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¿La CX-7 andaba de parranda?
Se dejó ver primero en Frankfurt. Pero fue en Tokio donde supimos que será real
GUADALAJARA, JALISCO (07/NOV/20015).- Sus formas dejan en claro que es un Mazda. También reafirman el gran momento de diseño que vive la marca nipona. Pero su tamaño está arriba de una futura CX-5 y debajo de la CX-9 que será exhibida en Los Ángeles en un par de semanas. ¿Será que la CX-7 estará de regreso?
Poco después de la presentación del RX-Vision en el salón del automóvil de Tokio de este año, Masamichi Kogai, el Jefe Ejecutivo de Mazda Global, recibió a los medios de comunicación mexicanos para una charla amena que duró cerca de media hora. En ella, el ejecutivo de la marca nipona recibió un verdadero bombardeo de preguntas que no eran exactamente sobre el hermoso concepto que acababa de mostrar, el RX-Vision. Eran sobre otro muy bonito auto, que estaba casi escondido en una esquina del oscuro stand de la marca en el pabellón de exposiciones llamado Big Sight, en la capital japonesa. Era el Koeru.
Fuera del radar de las novedades, el crossover Koeru ya había sido mostrado en Frankfurt, poco más de un mes antes. En este mundo de novedades instantáneas gracias a las redes sociales, ya era casi un anciano, el equivalente a un periódico de ayer. Sin embargo, no nos sorprendería verlo como noticia del siguiente auto de la marca antes que otros, como el mismo RX-Vision destapado en Japón.
Kogai dejó en claro que no será la CX-9, al igual que también descartó que sea la futura CX-5. Dijo que el Koeru es un vehículo que está entre los dos en tamaño, del que aún no saben qué nombre deberían usar para él. Tomando en cuenta que es más bajo en altura que la CX-5, pudiéramos incluso especular que el Koeru, que en japonés significa “ir más allá”, bien pudiera sorprender a todos y ser un crossover al estilo del CX-3, que es basado en la plataforma del Mazda2 pero va más allá y se pone las letras CX antes del número del sedán inmediatamente superior, en el caso, el 3. Si así fuera, podría ser el presagio de un futuro CX-6. Pero por ahora, simplemente nos quedamos con la certeza de que es un precioso vehículo, que sea cual sea su nombre, será una oferta a más de una marca que sigue mostrando que la independencia le ha caído muy, muy bien.
Sergio Oliveira/Tokio
Poco después de la presentación del RX-Vision en el salón del automóvil de Tokio de este año, Masamichi Kogai, el Jefe Ejecutivo de Mazda Global, recibió a los medios de comunicación mexicanos para una charla amena que duró cerca de media hora. En ella, el ejecutivo de la marca nipona recibió un verdadero bombardeo de preguntas que no eran exactamente sobre el hermoso concepto que acababa de mostrar, el RX-Vision. Eran sobre otro muy bonito auto, que estaba casi escondido en una esquina del oscuro stand de la marca en el pabellón de exposiciones llamado Big Sight, en la capital japonesa. Era el Koeru.
Fuera del radar de las novedades, el crossover Koeru ya había sido mostrado en Frankfurt, poco más de un mes antes. En este mundo de novedades instantáneas gracias a las redes sociales, ya era casi un anciano, el equivalente a un periódico de ayer. Sin embargo, no nos sorprendería verlo como noticia del siguiente auto de la marca antes que otros, como el mismo RX-Vision destapado en Japón.
Kogai dejó en claro que no será la CX-9, al igual que también descartó que sea la futura CX-5. Dijo que el Koeru es un vehículo que está entre los dos en tamaño, del que aún no saben qué nombre deberían usar para él. Tomando en cuenta que es más bajo en altura que la CX-5, pudiéramos incluso especular que el Koeru, que en japonés significa “ir más allá”, bien pudiera sorprender a todos y ser un crossover al estilo del CX-3, que es basado en la plataforma del Mazda2 pero va más allá y se pone las letras CX antes del número del sedán inmediatamente superior, en el caso, el 3. Si así fuera, podría ser el presagio de un futuro CX-6. Pero por ahora, simplemente nos quedamos con la certeza de que es un precioso vehículo, que sea cual sea su nombre, será una oferta a más de una marca que sigue mostrando que la independencia le ha caído muy, muy bien.
Sergio Oliveira/Tokio