos requerían trámites engorrosos.
Con todo y que la demanda de los servicios de escribanos ha disminuido conforme a la proliferación de la tecnología, el oficio todavía sobrevive, generalmente en situaciones de emergencia. Ahora, en lugar de cartas de amor, lo que más piden son documentos oficiales que se requieren al momento; de tal forma que la actividad todavía es rentable.
"Da para comer. Este jale es muy variable. No es estable, un día te puede ir bien o al otro día no (...) Cuando menos te mantienes económicamente, para que no andes batallando en un empleo", comenta Roberto Hernández.
EL INFORMADOR / ALEJANDRA PEDROZA