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El pecado de Chevrolet
Hay momentos en los que es imposible resistirse a la tentación. Manejar el Z06 es uno de ellos
GUADALAJARA, JALISCO (10/ENE/2015).- La señal en la carretera advierte que la velocidad máxima permitida es de 88 km/h por hora. Vienes conduciendo el Corvette Z06, con sus 650 HP. La caja manual está en la séptima velocidad y el tacómetro en 1,500 rpm. Adelante, otro letrero indica el próximo destino: Las Vegas, la “ciudad del pecado”. Entonces el corazón cede y el pie derecho olvida las razones para dejar que el ruido del supercargador invada el habitáculo, el velocímetro suba como un géiser y en tu mente quede registrado uno de esos momentos inolvidables, en los que rompiste la ley, triplicando la velocidad permitida. Lo sientes, pero eres humano y la tentación era mucha.
Es que este no es un auto cualquiera. Tanto, que incluso uno de los ingenieros responsables por el desarrollo del producto nos “confesó”, en corto, que sería un reto que él no cree posible hacer un ZR1 para esta generación, simplemente porque este usa lo máximo que la tecnología de hoy permite, lo que hace necesaria la espera a que nuevas cosas estén disponibles en el futuro, que puedan superar lo hecho en este Corvette.
Conducirlo es comprobar lo dicho. Particularmente, jamás habíamos manejado un auto tan capaz, ni europeo, ni japonés, mucho menos estadounidense. Sí, los hay con más potencia, pero dudamos que los haya con mejor desempeño, mucho menos cuando pensamos en el precio que, en el caso del Z06 en Estados Unidos, empieza en poco más de 78 mil dólares. El anterior monarca del desempeño por tu dinero, el Nissan GT-R, cuesta 104 mil billetes verdes. El rey ha muerto. ¡Viva el Rey!
En la presentación del auto, en la ciudad de Pahrump, Nevada, los encargados de Chevrolet hablan de que es capaz de llegar a los 100 km/h en menos de 3 segundos. No es fácil creer en una cifra como esta, más aceptable en el mundo de las motocicletas de alto desempeño. Nada fácil. Hasta que lo manejas.
Hermoso pecado
Dicen que lo bueno es inmoral, ilegal o engorda. Puede ser. El Corvette Z06 al menos nos deja con esa peligrosa sensación de que pecar vale la pena, que nos deja sonrisas, buenas memorias y un sentimiento de renovada vitalidad invade nuestro cuerpo.
Todo tiene que ver con los números, sí, pero hasta esa frialdad matemática que nos dice que hay 650 libras-pie de torque que te catapultan al placer en un parpadeo; hasta la ciencia que nos informa que los frenos opcionales de carbono y cerámica, firmados por Brembo, son de una eficiencia capaz de asustar a un experimentado piloto de carreras, no sería nada si no te llevaran a emocionarse como niño, a sentirse vivo, joven, tomado por una avalancha de testosterona, adrenalina y dopamina.
Sí, los puristas podrán pedir la caja manual de siete velocidades y estarán muy complacidos con el mayor control del auto. Hay que acostumbrarse a que el último cambio hacia delante y a la derecha ya no es para llegar a quinta. También hay que trabajar un poco para suplir la relativa imprecisión de ese cambio. La mayoría, sin embargo, optará por la caja automática de ocho velocidades. Y fue con esa caja que condujimos en pista el Z06. Nos alegra mucho decirles que no hay que hacer nada más que ponerle en D (Drive) y concentrase en la presión sobre el acelerador y en la siguiente curva, porque el cambio se adapta a la perfección y nos deja el auto siempre, siempre con la fuerza precisa para hacer lo que ordenemos.
Curva tras curva el piloto va entrando en confianza con el auto y girando más rápido. Es tan apabulladora la capacidad de agarre del Z06, que al girar fuerte en una de las curvas más cerradas del circuito de Spring Mountain, el cerebro nos dice, por lógica y costumbre, que será imposible que el auto no salga de la pista a la velocidad a la que vas. Pero los números mencionados anteriormente funcionan. La ciencia de los ingenieros de Chevrolet se transforman en una especie de magia que desafía la lógica y las borran experiencias anteriores. Porque el Corvette sale de esa curva y de la siguiente y de la posterior, para que en tu rostro nunca se borre esa sonrisa.
Sí, confesamos, queremos pecar. Porque pecado mayor sería no disfrutar la interminable dosis de alegría infantil que ese auto, que llega a México en este primer semestre con un precio que estimamos en alrededor de 1.6 millones de pesos, es capaz de darnos. Que el Señor nos perdone, pero a qué venimos a mundo, si no podemos disfrutarlo.
