Volvió el kiosco tapatío
a su imagen natural,
sin pinturas ni adefesios
que lo harían lucir muy mal.
Muy poco le duró el gusto
al autor de tal idea,
¿acaso la Plaza de Armas
le parecería muy fea?
Ni chirimía ni mariachis
tocarán en serenatas,
aunque líderes de marchas
ahí harán sus peroratas.
a su imagen natural,
sin pinturas ni adefesios
que lo harían lucir muy mal.
Muy poco le duró el gusto
al autor de tal idea,
¿acaso la Plaza de Armas
le parecería muy fea?
Ni chirimía ni mariachis
tocarán en serenatas,
aunque líderes de marchas
ahí harán sus peroratas.