Suplementos
Legado embrujado
La noche del demonio: capítulo 2, más de lo mismo para los seguidores
GUADALAJARA, JALISCO (13/OCT/2013).- Como su título lo indica La noche del demonio: capítulo 2 significa que lo que ocurrió en la película de 2010 sigue ocurriendo en la de 2013. A mí me pareció poca cosa eso de andar inspirando miedo con rechinidos de puertas, muchas sombras, y música intranquilizante. Pero la historia del cine de horror de los últimos 30 años está llena de continuaciones, de continuaciones de las continuaciones, y de continuaciones que se presentan como nuevas versiones.
El llamado capítulo dos abre con un prólogo que detalla lo sucedido a uno de los personajes años atrás. Misma figura que el guionista tuvo a bien eliminar de la historia al final de la cinta anterior. El segmento tiene un valor informativo, pues da a conocer que ciertos espíritus cuando son enfrentados reaccionan como perros acorralados y muerden. También aniquila la sensación de misterio que rodea los hechos sobrenaturales. De ahí en adelante todo tendrá explicación, y pretextos para malos diálogos; siempre habrá quien sea capaz de entender a cabalidad cómo funciona el otro mundo, qué diablos quieren los espectros, y qué significado tienen las señales más incomprensibles. Como suele ocurrir con esa clase de materias los esclarecimientos son contradictorios y maleables; se adaptan a las necesidades de la narración, y ofrecen vuelcos insólitos: ahora están viajando en el tiempo, ahora pasean por los recuerdos que pertenecen a un fantasma, y así por el estilo.
Los aficionados al género pueden distinguir y contar las referencias que aprovecha el director para imprimir suspenso y desarrollar la nueva anécdota. Flotan elementos de Psicosis (1960), de El resplandor (1980), de Juegos diabólicos (1982), de películas de niños poseídos y de aquéllas con mansiones encantadas. Quizá el aspecto más original sea la manera en que el realizador y el guionista intentan desviarse del planteamiento típico de la casa con espantos, aguardando nuevas víctimas, al de la maldición familiar que carga con sus propios duendes hasta cualquier hogar donde la descendencia se instale.
Por lo general, hacer una continuación tiene como propósito central generar más dinero. La compañía productora quiere aprovechar su buena suerte y aumentar sus ingresos, y sabe que una parte del público está dispuesto a ver más de lo mismo y gastar en lo que ya conoce. Las segundas y terceras partes tienden a la baratura y a la repetición descarada. Si algo se puede decir a favor del capítulo 2, es que no se le nota lo corriente, aunque sí lo aburrido.
La noche del demonio: capítulo 2 (Insidious: Chapter 2), EUA, 2013; Dirección: James Wan; Guión: Leigh Whannell; Actuación: Patrick Wilson, Rose Byrne, Ty Simpkins, Barbara Hershey, Angus Simpson, Leigh Whannell.
El llamado capítulo dos abre con un prólogo que detalla lo sucedido a uno de los personajes años atrás. Misma figura que el guionista tuvo a bien eliminar de la historia al final de la cinta anterior. El segmento tiene un valor informativo, pues da a conocer que ciertos espíritus cuando son enfrentados reaccionan como perros acorralados y muerden. También aniquila la sensación de misterio que rodea los hechos sobrenaturales. De ahí en adelante todo tendrá explicación, y pretextos para malos diálogos; siempre habrá quien sea capaz de entender a cabalidad cómo funciona el otro mundo, qué diablos quieren los espectros, y qué significado tienen las señales más incomprensibles. Como suele ocurrir con esa clase de materias los esclarecimientos son contradictorios y maleables; se adaptan a las necesidades de la narración, y ofrecen vuelcos insólitos: ahora están viajando en el tiempo, ahora pasean por los recuerdos que pertenecen a un fantasma, y así por el estilo.
Los aficionados al género pueden distinguir y contar las referencias que aprovecha el director para imprimir suspenso y desarrollar la nueva anécdota. Flotan elementos de Psicosis (1960), de El resplandor (1980), de Juegos diabólicos (1982), de películas de niños poseídos y de aquéllas con mansiones encantadas. Quizá el aspecto más original sea la manera en que el realizador y el guionista intentan desviarse del planteamiento típico de la casa con espantos, aguardando nuevas víctimas, al de la maldición familiar que carga con sus propios duendes hasta cualquier hogar donde la descendencia se instale.
Por lo general, hacer una continuación tiene como propósito central generar más dinero. La compañía productora quiere aprovechar su buena suerte y aumentar sus ingresos, y sabe que una parte del público está dispuesto a ver más de lo mismo y gastar en lo que ya conoce. Las segundas y terceras partes tienden a la baratura y a la repetición descarada. Si algo se puede decir a favor del capítulo 2, es que no se le nota lo corriente, aunque sí lo aburrido.
La noche del demonio: capítulo 2 (Insidious: Chapter 2), EUA, 2013; Dirección: James Wan; Guión: Leigh Whannell; Actuación: Patrick Wilson, Rose Byrne, Ty Simpkins, Barbara Hershey, Angus Simpson, Leigh Whannell.