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El rey del silencio y del confort

Con diferentes trazos, el MKS conserva su enorme longitud para cinco personas

GUADALAJARA, JALISCO (14/JUL/2012).- El que no se deje llevar por los rótulos. Al que no le importe qué dicen o piensan los demás. El que disfrutar entrar a su auto y encontrar un ambiente de absoluta comodidad y lujo, sin ser obligado a pagar casi dos millones de pesos por ello, es un serio candidato al Lincoln MKS, que mejora para su modelo 2013, haciéndose aún más placentero.

Desde que el Town Car salió de las líneas de producción en septiembre del año pasado (aunque en México ya no se vendiera desde 2006), el MKS pasó a ser el mayor de los Lincoln. Pero no es, de ninguna manera, un auto parecido. Es más corto, tiene tracción delantera y un manejo tantas veces superior, que sería injusto incluso sugerir algún tipo de comparación.

Para 2013, Lincoln renovó el MKS en algunos detalles. El primero queda claro desde que lo miramos: la parrilla. Es una forma fuerte, exagerada con relación al modelo 2012. Tan poderosa es, que crea el efecto de “lo amas o lo odias”, pero difícilmente alguien quedará indiferente. En lugar de describirlo con palabras, mejor vea las fotos y tendrá una mucho mejor idea de lo que hablamos.

También en la parte trasera el coche cambió un poco, con la tapa de la cajuela más limpia. Nos parece un poco rara la ubicación del botón para abrir esa tapa, que se encuentra en la parte superior del compartimiento que abriga la placa trasera, algo lejos de la cajuela.

Nuevo ambiente


Por dentro los cambios no son menores. Permanecen los buenos terminados y las formas que ya existían antes. La parte superior del tablero está forrada de piel color café oscuro, con costuras aparentes. El tablero y la consola lucen más limpios y elegantes, aunque a algunos pueda parecer algo extraño que los controles de velocidad del aire acondicionado y volumen del sistema de sonido, sean activados al deslizar un dedo sobre una superficie horizontal ligeramente iluminada, en lugar de los tradicionales botones. Más de uno quedará impresionado por el sistema, que funciona perfectamente bien.

El cuadro de instrumentos “nace” en el momento en que presionamos el botón de encendido. Lo mismo ocurre con la enorme pantalla táctil que sirve de control para entretenimiento, navegación y los innumerables ajustes existentes en todo el auto. Claro que está el SYNC, el software diseñado por Microsoft que permite conexión con el celular, transmisión de datos y audio por Bluetooth y hasta la lectura en voz alta de mensajes de texto, caso se tenga un teléfono compatible y la paciencia para hacer las conexiones necesarias, algo que nunca tuvimos. Como siempre, el funcionamiento del SYNC se ha mostrado errático. En ocasiones simplemente dejó de transmitir nuestros datos. En otras, las llamadas no lograban enlazarse y para corregirlo tuvimos que “resetear” el sistema, devolviendo los ajustes de fábrica.

Pese a estos detalles, el ambiente es de lujo, confort, comodidad. Algo en el que trabajaron fuerte fue en la insonorización, que hace del interior del MKS un magnífico lugar donde estar. El coche es una isla rodante de paz y tranquilidad. No hay que esperar a llegar al destino para relajarse, lo hacemos en el mismo momento en el que subimos al auto.

También es muy bueno saber que, al poner un generador de señal de Internet en uno de sus puertos USB, el MKS se transforma en una central distribuidora de Wi-Fi, para todos sus ocupantes. Genial.

