México

Chiapas abraza al movimiento

Más de dos mil reciben a Javier Sicilia en San Cristóbal de las Casas; el poeta alaba la lucha zapatista

SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS (16/SEP/2011).- Activistas históricos, tzotziles que defienden los derechos de las mujeres, integrantes de sindicatos, académicos, población en general, sacerdotes e indígenas de distintas comunidades de Chiapas recibieron emocionados y bajo la lluvia a la Caravana del Sur, que arribó a las 20:00 horas a San Cristóbal de las Casas, con los familiares de los desaparecidos al frente.

El acto que se realizó ayer en esta ciudad era el más esperado de la Caravana de Paz que salió de la Ciudad de México el viernes pasado. La respuesta de más de dos mil personas a la convocatoria evidenció que este sitio está repleto de procesos organizativos históricos, y a la vez recordó que en este Estado se sigue viviendo una violencia estructural, agudizada desde el levantamiento zapatista en 1991.

El contingente caminaba hacia el Centro de San Cristóbal de las Casas, a pesar de que lo que comenzó como una llovizna terminó como una fuerte tormenta que empapó a toda la gente que no dejaba de gritar consignas en favor de la paz y en contra de la guerra del Presidente. En los portales del Centro, cientos recibieron a la Caravana con aplausos. Minutos después llegó Javier Sicilia, quien se dirigió especialmente al Ejército Zapatista de Liberación Nacional: “Aquí, hace 17 años, hombres y mujeres levantaron la mirada y a través del símbolo del pasamontañas, de ocultar, que sabemos muy bien los poetas, revela, muestra y devela, hicieron visibles a los ocultados, despreciados de la nación, a aquellos que la independencia no ha hecho justicia”.

El poeta resaltó que los pueblos indígenas de Chiapas no sólo han resistido en el tiempo, sino que al revelarse en el siglo XX, pusieron al desnudo lo que de universal hay en sus particularidades.

A los agravios estructurales que se viven en Chiapas, Javier Sicilia dijo: “Ahora se suman las víctimas de la guerra y por eso estamos aquí, para unir sus dolores y nos hemos quitado el pasamontañas para mostrar que los afectados por esta guerra, tenemos nombre, familia, y que pertenecemos a esta casa que es México”.

El poeta se disculpa
Roce con medios

Antes de salir de Ciudad Hidalgo, en la frontera con Guatemala,  Javier Sicilia se molestó cuando le preguntaron si sus guardaespaldas le controlaban la agenda, si los medios ya no hacían caso a la Caravana y si su discurso estaba desgastada. El poeta reventó y les dijo: “Ustedes hacen preguntas que son encantadoras, abonan un ch… a la paz”.

Sicilia venía aguantándose a una serie de preguntas de un par de periodistas que insistían una y otra vez que el Movimiento había perdido fuerza, pero ayer, justo en un punto en el que es evidente su desgaste físico (estuvo cerca de desmayarse), Sicilia no se contuvo. Posteriormente, en Tonalá, Chiapas, ofreció disculpas y reconoció que se había exasperado por el tipo de preguntas, “se centran en cosas que no son centrales, como si cruzamos o no a Guatemala, cuando la noticia es que pedimos perdón a los migrantes”.

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