Los caballos de calandria
merecen un trato digno
pero no hay quien los proteja,
falta un sindicato equino.
Trabajan largas jornadas,
no los dejan ir ni al baño
y a la hora de comer
sólo un plato muy “tacaño”.
Pero ya hay quien vea por ellos,
y hasta pueden obligar
a que sus dueños les compren
tenis para caminar.
merecen un trato digno
pero no hay quien los proteja,
falta un sindicato equino.
Trabajan largas jornadas,
no los dejan ir ni al baño
y a la hora de comer
sólo un plato muy “tacaño”.
Pero ya hay quien vea por ellos,
y hasta pueden obligar
a que sus dueños les compren
tenis para caminar.