Jalisco

''Salvando vidas'' afuera de un bar karaoke

Mejor me voy caminando y mañana vengo por mi carro, dice mientras se lamenta

GUADALAJARA, JALISCO (16/NOV/2013).- "Y ni cómo no verlas. ¡Andan de amarillo!", cuenta a su amigo al tiempo que las señala con el dedo índice. Son cerca de 20 "Curvitas", las damas responsables de los operativos del programa "Salvando Vidas", que han instalado el operativo de revisión al Sur de la metrópoli.

Los tienen rodeados. Ambos vieron que primero llegó una patrulla de la Policía Vial, pero no dieron mayor importancia hasta que a esa solitaria unidad se acercó una más, y varias grúas llegaron detrás. Después se estacionaron vehículos cargados con sillas, mesas, mamparas y luminarias. El operativo del que tanto escucharon estaba ahí, afuera. Y ambos disfrutaban la velada de un viernes por la noche cantando en un bar karaoke.

Suenan trompetas y carcajadas en el interior del establecimiento. Un ritmo de ska ameniza la conmemoración por el inicio del fin de semana, pero es la voz de alguien más quien da vida al estribillo. Varios están detrás del enrejado del establecimiento, tratando de idear una manera de salir bien librados.

"Pero no te pueden agarrar si vas saliendo de aquí, ¿no?", comenta uno de los amigos que prefieren esconder su nombre y su rostro de cualquier aditamento de grabación. "Pues igual y no, güey". Pero un auto es detenido frente a ellos, y otro también; tres pasan sin complicaciones y luego uno más es obligado a desviar su rumbo y esperar. Ahí tienen respuesta: la lógica de detención es aleatoria.

Resignación y risas. Es lo que queda. "Pues ni modo, me voy a tener que ir en taxi", dicen mientras una de las damas que aplican los exámenes de alcoholimetría confirma el primer resultado positivo. "0.55 grados".

Un joven de 25 años desciende de su auto compacto y camina, escoltado por las damas de amarillo que aguantan el frío y la lluvia. "Lo vamos a llevar a que le hagan otro examen para reconfirmar". El primer detenido en el punto de revisión se somete a un mero formalismo, pues arrastrar la lengua en cada frase articulada lo delata.

"Grillo, ¿Cómo andas? ¿Puedes venir por mí? Me agarró el torito (sic) güey, neta", dice a un camarada a través de su smartphone. Las autoridades permiten que hable a un conocido para que éste se presente en el sitio y se lleve su vehículo, para no llevarlo en grúa a un corralón.

Minutos después, una nueva cifra se confirma. "Positivo: 0.67". Y el segundo inquilino detectado en el Sur de la ciudad que pasará una noche en el Centro Urbano de Retención Vial por Alcoholimetría (CURVA), también goza de una escolta femenina.

"Pero nomás me tomé dos whiskys", defiende el individuo frente al joven que en breve será trasladado a retención. La condición en que se hallan da origen a una incipiente amistad, que solidifica cuando ambos externan su deseo por aspirar el humo de un cigarro.

La jornada apenas tiene una hora en revisión de conductores. Los jóvenes que buscaban burlar el filtro e irse con su auto prefirieron caminar a su hogar. "Al cabo que por aquí está cerca; ya mañana pasamos por el carro".

EL INFORMADOR / ISAACK DE LOZA

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