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Fábrica de sueños
La división deportiva es única en el mundo en preparación de automóviles
GUADALAJARA, JALISCO (12/SEP/2015).-
Para los que piensan que llegar al destino no es suficiente si no se llega antes que los demás, nació la división Renault Sport, en 1976. Hoy, diseñando autos de competencia o poniéndole aderezo picante a los de calle, sigue dibujando sonrisas en la cara de los entusiastas.
No hay ninguna otra división en el mundo como Renault Sport, que hace vehículos de competencia y de calle, desde modificaciones de motor, caja y suspensión hasta la ultra-sofisticada ingeniería de los autos de Fórmula Uno, que se encuentran en un departamento separado, pero son parte del mismo equipo.
La velocidad es la obsesión común en Renault Sport, o simplemente: RS. Para lograrla hay un gran equipo dirigido por el francés Patrice Ratti, quien fue presidente de Renault México en el regreso de la marca al país a principios de la década pasada. Cuando la mayoría de los mortales pensamos que la fórmula para ser más rápidos es conseguir más potencia, los ingenieros de RS buscan muchas soluciones distintas y, en ocasiones, necesitan superarse. Una de ellas fue cuando en 2011 lograron que el Mégane RS consiguiera el mejor tiempo para un vehículo de tracción delantera en el circuito de Nürburgring, en Alemania. Tres años después de la celebración, Seat consiguió vencer al tiempo de Renault con un León Cupra. Al desconsuelo siguió la orden: tenemos que recuperar el récord. Y se pusieron a trabajar.
El objetivo era bajar el peso del Mégane RS. Primero hicieron lo obvio: removieron el estéreo y el aire acondicionado. Con ello quitaron 10 kilogramos. Enseguida quitaron los asientos traseros y encargaron un nuevo diseño de los delanteros a su proveedor, Recaro, que los hizo de forma a mejorar la sujeción lateral, la transmisión de las sensaciones del piso al piloto y, claro, a bajar el peso. Otros 20 kilogramos fueron retirados de ahí. No era suficiente. El sistema de escape fue totalmente rediseñado y construido en titanio y con ello, otros 20 kilogramos menos. Seguía siendo poco y las soluciones fueron apareciendo aquí y allá. Los frenos, por ejemplo, recibieron estructura central de aluminio, pese a que los discos seguían siendo de acero. Otros dos kilogramos por rueda fueron economizados. La búsqueda por eliminar peso era tan grande que generó el uso de materiales exóticos en lugares insospechados, como los resortes de la suspensión que dejaron de ser de acero para usar fibra de vidrio y epoxi, dejando como resultado unos extraños, ligeros y eficientes resortes de color verde agua, casi transparentes. Claro, no olvidaron la potencia, aunque sólo aumentaron 10 caballos de fuerza al motor 2.0 litros del auto, que llegaría ahora a 275 HP, es decir, 5 HP menos que el León Cupra que le había arrebatado la corona.
Resultados radicales
Después de todo el esfuerzo llegaron a la versión más radical del Mégane RS, el Trophy-R, del que sólo 200 fueron fabricados. De los cuales 20 se quedaron en Francia. Bastaron dos horas para que todos fueran vendidos. Y eso que costaba 100 mil euros cada uno.
De regreso a Nürburgring, el Mégane RS Trophy-R consiguió su objetivo. Bajó su tiempo anterior en 11 segundos para hacer el circuito en 7:54:36 y establecer no sólo el nuevo récord mundial en esa pista para un auto de tracción delantera, pero también para mostrarse más rápido que monstruos sagrados de los entusiastas como el Ferrari F430 o el Porsche Panamera Turbo. Ahora que un Honda Civic Type-R los volvió a vencer, tal vez sea hora de retomar el desafío.
Pero no todo tiene ese glamour ni ese presupuesto casi ilimitado en la búsqueda de ser más veloz. Y Renault Sport trabajó para desarrollar un deportivo asequible para clientes con menor poder adquisitivo. El resultado es el Sandero RS, que recibió cambios suficientes para que su velocidad máxima alcance los 200 km/h, es decir, 40 km/h más que su versión normal. Como siempre, la potencia pura no es suficiente ni adecuada, aunque sí indispensable. El motor cambia de 1.6 para 2.0 litros, el mismo que se usa en la Duster en México. Los caballos de fuerza llegan a 145 con gasolina y en Brasil, que usa etanol, ese poder alcanza a los 150 HP. La caja de cambios manual tiene relaciones más cortas y deportivas. La suspensión fue igualmente ajustada para permitir un menor balanceo de la carrocería y los frenos son de disco en las cuatro ruedas. Tendrá sistema antibloqueo ABS y control de estabilidad ESP.
Hay elementos decorativos en la carrocería y en el interior que tiene asientos delanteros con mucho mejor soporte lateral y costuras aparentes. El logotipo RS aparece en varias partes para recordarnos que ese no es un Sandero común. En México estará disponible en octubre con un precio cercano a los 250 mil pesos.
