México

Violencia y crueldad en ejecuciones es alarmante: investigador

El número de ejecuciones registradas en México muestra límites de la estrategia de combate al crimen organizado

CIUDAD DE MÉXICO.- El incremento de las ejecuciones y decapitados en el país, alarma no porque impliquen un incremento de la tasa de homicidios sino porque es cada vez mayor la violencia y la crueldad con la cual se realizan, aseguró el investigador de la Universidad Veracruzana (UV), Alfredo Zavaleta.

“La idea de que debemos sentir menos miedo porque ha bajado la tasa de homicidios en México, olvida que el miedo es un efecto de conjunto que depende del campo delictivo en su conjunto y no sólo de los homicidios”, resaltó el especialista en temas de seguridad y narcotráfico.

El integrante del Instituto de Investigaciones Histórico Sociales de la UV, expuso que el número de ejecuciones registradas en México es una evidencia de los límites de la estrategia de combate a la delincuencia organizada.

Zavaleta, con estudios de posgrado en Paris, Francia, dijo que la estrategia del Gobierno federal ha sido más útil para la legitimación política que eficaz en el combate al narcotráfico.

“El gobierno debe reconocer que la Iniciativa Mérida lo obliga a continuar en una estrategia focalizada en la captura de líderes de las organizaciones delictivas, en la reforma limitada del Ejército y la Policía Federal y en la subordinación de las organizaciones civiles”.

Y enumeró los errores del combate al narcotráfico, como la focalización en los líderes de las organizaciones delictivas, pues es una táctica limitada.

Además que la Iniciativa Mérida es un obstáculo para pensar en la integralidad de las causas y soluciones del problema, por ejemplo, la promoción de cultivos alternativos, la profesionalización policiaca y el control democrático de los abusos en el desempeño, los juicios civiles a los militares que violan los derechos humanos, el programa de atención a los adictos, entre otros.

Destacó que el problema es que cuando se utiliza a los militares en operativos antidrogas y logran poco, no hay más recursos disuasivos que incrementar el numero de elementos.

“Por ejemplo, en el caso de Ciudad Juárez, la población se pregunta ¿Qué sucederá después de que se marchen? ¿Por qué nos envían el gabinete de Defensa y no al Gabinete social?”

Y aclaró que en sentido estricto no es una “guerra” contra el narcotráfico, sino un conflicto de alta intensidad o en todo caso, un enfrentamiento irregular entre secciones del Ejército y organizaciones delictivas mal llamadas cárteles.

De tal forma que calificó como preocupante la situación que prevaleced en el país, “sobre todo que se insista en una estrategia de lucha antinarcóticos tan limitada. Es una advertencia acerca de la necesidad de diseñar e implantar una estrategia integral contra la delincuencia organizada”.

Calificó como “controvertido” que se pretenda comparar el número de muertos en México en la lucha contra el narcotráfico a las ocurridas en las guerras de Irak y Afganistán.

“Es una comparación controvertida tanto como la que se hace con el caso colombiano, porque se trata de tipos de conflictos distintos”.

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