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Disciplina positiva
Los niños disciplinados correctamente se sienten con más libertad de compartir sus ideas y sentimientos, escoger opciones y hacer preguntas
GUADALAJARA, JALISCO (17/JUL/2013).- Ningún padre viene al mundo con un manual de instrucciones. Todos aprenden a serlo, y en el camino se cometen muchos errores, pero la disposición a mejorar y a informarte disminuirá los riesgos de marcar a tu hijo(a) de una manera negativa.
La disciplina, para los especialistas, es la base de la dinámica familiar y lo que educará al niño(a). El sitio web Entre Padres acentúa que "algo que deben entender los padres a la hora de disciplinar a los hijos es que la idea de la educación no es mostrarle al niño quién es el que manda en casa. La autoridad es solo un medio para enseñar buenos valores a los pequeños, no el objetivo". Es decir, que el sentido de disciplina se basa en ayudar a un niño a crecer como persona, y a enseñarle todo lo que pueda convertirlo en un ser humano de bien.
El modelo tradicional
Nuestros padres fueron educados por este método, y quizás algunas de nosotras también. Esta metodología se basa en la disciplina física, en planteamientos de vergüenza y humillación e inculca el miedo como primer factor de manipulación. Con el correr del tiempo, los psicólogos se dieron cuenta de que, en muchos casos, este tipo de disciplina resultaba en conductas antisociales que incluyen la delincuencia y el abuso de sustancias.
Usualmente, los niños que vivieron esto durante mucho tiempo y de manera intensa tienen conflictos de autoestima, de razonamiento y por lo general, adoptan siempre la posición de víctimas. Por último, el castigo físico, en muchos casos, termina creando sentimientos negativos como el rencor y resentimiento.
¿Qué necesitan los niños?
La infancia se divide en varias etapas, y cada una requiere algo distinto. ¡Apunta qué necesitarás afianzar en cada periodo de crecimiento!
De 1 a 2 años: necesitarán ayuda para desarrollar su sistema motor, además en esta etapa comenzarán a afianzar su independencia y a desarrollar el autocontrol.
De 2 años a 3 y medio: es una etapa en la que se frustran con facilidad, deberás ser paciente y reforzarle su identidad y capacidades.
De 3 y medio a 5 años: harán muchas preguntas acerca de temas variados, así que prepárate para dar explicaciones. En esta etapa pueden llegar a utilizar lenguaje chocante y pueden ser muy ruidosos y caprichosos
Ante este panorama, los psicólogos recomiendan lo que se conoce como una disciplina positiva. Según el Servicio de Extensión de la Universidad de Oregon, "los padres que usan una disciplina positiva respetan, alimentan y apoyan a sus hijos. Los niños se sienten con más libertad de compartir sus ideas y sentimientos, escoger opciones y hacer preguntas".
Entre los consejos que da la Universidad de Oregon están: ofrecer frases positivas, usar un lenguaje corporal apropiado, bajar nuestra posición corporal a la de los niños, animar los intentos de ellos y poner límites específicos.
Técnicas específicas de disciplina positiva
La Dra. Helena Duch, psicóloga infantil y familiar, colaboradora del sitio web Todo Bebé, aclara que existen varias técnicas antes de recurrir al castigo físico. Te damos algunas:
Elogios y atención positiva: según la Dra. Duch, "una de las técnicas más efectivas para prevenir malos comportamientos es elogiar sinceramente los comportamientos positivos que hacen los niños".
Recurra a las consecuencias naturales: es decir, que le haga conocer al niño las consecuencias de sus actos. Si por ejemplo, se le cae un vaso de agua, debes enseñarle a limpiarlo.
Pérdida de privilegios: nunca quites las cosas que son una necesidad (como la comida). Con niños menores de 6 años, la pérdida de un privilegio debe ser explicada y se debe comunicar la forma de recuperarlo.