Habrá que manejarlo, por supuesto, pero como casi todos los productos Renault que llevan las iniciales RS estampadas en ellos, hay una promesa de buen desempeño, por la que frotamos las manos para conducir.
Sergio Oliveira/París
No hay ninguna otra división en el mundo como Renault Sport, que hace vehículos de competencia y de calle, desde modificaciones de motor, caja y suspensión hasta la ultra-sofisticada ingeniería de los autos de Fórmula Uno, que se encuentran en un departamento separado, pero son parte del mismo equipo.
La velocidad es la obsesión común en Renault Sport, o simplemente: RS. Para lograrla hay un gran equipo dirigido por el francés Patrice Ratti, quien fue presidente de Renault México en el regreso de la marca al país a principios de la década pasada. Cuando la mayoría de los mortales pensamos que la fórmula para ser más rápidos es conseguir más potencia, los ingenieros de RS buscan muchas soluciones distintas y, en ocasiones, necesitan superarse. Una de ellas fue cuando en 2011 lograron que el Mégane RS consiguiera el mejor tiempo para un vehículo de tracción delantera en el circuito de Nürburgring, en Alemania. Tres años después de la celebración, Seat consiguió vencer al tiempo de Renault con un León Cupra. Al desconsuelo siguió la orden: tenemos que recuperar el récord. Y se pusieron a trabajar.
El objetivo era bajar el peso del Mégane RS. Primero hicieron lo obvio: removieron el estéreo y el aire acondicionado. Con ello quitaron 10 kilogramos. Enseguida quitaron los asientos traseros y encargaron un nuevo diseño de los delanteros a su proveedor, Recaro, que los hizo de forma a mejorar la sujeción lateral, la transmisión de las sensaciones del piso al piloto y, claro, a bajar el peso. Otros 20 kilogramos fueron retirados de ahí. No era suficiente. El sistema de escape fue totalmente rediseñado y construido en titanio y con ello, otros 20 kilogramos menos. Seguía siendo poco y las soluciones fueron apareciendo aquí y allá. Los frenos, por ejemplo, recibieron estructura central de aluminio, pese a que los discos seguían siendo de acero. Otros dos kilogramos por rueda fueron economizados. La búsqueda por eliminar peso era tan grande que generó el uso de materiales exóticos en lugares insospechados, como los resortes de la suspensión que dejaron de ser de acero para usar fibra de vidrio y epoxi, dejando como resultado unos extraños, ligeros y eficientes resortes de color verde agua, casi transparentes. Claro, no olvidaron la potencia, aunque sólo aumentaron 10 caballos de fuerza al motor 2.0 litros del auto, que llegaría ahora a 275 HP, es decir, 5 HP menos que el León Cupra que le había arrebatado la corona.
Resultados radicales
Después de todo el esfuerzo llegaron a la versión más radical del Mégane RS, el Trophy-R, del que sólo 200 fueron fabricados. De los cuales 20 se quedaron en Francia. Bastaron dos horas para que todos fueran vendidos. Y eso que costaba 100 mil euros cada uno.
De regreso a Nürburgring, el Mégane RS Trophy-R consiguió su objetivo. Bajó su tiempo anterior en 11 segundos para hacer el circuito en 7:54:36 y establecer no sólo el nuevo récord mundial en esa pista para un auto de tracción delantera, pero también para mostrarse más rápido que monstruos sagrados de los entusiastas como el Ferrari F430 o el Porsche Panamera Turbo. Ahora que un Honda Civic Type-R los volvió a vencer, tal vez sea hora de retomar el desafío.
Pero no todo tiene ese glamour ni ese presupuesto casi ilimitado en la búsqueda de ser más veloz. Y Renault Sport trabajó para desarrollar un deportivo asequible para clientes con menor poder adquisitivo. El resultado es el Sandero RS, que recibió cambios suficientes para que su velocidad máxima alcance los 200 km/h, es decir, 40 km/h más que su versión normal. Como siempre, la potencia pura no es suficiente ni adecuada, aunque sí indispensable. El motor cambia de 1.6 para 2.0 litros, el mismo que se usa en la Duster en México. Los caballos de fuerza llegan a 145 con gasolina y en Brasil, que usa etanol, ese poder alcanza a los 150 HP. La caja de cambios manual tiene relaciones más cortas y deportivas. La suspensión fue igualmente ajustada para permitir un menor balanceo de la carrocería y los frenos son de disco en las cuatro ruedas. Tendrá sistema antibloqueo ABS y control de estabilidad ESP.
Hay elementos decorativos en la carrocería y en el interior que tiene asientos delanteros con mucho mejor soporte lateral y costuras aparentes. El logotipo RS aparece en varias partes para recordarnos que ese no es un Sandero común. En México estará disponible en octubre con un precio cercano a los 250 mil pesos.
Habrá que manejarlo, por supuesto, pero como casi todos los productos Renault que llevan las iniciales RS estampadas en ellos, hay una promesa de buen desempeño, por la que frotamos las manos para conducir.
Sergio Oliveira/París