México

Plurinominales en San Lázaro: ¿Está el 2006 de regreso?

Manlio Fabio y Felipe Calderón, aliados tras las elecciones de hace seis años, serán protagonistas en la Legislatura que viene

CIUDAD DE MÉXICO (12/MAR/2012).- La historia es cíclica, dicen algunos. Las listas plurinominales al Congreso de los principales partidos políticos vuelven a poner frente a frente a dos viejos conocidos: Manlio Fabio Beltrones, ex líder de los senadores priistas, y al Presidente Felipe Calderón. Mientras el primero abandera la lista de plurinominales del Partido Revolucionario Institucional (PRI), en la privilegiada posición uno, el Presidente logró a través de sus piezas en el Partido Acción Nacional (PAN), asegurar las primeras posiciones legislativas en las distintas circunscripciones para sus fieles.

En el Partido de la Revolución Democrática (PRD), los voraces “Chuchos” (llamados así por Jesús Ortega, ex líder del partido) siguen dominando las listas plurinominales. En todas las circunscripciones, excepto en el Distrito Federal (circunscripción 4), donde Marcelo Ebrard y otras corrientes del perredismo lograron imponer candidatos a San Lázaro, Nueva Izquierda llevó la mano. Dentro del sol azteca existe la percepción de que la candidatura de Andrés Manuel López Obrador no levanta electoralmente, lo que provoca que las tribus busquen refugio en espacios de acceso seguro a las cámaras. Tanto tiempo invertido en la fortaleza del partido está rindiendo frutos a los “Chuchos” que ven como lentamente extienden su hegemonía a distintas zonas del país.

El endeble equilibrio

La unidad y la búsqueda del equilibrio regional y partidista ha sido la principal tarea del dirigente del PRI, Pedro Joaquín Coldwell. Tras una presidencia nacional facciosa de Humberto Moreira, donde negoció discrecionalmente y desoyó a distintas expresiones del tricolor, Coldwell no ha cesado en su objetivo de cicatrizar a un partido enormemente complejo. Se acabaron los golpes de timón y la exclusividad decisoria de Enrique Peña Nieto como candidato presidencial.

Coldwell emparejó la cancha y se colgó del escudo tricolor; mientras que Peña Nieto identifica oportunidades en el espacio de maniobra que le deja la estructura partidista.

En la primera circunscripción, que comprende desde el Noroeste hasta Jalisco, destaca la inclusión de Manlio Fabio Beltrones en la primera posición plurinominal, así como el otorgamiento de la segunda posición a Lourdes Quiñones, una mujer vinculada al liderazgo sectorial de Emilio Gamboa Patrón, aliado incuestionable del ex líder del PRI en el Senado.

De la misma manera, se incluye a la jalisciense Rocío Corona Nakamura, producto de una negociación política donde cedió su aspiración por la alcaldía de Guadalajara al ex senador Ramiro Hernández. Fernando Castro Trenti, en la cuarta posición, pasa del Senado a la Cámara baja, siendo uno de los más leales a Manlio Fabio. Es difícil negar que esta circunscripción sea prácticamente del sonorense. Por último, no se puede olvidar a María Elvia Amaya. Así, la circunscripción es resultado de negociaciones locales e impulsos sectoriales y corporativos.

La segunda circunscripción también resulta una tajada para intereses de grupos, sobre todo para gobernadores y sindicatos. La CROC y el sindicato petrolero lograron la posición uno y la tres de las circunscripciones 2 y 3. Por la CROC llega un hombre que no niega su relación con Beltrones: Francisco Arroyo; mientras que los petroleros mandan como carta legislativa a Ricardo Aldana, histórico líder de los representantes del sector energético. Jorge Mendoza, quien va en posiciones altas de la circunscripción 2, es directivo de Televisión Azteca. Rodrigo Medina, gobernador de Nuevo León, empujó a Jorge Treviño Cantú, quien fue funcionario del Gobierno estatal.

