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Divertido como un videojuego

La última vez que nos divertimos tanto con algo japonés, teníamos un joystick en las manos

GUADALAJARA, JALISCO (03/JUN/2017).- Al final de los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro, Japón mostró al primer ministro japonés, Shinzó Abe, saliendo de una tubería en centro del estadio, supuestamente llegando directo de su país, como si fuera Súper Mario, el héroe de los videojuegos con su sombrero rojo. De alguna manera, conducir el nuevo Suzuki Swift nos dejó así de divertidos con solo media hora de manejo.

Completamente nueva desde la plataforma, la tercera generación del subcompacto nipón Swift que llega a México el próximo 8 de junio, es un auto muy poco fotogénico. Ver sus imágenes impresas o en pantalla no le hacen justicia. En vivo el coche es mucho más interesante, incluso cautivador. El conjunto alcanza una originalidad que sus partes no logran individualmente. Porque la forma de la parrilla no es única. Tampoco lo es línea del techo o la separación visual entre esa parte y la base de la carrocería, que busca darle una forma “flotante” al techo del Swift. La manija de la puerta trasera, “escondida” en el pilar C, tampoco fue inventada por los diseñadores de Suzuki. Repetimos que pese a esto, el conjunto es interesante y con personalidad propia, algo que es necesario verlo en vivo para creerlo.

Su interior mejoró en varios aspectos. El primero es el espacio de la cajuela, una de las grandes debilidades de su antecesor. No que ahora pueda competir con una miniván, pero ya es 25% mayor. Los plásticos de tablero y puertas son rígidos, pero no de mala calidad, encajando dentro de la mayoría de su segmento. La versión de entrada, GLS, cuenta con solo bolsas de aire frontales. Las demás ya tienen seis bolsas y todas ofrecen frenos ABS y control de frenado de emergencia. Las más equipadas tienen además de control de estabilidad y tracción.

Lo mejor

Es en la hora de conducir que el Swift va a conquistar a sus clientes, al igual que las dos generaciones anteriores, pero aún más. Las dos primeras versiones no las pudimos manejar en el evento organizado por la marca en Ensenada, Baja California. Esas contarán con un motor de aspiración natural; 1.2 litros de desplazamiento y 82 caballos de fuerza. Las transmisiones serán manual de cinco velocidades o CVT. Justo el mismo tren motor del Ignis.

La verdadera diversión llega en la versión turbo. El pequeño motor de 1.0 litro usa una turbina para poner 110 caballos de fuerza en las ruedas delanteras y una sonrisa en la cara del piloto. Tan refinada que no presenta la vibración común en las máquinas tricilíndricas, la planta de poder del Swift llega incluso a complacer nuestros oídos con un sonido ronco, que recuerda a autos más poderosos y deportivos, como un Porsche, por ejemplo. Que quede claro que ésta no es una comparación, sino una referencia. Con 98 kilogramos menos de peso, el Swift BoosterJet (como bautizaron al turbo) 2018 es mucho ágil y divertido que antes. Y eso que aún no llega el Sport.

Sus precios van de los 224 mil 900 mil hasta los 279 mil 990 pesos, lo que puede sonar elevado, pero ya es el promedio de esa categoría. Lo que nadie ofrece por esa cantidad de dinero es esa sensación de manejo rápida, sólida, divertida y a la vez cómoda, que nos deja sortear las curvas como lo haría Mario Bros con sus enemigos. El amante de los autos que no quiera comprar un Swift, debería abstenerse de conducirlo, porque si lo hace estará como un niño jugando Súper Mario y buscando pasar al siguiente nivel, que en este caso sería ponerlo en su cochera para jugar todos los días.

Sergio Oliveira/Ensenada, Baja California

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