RADIOGRAFÍA
Motor V8 de 6.2 litros; supercargado con 650 HP y 650 libras-pie de torque
SUSPENSIÓN
Paralelogramo deformable
TRANSMISIÓN
Automática de ocho velocidades (8+R) y manual de siete cambios (7+R)
FRENOS
De discos ventilados en las cuatro ruedas, con ABS de serie. Opcional de carbono y cerámica
FECHA PARA LLEGADA A MÉXICO
Primer semestre 2015
Es que este no es un auto cualquiera. Tanto, que incluso uno de los ingenieros responsables por el desarrollo del producto nos “confesó”, en corto, que sería un reto que él no cree posible hacer un ZR1 para esta generación, simplemente porque este usa lo máximo que la tecnología de hoy permite, lo que hace necesaria la espera a que nuevas cosas estén disponibles en el futuro, que puedan superar lo hecho en este Corvette.
Conducirlo es comprobar lo dicho. Particularmente, jamás habíamos manejado un auto tan capaz, ni europeo, ni japonés, mucho menos estadounidense. Sí, los hay con más potencia, pero dudamos que los haya con mejor desempeño, mucho menos cuando pensamos en el precio que, en el caso del Z06 en Estados Unidos, empieza en poco más de 78 mil dólares. El anterior monarca del desempeño por tu dinero, el Nissan GT-R, cuesta 104 mil billetes verdes. El rey ha muerto. ¡Viva el Rey!
En la presentación del auto, en la ciudad de Pahrump, Nevada, los encargados de Chevrolet hablan de que es capaz de llegar a los 100 km/h en menos de 3 segundos. No es fácil creer en una cifra como esta, más aceptable en el mundo de las motocicletas de alto desempeño. Nada fácil. Hasta que lo manejas.
Hermoso pecado
Dicen que lo bueno es inmoral, ilegal o engorda. Puede ser. El Corvette Z06 al menos nos deja con esa peligrosa sensación de que pecar vale la pena, que nos deja sonrisas, buenas memorias y un sentimiento de renovada vitalidad invade nuestro cuerpo.
Todo tiene que ver con los números, sí, pero hasta esa frialdad matemática que nos dice que hay 650 libras-pie de torque que te catapultan al placer en un parpadeo; hasta la ciencia que nos informa que los frenos opcionales de carbono y cerámica, firmados por Brembo, son de una eficiencia capaz de asustar a un experimentado piloto de carreras, no sería nada si no te llevaran a emocionarse como niño, a sentirse vivo, joven, tomado por una avalancha de testosterona, adrenalina y dopamina.
Sí, los puristas podrán pedir la caja manual de siete velocidades y estarán muy complacidos con el mayor control del auto. Hay que acostumbrarse a que el último cambio hacia delante y a la derecha ya no es para llegar a quinta. También hay que trabajar un poco para suplir la relativa imprecisión de ese cambio. La mayoría, sin embargo, optará por la caja automática de ocho velocidades. Y fue con esa caja que condujimos en pista el Z06. Nos alegra mucho decirles que no hay que hacer nada más que ponerle en D (Drive) y concentrase en la presión sobre el acelerador y en la siguiente curva, porque el cambio se adapta a la perfección y nos deja el auto siempre, siempre con la fuerza precisa para hacer lo que ordenemos.
Curva tras curva el piloto va entrando en confianza con el auto y girando más rápido. Es tan apabulladora la capacidad de agarre del Z06, que al girar fuerte en una de las curvas más cerradas del circuito de Spring Mountain, el cerebro nos dice, por lógica y costumbre, que será imposible que el auto no salga de la pista a la velocidad a la que vas. Pero los números mencionados anteriormente funcionan. La ciencia de los ingenieros de Chevrolet se transforman en una especie de magia que desafía la lógica y las borran experiencias anteriores. Porque el Corvette sale de esa curva y de la siguiente y de la posterior, para que en tu rostro nunca se borre esa sonrisa.
Sí, confesamos, queremos pecar. Porque pecado mayor sería no disfrutar la interminable dosis de alegría infantil que ese auto, que llega a México en este primer semestre con un precio que estimamos en alrededor de 1.6 millones de pesos, es capaz de darnos. Que el Señor nos perdone, pero a qué venimos a mundo, si no podemos disfrutarlo.
RADIOGRAFÍA
Motor V8 de 6.2 litros; supercargado con 650 HP y 650 libras-pie de torque
SUSPENSIÓN
Paralelogramo deformable
TRANSMISIÓN
Automática de ocho velocidades (8+R) y manual de siete cambios (7+R)
FRENOS
De discos ventilados en las cuatro ruedas, con ABS de serie. Opcional de carbono y cerámica
FECHA PARA LLEGADA A MÉXICO
Primer semestre 2015