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Eléctrico con chispa
Este pequeño es el mejor auto eléctrico que hemos conducido hasta ahora
GUADALAJARA, JALISCO (04/JUL/2015).- Una chispa eléctrica es el encuentro de electrones que producen luz al hacer contacto. Con razón. Porque se Spark significa “chispa” y luz fue lo que llegó a los ingenieros de General Motors al hacer este magnífico auto.
Si el Spark de gasolina es un buen auto para mercados emergentes como el nuestro, su hermano eléctrico, llamado Spark EV, es una buena solución para todos, aunque más para el primer mundo. Porque el manejo sin pretensiones del auto normal desaparece en éste. En primer lugar, porque al contar con el torque inmediato del motor eléctrico, su aceleración es excelente, en el rango de los siete segundos para llegar de cero a 100 km/h, según el fabricante. Y no tenemos por qué dudarlo luego de haberlo conducido en Detroit.
Por fuera el auto es muy parecido al Spark normal de gasolina y esto puede ser bueno para los que quieren pasar desapercibidos o malo para los ansiosos por reconocimiento. La parrilla, obviamente falsa en un auto que no necesita aire como uno que usa motor de combustión, es color plata y esa es básicamente la única distinción sobre los demás Spark. Además, claro, de la toma de corriente que puesta adelante del lado derecho, hará que más de uno piense que alguien puso la tapa de la gasolina en el lugar equivocado.
Por dentro todo es también muy parecido al Spark normal, salvo las gráficas de los instrumentos, por supuesto. Pero el espacio tanto para personas como para equipaje es idéntico, en un gran logro de ingeniería de Chevrolet al colocar la batería en el piso sin afectar el espacio interno.
Como Premium
Ese posicionamiento de la batería le baja el centro de la gravedad del Spark en más de cinco centímetros y su peso le confiere gran aplomo. Súmese a esto el silencio y la ausencia de vibraciones de un auto eléctrico y tendremos sensaciones de refinamiento de un auto Premium.
Para esto también colaboran la potencia que equivale a 140 caballos de fuerza, una suspensión muy bien afinada y una dirección rápida y precisa, aunque un poco menos comunicativa de lo que el buen desempeño del Spark nos hace esperar.
Desafortunadamente detalles como autonomía y tiempo de recarga aún son un problema. El rango de alcance con una carga completa es de alrededor de 125 kilómetros, lo que puede disminuir si usamos el aire acondicionado, por ejemplo, o si decidimos usar el rico torque y arrancar velozmente con frecuencia.
Con un cargador rápido se puede cargar 80% de la batería en 20 minutos, pero con uno de 110 voltios como la mayoría tenemos en casa, serán necesarias 18 horas para que la batería se reponga completamente desde cero. En general, si lo usas para ir y volver al trabajo, cargarlo en la noche será suficiente, más si contratas energía de 220 voltios que, por cierto, es más barata que la de 110.
En México, sin ningún incentivo ofrecido por el Gobierno, el Spark EV cuesta 499,900 pesos. En California, por ejemplo, donde el gobierno local otorga un incentivo de 15 mil dólares, el auto sale por 18 mil billetes verdes, cerca de 250 mil pesos. Por esto el Spark EV es un auto de primer mundo, porque en “territorios emergentes”, sólo podemos pagar el Spark de gasolina.
Sergio Oliveira/Detroit
Si el Spark de gasolina es un buen auto para mercados emergentes como el nuestro, su hermano eléctrico, llamado Spark EV, es una buena solución para todos, aunque más para el primer mundo. Porque el manejo sin pretensiones del auto normal desaparece en éste. En primer lugar, porque al contar con el torque inmediato del motor eléctrico, su aceleración es excelente, en el rango de los siete segundos para llegar de cero a 100 km/h, según el fabricante. Y no tenemos por qué dudarlo luego de haberlo conducido en Detroit.
Por fuera el auto es muy parecido al Spark normal de gasolina y esto puede ser bueno para los que quieren pasar desapercibidos o malo para los ansiosos por reconocimiento. La parrilla, obviamente falsa en un auto que no necesita aire como uno que usa motor de combustión, es color plata y esa es básicamente la única distinción sobre los demás Spark. Además, claro, de la toma de corriente que puesta adelante del lado derecho, hará que más de uno piense que alguien puso la tapa de la gasolina en el lugar equivocado.
Por dentro todo es también muy parecido al Spark normal, salvo las gráficas de los instrumentos, por supuesto. Pero el espacio tanto para personas como para equipaje es idéntico, en un gran logro de ingeniería de Chevrolet al colocar la batería en el piso sin afectar el espacio interno.
Como Premium
Ese posicionamiento de la batería le baja el centro de la gravedad del Spark en más de cinco centímetros y su peso le confiere gran aplomo. Súmese a esto el silencio y la ausencia de vibraciones de un auto eléctrico y tendremos sensaciones de refinamiento de un auto Premium.
Para esto también colaboran la potencia que equivale a 140 caballos de fuerza, una suspensión muy bien afinada y una dirección rápida y precisa, aunque un poco menos comunicativa de lo que el buen desempeño del Spark nos hace esperar.
Desafortunadamente detalles como autonomía y tiempo de recarga aún son un problema. El rango de alcance con una carga completa es de alrededor de 125 kilómetros, lo que puede disminuir si usamos el aire acondicionado, por ejemplo, o si decidimos usar el rico torque y arrancar velozmente con frecuencia.
Con un cargador rápido se puede cargar 80% de la batería en 20 minutos, pero con uno de 110 voltios como la mayoría tenemos en casa, serán necesarias 18 horas para que la batería se reponga completamente desde cero. En general, si lo usas para ir y volver al trabajo, cargarlo en la noche será suficiente, más si contratas energía de 220 voltios que, por cierto, es más barata que la de 110.
En México, sin ningún incentivo ofrecido por el Gobierno, el Spark EV cuesta 499,900 pesos. En California, por ejemplo, donde el gobierno local otorga un incentivo de 15 mil dólares, el auto sale por 18 mil billetes verdes, cerca de 250 mil pesos. Por esto el Spark EV es un auto de primer mundo, porque en “territorios emergentes”, sólo podemos pagar el Spark de gasolina.
Sergio Oliveira/Detroit