Suavidad y poder


Pero no sólo de pieles, maderas, alfombras y juguetes electrónicos está hecho el MKS. Conducirlo refuerza su filosofía, pero con un toque de atrevimiento. A partir de 20013, en México, el MKS sólo estará a la venta con el motor que equipa este auto de pruebas. Estamos hablando de un V6, de 3.5 litros, turbo de inyección directa, bautizado por Ford como EcoBoost. Es una maravilla de la ingeniería. Por el gran problema de los motores que usan turbinas es que siempre hay una demora para que éstas comiencen a funcionar, lo que resulta fastidioso y, a veces, hasta peligroso. Además, cuando entran en funcionamiento, entregan la potencia de golpe. El resultado es un manejo brusco, inapropiado para un auto de lujo. Pero el EcoBoost no tiene esos problemas. Este es el segundo motor con esta tecnología que probamos (el primer fue el 2.0 litros de la Escape) y ambos nos parecieron extraordinarios. Ojalá y los alemanes lo copien. La máquina es lineal, suave, poderosa. Para 2013, de hecho, hay un pequeño aumento de potencia, de 355 a 365 caballos de fuerza.

La caja de cambios es automática de seis velocidades, con modo secuencial. Vaya, hasta cuenta con paletas para hacer los cambios detrás del volante. No es tan rápida como una de doble embrague, pero resulta suficiente para trabajar en buena armonía con el motor.

Uno de los cambios para el modelo 2013 es la suspensión. El diseño sigue el mismo, tipo McPherson adelante y Multilink atrás, pero ahora se cuenta de serie con un sistema de control por computadora (CCD - Continuosuly Controles Damper), que lee el estado del camino 500 veces por segundo y actúa 50 veces a cada segundo para mantener la suavidad de marcha con una estabilidad óptima. El resultado es una gran comodidad.

Esa comodidad, sin embargo, no es similar a la que se experimentaba en el pasado de Lincoln. Porque cuando se quiere acelerar, la respuesta es buena y en las curvas, sólo sus generosas dimensiones lo hacen sentirse un poco fuera de su casa.

Lincoln ya no tiene el mismo atractivo de hace algunos años. Hoy, muchos buscan nombres como Mercedes-Benz o BMW para gritar al mundo su éxito. Algunos de los que toman la decisión de no considerar un Lincoln, estarán perdiendo un auto que les puede ser más agradable de lo que piensan. Estarán dejándose llevar por la moda, más que por lo que realmente les gusta. Así, cada vez que nos subimos a un Lincoln, sentimos complacencia, ser bien tratados y consentidos. Con el MKS no somos obligados a rendirnos ante el auto. No somos forzados a aceptar su rigidez y hasta un cierto cansancio al conducir, como el precio a pagar por ostentar un logotipo europeo –de origen o filosofía- . Con el MKS, es el auto que trabaja para que cualquiera se sienta bien. Y esto, nos encanta.

Desde que el Town Car salió de las líneas de producción en septiembre del año pasado (aunque en México ya no se vendiera desde 2006), el MKS pasó a ser el mayor de los Lincoln
interiores. Con acabados de lujo y un ensamble impecable, este coche es muy confortable.


Ficha Técnica

MKS 2013 EcoBoost


Motor: Frontal longitudinal; seis cilindros en V; 3.5 litros de desplazamiento; EcoBoost; DOHC; 24 válvulas; con inyección directa. Potencia: 365 CV @ 5,500 rpm / Torque: 350 libras-pie @ 1,500-5,000 rpm.

Tracción: Integral.

Transmisión:
Automática de seis velocidades (6+R), con modo secuencial.

Suspensión:
Delantera- Independiente, de tipo McPherson, con resortes helicoidales y barra estabilizadora. Trasera- Independiente, de tipo Multilink, con resortes helicoidales y barra estabilizadora.

Frenos:
De discos ventilados en las cuatro ruedas, con sistema antibloqueo (ABS) y distribución electrónica de la fuerza del frenado (EBD).

Dirección:
De piñón y cremallera, con asistencia eléctrica.

Dimensiones y capacidades:


Largo / Ancho / Al to (mm)

5,222 / 2,171 / 1,564

Distancia entre ejes: 2,867 mm

Peso: 2,012 kilogramos.

Tanque- 71 litros.

Cajuela- 543 litros.

Resultados de la prueba realizada en el Autódromo Guadalajara:


Aceleración de 0 a 100 km/h: en  7.1 segundos

Frenado de 100 km/h a cero: en 40 metros

Cuarto de milla: 14.3 segundos a 146.3 km/h

Velocidad máxima observada: 220 km/h

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