De plano, los diputados
ya no quieren trabajar,
y al menos en el Congreso
no se les puede encontrar.
Será tal vez el calor,
o es el tráfico pesado,
o el temor a tanto polvo
con todo el Centro escarbado.
Está sencillo el remedio
para con esto acabar:
¡Que les descuenten las faltas
a la hora de cobrar!
ya no quieren trabajar,
y al menos en el Congreso
no se les puede encontrar.
Será tal vez el calor,
o es el tráfico pesado,
o el temor a tanto polvo
con todo el Centro escarbado.
Está sencillo el remedio
para con esto acabar:
¡Que les descuenten las faltas
a la hora de cobrar!