Las Chivas se vieron mal
ante el cuadro brasileño
que, formado por suplentes,
logró quitarles el sueño.
El público, aunque escaso,
fuerte al “Rebaño” abucheó,
no quedó nada contento
con el partido que vio.
Mas, como ya viene el Clásico,
fue estrategia de Efraín:
¡Descontrolar al rival,
que es el Atlas, era el fin!
ante el cuadro brasileño
que, formado por suplentes,
logró quitarles el sueño.
El público, aunque escaso,
fuerte al “Rebaño” abucheó,
no quedó nada contento
con el partido que vio.
Mas, como ya viene el Clásico,
fue estrategia de Efraín:
¡Descontrolar al rival,
que es el Atlas, era el fin!