Tiempo de reflexión: esta técnica, según la Dra. Duch, le da la posibilidad al niño de calmarse y analizar la situación. Puedes hacer preguntas al final para conocer qué internalizó de lo ocurrido.
Fuente: mujer.com.pa
EL INFORMADOR / ROBERTO CONTRERAS
La disciplina, para los especialistas, es la base de la dinámica familiar y lo que educará al niño(a). El sitio web Entre Padres acentúa que "algo que deben entender los padres a la hora de disciplinar a los hijos es que la idea de la educación no es mostrarle al niño quién es el que manda en casa. La autoridad es solo un medio para enseñar buenos valores a los pequeños, no el objetivo". Es decir, que el sentido de disciplina se basa en ayudar a un niño a crecer como persona, y a enseñarle todo lo que pueda convertirlo en un ser humano de bien.
El modelo tradicional
Nuestros padres fueron educados por este método, y quizás algunas de nosotras también. Esta metodología se basa en la disciplina física, en planteamientos de vergüenza y humillación e inculca el miedo como primer factor de manipulación. Con el correr del tiempo, los psicólogos se dieron cuenta de que, en muchos casos, este tipo de disciplina resultaba en conductas antisociales que incluyen la delincuencia y el abuso de sustancias.
Usualmente, los niños que vivieron esto durante mucho tiempo y de manera intensa tienen conflictos de autoestima, de razonamiento y por lo general, adoptan siempre la posición de víctimas. Por último, el castigo físico, en muchos casos, termina creando sentimientos negativos como el rencor y resentimiento.
¿Qué necesitan los niños?
La infancia se divide en varias etapas, y cada una requiere algo distinto. ¡Apunta qué necesitarás afianzar en cada periodo de crecimiento!
De 1 a 2 años: necesitarán ayuda para desarrollar su sistema motor, además en esta etapa comenzarán a afianzar su independencia y a desarrollar el autocontrol.
De 2 años a 3 y medio: es una etapa en la que se frustran con facilidad, deberás ser paciente y reforzarle su identidad y capacidades.
De 3 y medio a 5 años: harán muchas preguntas acerca de temas variados, así que prepárate para dar explicaciones. En esta etapa pueden llegar a utilizar lenguaje chocante y pueden ser muy ruidosos y caprichosos
Ante este panorama, los psicólogos recomiendan lo que se conoce como una disciplina positiva. Según el Servicio de Extensión de la Universidad de Oregon, "los padres que usan una disciplina positiva respetan, alimentan y apoyan a sus hijos. Los niños se sienten con más libertad de compartir sus ideas y sentimientos, escoger opciones y hacer preguntas".
Entre los consejos que da la Universidad de Oregon están: ofrecer frases positivas, usar un lenguaje corporal apropiado, bajar nuestra posición corporal a la de los niños, animar los intentos de ellos y poner límites específicos.
Técnicas específicas de disciplina positiva
La Dra. Helena Duch, psicóloga infantil y familiar, colaboradora del sitio web Todo Bebé, aclara que existen varias técnicas antes de recurrir al castigo físico. Te damos algunas:
Elogios y atención positiva: según la Dra. Duch, "una de las técnicas más efectivas para prevenir malos comportamientos es elogiar sinceramente los comportamientos positivos que hacen los niños".
Recurra a las consecuencias naturales: es decir, que le haga conocer al niño las consecuencias de sus actos. Si por ejemplo, se le cae un vaso de agua, debes enseñarle a limpiarlo.
Pérdida de privilegios: nunca quites las cosas que son una necesidad (como la comida). Con niños menores de 6 años, la pérdida de un privilegio debe ser explicada y se debe comunicar la forma de recuperarlo.
Tiempo de reflexión: esta técnica, según la Dra. Duch, le da la posibilidad al niño de calmarse y analizar la situación. Puedes hacer preguntas al final para conocer qué internalizó de lo ocurrido.
Fuente: mujer.com.pa
EL INFORMADOR / ROBERTO CONTRERAS