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La más pura de las sangres

Más rápido y ágil que sus rivales, el Camaro arrebata

GUADALAJARA, JALISCO (12/MAR/2016).- Su diseño evolutivo no nos deja verlo, pero este Camaro es mucho más distinto de sus antecesores de lo que parece. También es mejor. Tan mejor, que se pone por arriba de sus eternos enemigos. Y de otros que antes no lo eran.

Al contrario de la mayoría de los autos, la nueva generación del Camaro se ve estéticamente similar al anterior, pero en su esencia no lo es. Para empezar es más chico, bajo y ligero. Y esto en un auto deportivo, es todo lo que un entusiasta pide en su carta a Santa Claus.

Por debajo de la cara evolutiva hay una plataforma completamente nueva para el auto, la misma que usan los dinámicamente excelentes Cadillac CTS y ATS. Pero si en esos esa base hace más sentido en los cupés, en el Camaro encaja como anillo al dedo. El Pony Car de Chevrolet tomó clases de baile, de musculación y de atletismo y con esto logró hacer lo que nunca pudo antes. De un auto para llegar rápidamente al siguiente semáforo, pasó a ser un deportivo capaz de dar la vuelta a toda la cuadra. Y rápido. Muy rápido.

También por dentro hay novedades. El espacio está mejor diseñado y pese al menor tamaño, ofrece más amplitud para dos ocupantes de gran estatura en los asientos delanteros. Los espacios traseros es mejor olvidarlos, son un adorno que sólo sirven para bajar impuestos en Estados Unidos.

Los terminados, si es que alguien se fija en ellos además de los que nos dedicamos a esto, son también mejores, aunque no tanto como el auto en sí. Pasa lo mismo con la visibilidad, que de hecho es menor que en el Camaro anterior, algo que no pensábamos que fuera posible. Sin embargo, este es un auto tan, pero tan bueno, que se perdona incluso esto, que no es un detalle menor. Magnífico como es este coche, reclamar de su visibilidad es como haberse quejado de lo mismo en un Lamborghini Diablo. ¿Quiere visibilidad, señor? Con gusto le mostramos una Equinox. Este, es otra cosa. Este es un pony por cuyas venas corre la más pura de las sangres.

Generador de emociones

Más que por su diseño o interior, el nuevo Camaro merece ser juzgado por cómo se mueve. Porque lo hace de una manera estupenda. Primero nos para los vellos al hacernos escuchar el sonido ronco, gutural, como arrancado de las entrañas mismas de la Tierra cuando presionamos el botón de encendido y despertamos al V8 de 6.2 litros que vive justo delante de nuestros ojos. Luego ponemos en “D” la palanca de la caja automática de ocho velocidades y descubrimos la maravilla que significa tener a un monstruo a nuestro lado, en nuestro equipo, a nuestro favor. Él y sus 455 caballos de fuerza.

Acelere y verá que para echar una mirada a sus eternos enemigos, el Challenger R/T (que no está a la venta en México) y el mucho más frecuente rival de esas comparaciones: el Mustang GT, habrá que usar el retrovisor. Lo sentimos, Ford. Perdón, Dodge. Este Chevrolet es el nuevo rey. Ya no les toca llegar antes a la luz roja más cercana. No por ahora. La corbata de moño será el primer símbolo que verán los que esperan en la meta por los ganadores.

Ambicioso como es, este nuevo centauro norteamericano galopa adelante incluso de enemigos nacidos en el Viejo Continente, con fama de domadores de rectas y curvas. El Camaro —nos alegra lo más profundo del alma decirlo— ya no les tiene miedo. De hecho el temor no tarda en cambiar de sentido en esta historia. Porque no tendrá el refinamiento de alguien que recibió su diploma en Cambridge; que aprendió de memoria la escuela de diseño Bauhaus o convivió con los históricos monumentos romanos toda su vida. Pero como si fuera un personaje de Hollywood, este Chevrolet es capaz de vencer a todos y levantar orgulloso la bandera de las barras y las estrellas al final de cada combate.

Lo hará a la moda estadounidense, claro. Con torque y potencia; pero también con portavasos iluminados; quemacocos y una suspensión que casi concede a sus ocupantes el placer de la comodidad.

El momento de renovar es siempre una oportunidad. Desafortunadamente no muchos la toman. Chevrolet, finalmente, lo hizo. Y nos entregó un coche tan brillantemente bueno, que sus pequeños defectos —por más paradójico que parezca— lo hacen hasta mejor de alguna manera, más “humano”, con más “alma”. Qué maravilla que los amantes de los autos que hacen mucho más que transportarnos, seamos de vez en cuando recompensados con coches como este. Después de manejarlo, sólo una cosa me viene a la mente decir: “Gracias. Muchas gracias, Chevrolet”.

Ficha Técnica
Motor Frontal longitudinal.
Cilindros V8; 6.2 litros.
Turbo compresor No.
Potencia 455 HP @ 6,000 RPM
Torque 455 libras-pie @ 4,500 RPM
Tracción Trasera.
Transmisión Automática de 8 velocidades (8 + R).
Suspensión
Delantera Independiente de tipo McPherson con resortes helicoidales y barra estabilizadora.
Trasera Independiente, de tipo Multilink, con resortes helicoidales y barra estabilizadora.
Frenos
Delanteros De disco, con ABS.
Traseros De disco, con ABS.
Dirección De piñón y cremallera, con asistencia eléctrica.
Dimensiones (mm)
Largo 4,783
Ancho 1,897
Alto 1,349
Distancia entre ejes 2,812
Capacidad
Peso 1,785 kilogramos.
Tanque 70 litros.
Cajuela 257.7 litros.

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