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Cascada Basaseachic: maravilla de altura

El parque es un área protegida donde el atractivo turístico y la leyenda van de la mano

GUADALAJARA, JALISCO (04/MAY/2014).- Para aquellos que gustan de la naturaleza y los paisajes impresionantes, pocos sitios en el país pueden equipararse al Parque Nacional Basaseachi –también pronunciado como Basaseachic– en Chihuahua, zona que recibe su nombre por una célebre cascada que, con 246 metros de caída libre sobre la Barranca de Candameña, es la quinta más grande del continente y la vigésima primera a nivel mundial, aunque se encuentra cercana a otra caída de agua (la cascada de Piedra Bolada, en el mismo parque) que es la mayor del país. El lugar está a poca distancia del poblado minero de Ocampo, muy cerca del Estado de Sonora.

Como parque y área protegida, se creó por decreto presidencial en 1981 para salvaguardar un espacio natural de casi seis mil hectáreas donde, por supuesto, se encuentran las cascadas y bosques aledaños y la ya mencionada Barranca de Candameña, con sus alrededores. Así, la alta sierra del noroeste del país alberga este sitio cuyo nombre en lengua rarámuri –o tarahumara– significa “la cascada o el sitio del coyote”, en el que se encuentran las dos cascadas más altas del país: Piedra Bolada, con una caída libre de 500 metros, y Basaseachic, con casi 270 metros; la primera vierte agua únicamente en la estación de lluvias, la segunda lo hizo de forma permanente (hasta 2013, cuando problemas de sobrexplotación del recurso marcaron el fin de esa racha natural).

Un poco de historia

Aunque esta zona no aparece mencionada en ningún documento de los primeros años de la época colonial y tampoco se le menciona en alguna relación textual “de visitación” por parte de misioneros, se deduce que estos territorios no estaban poblados y que quizá hayan quedado dentro de la jurisdicción de la Misión de Tomóchic, cercana al pueblo de Crichic (hoy Cajurichi), que tuvo su importancia dentro del asentamiento misional.

Con todo, fue el descubrimiento de sus cascadas, en el siglo XVIII lo que convirtió este sitio en un polo de atracción turístico en Chihuahua y todo el Norte del país, aunque los primeros habitantes fueron llevados ahí por la minería y, luego, por la explotación forestal porque, como parte de la Sierra Madre Occidental, los bosques de pino y encino son abundantes, dando fama a este parque gracias a su belleza natural, que colinda con la conocida Barranca del Cobre.

En esta zona boscosa, predominan árboles de pino y encino en las partes altas, así como numerosos arbustos en la parte baja, donde destacan las acacias, alisos y algunas especies de agave, diferentes por su forma a las del occidente de México; pero eso no es todo, los varios miradores que existen permiten una vista de la barranca que permite apreciar su impresionante profundidad y paredes verticales, que supera los mil 600 metros en algunas secciones. Pero, claro, el atractivo principal del parque corresponde a la cascada.

Aunque es una maravilla natural, también hay una leyenda que trata de explicar la belleza de la zona. De acuerdo con la historia, antes de la llegada de los españoles al lugar, el rey Candameña gobernaba la alta sierra de la zona rarámuri; el monarca protegía a su hija, Basaseachic, y por eso impuso a sus pretendientes una serie de complicadas pruebas para que ganaran el derecho de desposarla. Su última prueba era tan difícil que todos los aspirantes murieron, y la inconsolable princesa saltó al abismo. Se cuenta que un brujo local transformó su caída en la hermosa cascada que ahora existe ahí, y corre el rumor de que el rey (que dio nombre a la cañada) aún asoma por el lugar para buscar el cuerpo de su hija.

Parques y atractivos

El Parque Nacional Cascada de Basaseachic es conocido también por ser un excelente lugar para observar aves y otros animales en su ambiente natural; con suerte, pueden verse águilas, pájaros carpinteros, pavos salvajes, incluso pumas, venados o zorros; ahora, a medida que uno se interna en el bosque podrán hallarse linces, mapaches, nutrias o jabalíes. Para esto, se programan en el área paseos a pie o en bicicleta a través de mayor belleza en la sierra; se sugiere rentar una cabaña y hospedarse al menos una noche, para poder apreciar la vista de cielo abierto.

Además, se pueden conocer otras cascadas en el área, para lo cual se recomienda visitar los miradores de Piedra Volada, una de las cañadas de más reciente incorporación turística en la zona de Barranca del Cobre.

Puede visitarse también el poblado de Ocampo, comunidad pintoresca de la región cuyas casas son típicas del estilo de los pueblos mineros que se desarrollaron en el área entre los siglos XVIII y XIX; en sus inmediaciones hay varias poblaciones de origen indígena (localizadas al norte, muy cerca del parque) como Jicamórachi, habitada por rarámuris, y Yepachi, habitada por pimas.

La recomendación es visitar estos sitios en Semana Santa, época en la que realizan sus ceremonias religiosas más importantes, aunque también se podrá observar el estilo arquitectónico de la misión del siglo XVII que ahí se encuentra.

El cauce de la caída y el río al que alimenta es inestable, de modo que sólo durante los meses de lluvia (entre junio y septiembre, y a veces en invierno) se aprecian en todo su esplendor.

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Cómo llegar

Este parque se encuentra a 270 kilómetros de la ciudad de Chihuahua, capital del Estado, y para llegar a la zona se debe tomar la Carretera Federal 16, al oeste de la población, con dirección a la ciudad de  Hermosillo, capital de Sonora. El acceso a la zona por esta vía se hace después de pasar la localidad de Tomóchic, en donde se toma el entronque denominado ‘Las estrellas’, para después entrar por un camino de aproximadamente 12 kilómetros.

Existen tours desde la capital estatal e, incluso, aprovechar el viaje que puede hacerse en el Tren Chihuahua-Pacífico (conocido también como “Chepe”); travesía turística que permite apreciar la Barranca del Cobre.

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