México

Extorsionadores causan terror en todos niveles

Escuelas, el nuevo mercado

CIUDAD DE MÉXICO.- Los extorsionadores causan terror en distintos niveles de la sociedad. Para ser objeto de intimidaciones por grupos de la delincuencia organizada, lo mismo da ser empresario en Cuautitlán Izcalli, Estado de México; director de una escuela privada en Naucalpan; un “yonkero” (vendedor de refacciones usadas) en Ciudad Juárez, Chihuahua.

De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), en 2007 y 2008 se registraron en promedio 50 mil casos de extorsión al año, mientras que en 2002, sólo 53 casos, sin incluir las denuncias locales; tan sólo en el Estado de México, más de dos mil personas fueron amenazadas durante el último año, según la Agencia de Seguridad Estatal.
 
Escuelas, el nuevo mercado

“Si no nos entregas 250 mil pesos vamos a empezar a extorsionar a tus alumnos”, fue la amenaza que recibió el director de una universidad privada. No es el único, las amenazas a escuelas de paga comienzan a ser un nuevo mercado para bandas de extorsionadores. El caso más reciente fue el de la Universidad Franco Mexicana ubicada en Lomas Verdes, donde directivos recibieron la amenaza de extorsionadores, que exigieron una suma importante de dinero a cambio de no secuestrar a sus alumnos, “salvo este caso, los otros sólo han sido intentos y amenazas de extorsión”, afirma el comisionado de la Agencia de Seguridad Estatal (ASE), Germán Garcíamoreno Ávila.

 “La psicosis nos invadió, pues los directores ese día decidieron suspender clases y pidieron a los alumnos salir sólo si iban acompañados”, explica un atemorizado padre de familia cuyo hijo va a la Universidad Franco Mexicana.

“Queremos 45 mil cada mes”

“¿En cuánto valoras tu vida?”, fue la advertencia telefónica que recibió un empresario de este municipio. La voz anónima le ordenó depositar inmediatamente 50 mil pesos a una cuenta bancaria o de lo contrario atentarían contra su vida o la de sus familiares.

Desconcertado, el empresario exigió a quien le hablaba ir personalmente a su negocio por el dinero. Lo pensó mejor. Sólo unos segundos después decidió dar un paso atrás y entregar algo de dinero sin conocer de frente a su victimario. Realizó un depósito de sólo 15 mil pesos a la cuenta bancaria que le habían proporcionado.
Minutos después su teléfono volvió a sonar: “¿Qué crees que somos limosneros?”, escuchó detrás de la bocina y enseguida colgaron.

Finalmente realizó otro depósito. En total entregó 45 mil pesos. Nuevamente su teléfono sonó: “Esto es lo que queremos cada mes”.

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