La cuarta y la quinta circunscripción expresan con claridad las fortalezas y debilidades del partido en distintas zonas geográficas. Por un lado, la cuarta circunscripción, con centro indudable en el Distrito Federal, se apoya en “externos” como Felipe el “Tibio” Muñoz del Comité Olímpico Mexicano (COM); pero también reivindican zonas de impacto electoral como Guerrero. En este sentido, el PRI lanza al Congreso a Manuel Añorve, ex presidente municipal de Acapulco y candidato derrotado a la gubernatura de Guerrero, en la cuarta posición de la cuarta circunscripción nacional. Por el otro lado, la quinta circunscripción, que tiene como su epicentro el bastión priista del Estado de México, se orienta por personajes ligados a  Peña Nieto. Por un lado, ingresa a la Cámara un hombre de mucha experiencia: Jesús Murillo Karam, ex senador y ex secretario general del PRI nacional. De la misma manera, manda en la segunda posición a la ex secretaria de Salud del Gobierno de Enrique Peña Nieto en el Estado de México, María Elena Barrera.

Los Pinos en San Lázaro

Felipe Calderón es más un líder partidista que un gobernante, y así lo ha demostrado durante su trayectoria política. El primero de septiembre concluirá el periodo presidencial del Calderón jefe de Estado y comenzará el periodo del Calderón jefe de partido. El michoacano tendrá, aún sin conocer los resultados de las elecciones legislativas de mayoría relativa, una fuerte ascendencia sobre la bancada blanquiazul en el Congreso federal. Leales, muy leales a él, se han colado en los primeros lugares de las listas plurinominales para representar a Acción Nacional.

La circunscripción más afín a los designios calderonistas es la cuarta, con sede principal en el Distrito Federal. Quitando a representantes del panismo capitalino que han sido críticos de la labor presidencial, como el senador Federico Döring, el Presidente mantiene un estricto control sobre el PAN de la capital. Ya mandó a Mariana Gómez del Campo al Senado y ahora promueve al hijo del gobernador Marco Adame, aliado de Ernesto Cordero en la elección interna, al Congreso. De la misma manera, impulsa al ex vocero presidencial Max Cortázar a la Cámara, lo que significa una representación inmejorable de sus intereses en San Lázaro. Que no se olvide a Flor María Pedraza, una mujer  ligada al Presidente, también del PAN capitalino.

Otro de los pesos pesados que envía Calderón a la Cámara es José González Morfín. El presidente del Senado es una figura de mucha fortaleza del partido, uno de los cuadros más cuidados por Los Pinos y al mismo tiempo mantiene una relación de comunicación con el dirigente nacional del PAN, Gustavo Madero. Si las cosas no cambian de rumbo, González Morfín es uno de los más sólidos aspirantes a la coordinación legislativa del blanquiazul.

En la circunscripción uno, donde está ubicado Jalisco, el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN se reservó los tres primeros puestos de la lista plurinominal. Lo que sorprende es la inclusión de la titular del Instituto Jalisciense de las Mujeres, Carmen Lucía Pérez Camarena, vinculada al pensamiento conservador del Yunque.

Los “Chuchos” y Ebrard


En la izquierda las aguas institucionales se cargan hacia aquellos que se han dedicado a aceitar la estructura. Los “Chuchos” o Nueva Izquierda, una de las corrientes más fuertes en la vida interna del PRD, ha logrado imponer los candidatos que encabezan las circunscripciones.

En la circunscripción uno, destacan los nombramientos de los jaliscienses Verónica Juárez y Roberto López. La primera ha desarrollado su trayectoria en la Ciudad de México en  vinculación con Nueva Izquierda. Hasta hace unos días se desempeñaba como la coordinadora de difusión del CEN del PRD. En el lugar cuatro de la circunscripción está Roberto López, político ligado al grupo de la Universidad de Guadalajara y ex presidente del PRD en Jalisco.

