México
Decomisan en búnkeres dos toneladas de mariguana
El predio donde se realizó el hallazgo pertenece a Adelmo Nieblas González, conocido narcotraficante.
SONOYTA, SONORA (21/OCT/2012).- Dos búnkeres o depósitos subterráneos de armas y drogas fueron localizados por el Ejército entre unos corrales de ganado, donde decomisaron tres toneladas de mariguana y el mismo rancho.
El predio, localizado al noreste del municipio de Sonoyta, a seis o siete kilómetros de la línea internacional con Estados Unidos, está a 520 kilómetros de Hermosillo, la capital del Estado, enclavado en el desierto de Altar. El predio es propiedad de Adelmo Nieblas González, conocido narcotraficante de la región, que a decir de fuentes militares era “dueño de la plaza” para la venta de drogas, pero ya tiene los sellos del decomiso de la Procuraduría General de la República (PGR).
Los dos depósitos subterráneos mostrados por los militares estaban construidos con modernos materiales de metal, madera y aislantes térmicos, que mantenían la droga en óptimas condiciones mientras llegaba el momento de cruzarla a Estados Unidos.
A unos cinco kilómetros se encuentra el Ejido Desierto de Sonora, donde decenas de “burreros” esperan a que les llamen para cruzar la carga a Estados Unidos por las rutas del desierto y las montañas que solamente ellos conocen. De estos búnkeres los militares sacaron tres toneladas de droga, y se sospecha que existan más de estos almacenes subterráneos, perdidos en el enorme desierto sonorense llamado desierto de Altar.
El desierto de Altar tiene una extensión de más de 20 mil kilómetros cuadrados, pegado a la frontera con Estados Unidos, donde apenas hay un puñado de municipios con cuatro o cinco mil habitantes.
El predio, localizado al noreste del municipio de Sonoyta, a seis o siete kilómetros de la línea internacional con Estados Unidos, está a 520 kilómetros de Hermosillo, la capital del Estado, enclavado en el desierto de Altar. El predio es propiedad de Adelmo Nieblas González, conocido narcotraficante de la región, que a decir de fuentes militares era “dueño de la plaza” para la venta de drogas, pero ya tiene los sellos del decomiso de la Procuraduría General de la República (PGR).
Los dos depósitos subterráneos mostrados por los militares estaban construidos con modernos materiales de metal, madera y aislantes térmicos, que mantenían la droga en óptimas condiciones mientras llegaba el momento de cruzarla a Estados Unidos.
A unos cinco kilómetros se encuentra el Ejido Desierto de Sonora, donde decenas de “burreros” esperan a que les llamen para cruzar la carga a Estados Unidos por las rutas del desierto y las montañas que solamente ellos conocen. De estos búnkeres los militares sacaron tres toneladas de droga, y se sospecha que existan más de estos almacenes subterráneos, perdidos en el enorme desierto sonorense llamado desierto de Altar.
El desierto de Altar tiene una extensión de más de 20 mil kilómetros cuadrados, pegado a la frontera con Estados Unidos, donde apenas hay un puñado de municipios con cuatro o cinco mil habitantes.