Convertible sin igual
La armadora Pagani presenta un auto mucho más ligero, potente y rígido
GUADALAJARA, JALISCO (11/MAR/2017).- No solo lo estético cambió en este nuevo Huayra Roadster año modelo 2017, pues para lograr hacer de este bólido una obra de arte de la ingeniería, la armadora tuvo que poner atención en muchos aspectos, por lo que ahora es más ligero; potente y rígido, para soportar las nuevas cualidades de su carrocería.
El diseño retoma la base del actual Huayra, cuya variación principal es la ausencia de un techo. La frontal incorpora marcas líneas con un diseño único, gracias a los faros dobles en forma oval; el cofre es vasto y con trazos rectos marcados en su superficie; la parrilla se combina con la fascia, creando una apariencia aerodinámica. Los costados dibujan un par de hombros delanteros, de los cuales salen un par de extensiones para dar lugar a los singulares espejos laterales; la parte delantera agrega entradas de aire, mientras que la posterior los complementa con extractores de calor. La parte trasera integra las características cuatro pipas de escape, que son el punto de encuentro de dos protuberantes salientes en la parte trasera de este superdeportivo; Las calaveras son diminutas, circulares y vienen en tres, mientras son acentuadas por marcos hechos de fibra de carbono; por último, la defensa trasera va casi pegada al asfalto y también es edificada de material ligero de alta resistencia.
La cabina, que estará destinada a albergar únicamente a dos afortunados pasajeros, contará con una combinación de elementos de lujo. Los asientos y parte del tablero serán recubiertos en piel, misma que será contrastada por vivos en acabado aluminio pulido y otros más de fibra de carbono real. Patrones de diamante y costuras aparentes serán constantes en el breve habitáculo.
El apartado más portentoso de este deportivo, es la mecánica. De entrada, el motor será conformado por doce cilindros en V con un turbocompresor por bancada, suficientes para alimentar a los 765 caballos que el motor ofrecerá.
La transmisión será manual de siete relaciones, pero no tendrá embrague, pues el conductor podrá controlarlos con pequeños toques en la palanca de cambios o en las paletas detrás del volante. Esto se debe a que el vehículo contará con un sistema automatizado de cambios, liberado a placer de quien esté detrás del volate.
Para detener a esta máquina de velocidad, Brembo instaló rotores de 380 milímetros y calipers de seis pistones, ambos de componentes carbocerámicos, para proporcionar un mejor frenado.
La suspensión contará con diferentes alturas, que será determinada por los diferentes modos de manejo que va desde Confort y hasta Racing.
Como es de esperarse, este vehículo no es nada barato, ya que la etiqueta de precio marca dos millones 280 mil euros, y sólo 100 unidades fueron producidas, las cuales ya fueron vendidas.