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Emoción con sabor coreano

Potencia, buen equipo, diseño atrevido y tracción trasera, esto se vuelve una gran receta

GUADALAJARA, JALISCO (29/JUL/2017).- En enero pasado, el Salón del Automóvil de Detroit tuvo que conformarse con el hecho de que no fue un auto local el que llamó la atención de todos, sino este coreano, el Kia Stinger. Y ahora vimos por qué todos tenían la razón.

Unos meses antes de su lanzamiento en México, que debe ocurrir a finales de octubre o principios de noviembre, pudimos conducir el deportivo de Kia. Con su diseño poco común, el Stinger es un gran turismo convencional, es decir, un auto orientado para ofrecer buena potencia, con manejo deportivo y cierta comodidad. En otras palabras, un auto pensado para encontrar su hábitat en la carretera, más que en la ciudad.

Su forma muestra una silueta de dos volúmenes y medio, con apertura de cajuela tipo hatchback -o liftback para los más puristas- que aumenta la capacidad de carga pero perjudica un poco la rigidez estructural. El Stinger puede ser visto como una especie de Porsche Panamera, pero no Premium. Los detalles como la parrilla son típicos de Kia, obviamente, pero hay algunos que le dan una personalidad única, como la caída del techo, las calaveras y su figura larga, con sus 4.83 metros.

La unidad probada era un vehículo de pre-producción y debido a esto aún mostraba elementos que no serán utilizados en las versiones definitivas, como los plásticos brillantes y rígidos de la parte baja del forros de las puertas. El tablero de plástico suave muestra costuras aparentes; hay tres salidas circulares para el aire acondicionado; una pantalla de 8 pulgadas con AndroidAuto y Car Play; dos salidas USB; consola central con dos portavasos y una perilla que nos permite ajustar el modo de manejo.

El espacio es muy bueno adelante y atrás los más altos quedarán con la cabeza demasiado cerca del techo. La visibilidad hacia atrás es complicada, debido a la gran inclinación del cristal trasero. La función fue esclava de la forma.

Manejo

La unidad que probamos será la más equipada y cuenta con un motor V6, bi-turbo, con 365 caballos de fuerza y 376 libras-pie de torque. Como éste último está disponible desde las 1,300 rpm, prácticamente no se siente demora en la entrada del turbo en acción. Y cuando entra… Qué delicia. El Stinger muestra que es capaz de conquistar a los entusiastas que tal vez nunca antes hubieran pensado en un auto coreano.

Sin embargo, el Stinger no es uno de esos coches con los que nos identificamos de inmediato. Hay que entenderlo, manejarlo algo más, hasta encontrarla la forma, el “modito”. Una vez pasado ese periodo de adaptación, el coche se siente bien, rápido, divertido. Los rebases son un placer y la velocidad máxima en nuestras pruebas fue de 256 km/h. Había espacio para más, pero el camuflaje con el que nos mandó el auto Kia de México, no nos dejó sacarle todo el potencial al coche, haciendo un freno aerodinámico que nos impidió ir más rápido.

Pese a su largo total, el Stinger es un coche que se siente más a gusto en curvas que en rectas. El área que está debajo del medallón es demasiado chica como para hacer presión aerodinámica y conseguir el efecto que los sedanes tienen de forma natural. Tal vez un alerón hubiera ayudado.

La caja es automática de ocho cambios y manda la potencia a las ruedas posteriores, como seguramente está escrito en el manual divino de los automóviles. Esa transmisión funciona con suavidad y con determinación cuando se le exige. Nunca nos transmitió la sensación de indecisión, algo común en cajas con más de seis cambios.

La dirección es firme, relativamente rápida y comunicativa. Los frenos, cuyos calipers delanteros están firmados por Brembo, funcionan con precisión y fuerza, como debe de ser.

Aún no hay precios para el Kia Stinger en México, pero estimamos que el básico, con motor 4 cilindros, Turbo y 255 caballos deberá andar sobre los 650 mil pesos, mientras que la versión probada probablemente se encuentre en la casa de los 785 mil pesos, si no hay variaciones fuertes del dólar de aquí a noviembre.

Ese nivel de precios lo pone en territorio Premium, es verdad, pero éste es un coche Premium, aunque la marca no lo sea. Por potencia, desempeño, tecnología y la tracción trasera, no hay en el mercado nada parecido fuera del “Olimpo” de los coches de marcas de abolengo. Esto, que para muchos puede ser una desventaja, para otros viene mandado hacer, ya que encuentran un auto con todo lo que están acostumbrados, pero con el apelativo mayor de la discreción, algo muy importante en nuestros días. Por todo esto, bienvenido Stinger, el mercado agradece tu presencia.

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