La circunscripción 3, del sureste del país, y la 4, de la capital, son las circunscripciones más fuertes de la izquierda. En la cuatro se nota la mano de Marcelo Ebrard, quien impulsa a perfiles como Julio César Moreno, ex legislador local capitalino; la propia Tere Mújica del PRD en el DF. En la sexta posición de la circunscripción, está Fernando Belaunzarán, uno de los enemigos declarados de Andrés Manuel, y un miembro del selecto club de los “Chuchos”.



ANÁLISIS

Enrique Toussaint (Periodista)

Muchas especulaciones genera el futuro paradero del Presidente de la República. Qué si se va a ir al extranjero; qué mejor optará por encabezar algún organismo internacional avocado a temas ambientales; qué se quedará en México y se convertirá en un factótum de poder al interior del Partido Acción Nacional (PAN). En muy temprano para desentrañar esta incógnita que quiebra las cabezas de analistas y politólogos, sin embargo, atendiendo a la repartición de poder al interior de las listas plurinominales, podemos extraer una conclusión inicial: Felipe Calderón renuncia al impasse político pospresidencial. No sabemos si desde Nueva York, la Ciudad de México, Guadalajara o Zamora, pero la retirada del Calderón jefe de Estado no representa la renuncia del Calderón jefe de partido y de grupo político.

La hegemonía de Los Pinos sobre el partido durante el sexenio calderonista, ha erosionado a las expresiones contrarios que podían resultar como un contrapeso a los designios del michoacano. A través de un activismo partidista marcado, en donde el Presidente se ha dado a la tarea no sólo de supervisar el trabajo de sus allegados al interior del partido, sino que incluso de participar habitualmente en las decisiones respecto a candidaturas,  el Presidente Calderón se ha instituido como la piedra angular de poder al interior del partido. Las plurinominales reflejan precisamente esta tendencia de fortalecimiento gradual del grupo presidencial. De mantenerse la lógica de repartición de puestos en el blanquiazul, no sería raro que el Presidente, ya fuera de funciones, tuviera a dos leales al mando de las bancadas en el Senado y en la Cámara de Diputados. En la Cámara alta, Ernesto Cordero se perfila como el líder parlamentario, lo que le daría al Presidente un poder amplio de intervención en los asuntos senatoriales. Por el otro lado, en la cámara baja, dos personajes ligados a Los Pinos, aunque en distintas proporciones, se hacen un camino hacia la coordinación parlamentaria: Max Cortázar, ex vocero de la Presidencia, y José González Morfín, actual líder de los senadores panistas.

Lo interesante de la siguiente legislatura, es la coincidencia de grupos que ya han cooperado en el pasado, hecho que puede albergar la posibilidad de alcanzar acuerdos en temas pendientes en la agenda legislativa. Manlio Fabio Beltrones, quien resultó favorecido por las listas plurinominales, será el coordinador de la bancada tricolor, lo que forzosamente nos pone en el panorama de 2006, cuando el ex líder senatorial negoció l agenda legislativa y la autonomía de los poderes instituidos, con Calderón Hinojosa. Por el otro lado, los “Chuchos” decidieron distanciarse de la retórica lopezobradorista del fraude y la corrupción electoral y abrazar el discurso institucional, así como canales de diálogo con la Presidencia. Así, los liderazgos legislativos de los tres partidos, muestran, en apariencia, una tendencia conciliadora.

Vicente Fox, días antes de dejar la Presidencia, advirtió que lo íbamos a “extrañar”. La realidad es que ni siquiera dio el tiempo y el espacio para que esto sucediera: su intervención durante seis años fue más que evidente. De la misma manera, es iluso pensar que Felipe Calderón dejará la investidura y, con ella, su influencia sobre los asuntos políticos y la vida partidista. El michoacano es un hombre forjado en el espiral partidista, producto interno del PAN. Así, a seis meses de dejar Los Pinos, el Presidente nos envía el mensaje que, a través de las cámaras y el partido, tendremos Calderón más allá del sexenio.


LA CIFRA

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