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MB hizo un BM

Dinámicamente éste es el mejor Clase C de la historia. Y eso preocupó a su gran rival

GUADALAJARA, JALISCO (19/MAR/2016).- La renovación del antiguo “Baby Benz” —hoy sustituido por el insípido CLA— fue una de las más afortunadas de su historia. El auto es mejor en todos los aspectos, incluyendo espacio, terminados y, principalmente manejo. Hay, sin embargo, un pequeño detalle.

Las formas del nuevo C son más modernas que las de su antecesor. Los faros más inclinados hacia la parte baja frontal, le proporcionan una mirada más desafiadora. La parrilla, que ahora tiene dos elementos horizontales en lugar de tres, es más limpia. El conjunto frontal resulta fuerte, audaz. Las marcadas líneas de carácter en el costado afirman esa inclinación hacia la adrenalina, aunque la parte posterior nos parece demasiado curvilínea y suave, casi femenina. Es atractiva en sí, pero como que “no va” con el resto del auto.

Por dentro el C recibe el primero de los beneficios de haber crecido y dejado el “kinder” de la familia de sedanes al CLA. Esto se percibe de inmediato y aún más en el 250, el más equipado a la venta en México, antes de entrar en territorio AMG. Los materiales son mejores; la construcción se ve hecha con mayor atención y hay más espacio, principalmente en las plazas traseras. Hasta nuestro olfato percibe ese mayor refinamiento del Clase C. Y lo agradece. Sólo la gran superficie cubierta en color negro de brillo extremado al centro del tablero, nos parece que desentona con lo demás.

El equipo es muy completo, como deberíamos esperar de un auto cuyo precio de lista en el país es de 690 mil pesos. Hay quemacocos; asientos forrados de piel; un muy buen sistema de sonido y una serie enorme de detalles que pueden llegar hasta una colección de fragancias ambientales.

La pantalla no es táctil, hay que controlarla con el mando central en la consola que tiene la parte superior sensible al tacto. No hay GPS de serie ni siquiera en esa versión. Por lo que cuesta, debería estar ahí, pero es un opcional que sale por 35 mil pesos.

En términos de seguridad el auto cuenta con frenado automático de emergencia y, por supuesto, frenos antibloqueo con sistemas de control de estabilidad y tracción. Siete bolsas de aire protegerán a los ocupantes en el caso de que el conductor y la electrónica no fueran capaces de evitar un accidente.

Dinámica sorprendente

La mayor de las sorpresas del nuevo C satisface a un grupo que normalmente no busca ese tipo de respuesta en un Mercedes-Benz: los entusiastas. A pesar de que el 250 no tiene un motor muy grande, con 4 cilindros, turbo y 211 caballos de fuerza, su respuesta es agradable y casi inmediata, con mínima espera para la entrada de las turbinas en acción.

Hay cuatro modos de conducción: Confort, Sport, Sport+ e Individual, que nos permite personalizar. Obviamente esto cambia la forma de manejo del Clase C según el ambiente y, más que nada, el humor del conductor. Pero hay algo que a nosotros en particular nos pareció por lo menos extraño: el Clase C ya no es el rey del confort del segmento como lo solía ser. Si antes era un delgado caballero, listo para consentirnos más que el mayordomo de “Downton Abbey”, el nuevo C parece haber ido al gimnasio, estar siempre listo para salir y correr y mostrar sus habilidades. En una carretera llena de curvas nos mostrará que se hizo íntimo de ellas, tal la confianza con la que entra y sale, para alegría de los adictos a la adrenalina. Si antes el que quería algo así lo buscaba en Munich, ahora lo encontrará en Sttugart. Mercedes-Benz parece haber construido un BMW. Tan competente es el nuevo C, que BMW se vio obligada a mejorar su también excelente Serie 3 para no perder su puesto como rey del segmento. Aunque luego de conducir el C, creemos que Mercedes se hizo acreedora a esa corona.

Esto, empero, viene con un precio y para algunos amantes de la marca de la estrella de tres puntas, puede ser demasiado elevado. Para lograr ese inesperado y espectacular dinamismo, Mercedes-Benz sacrificó el confort y esto siempre fue su marca registrada. Incluso conduciendo el C en el modo de manejo “Confort” la suspensión se nos hizo demasiado dura. Pasar por los baches ya no resulta tan aislado como antes y llega incluso a ser un poco  molesto. Y esto pese a que los rines de 18 pulgadas con neumáticos de perfil 45 adelante y 40 atrás, no son los más delgados.

Es, en resumen, una espectacular revolución la del Clase C sobre su antecesor. El auto es más maduro, adulto, refinado y deportivo. Es una pena que para llegar a esto se haya sacrificado una parte fundamental de su tradicional carácter, el confort que siempre nos vino a la mente al pensar en un Mercedes-Benz.

Ficha Técnica
Motor Frontal transversal.
Cilindros L4; 2.0 litros.
Turbo compresor Sí.
Potencia 211 HP @ 5,500 RPM
Torque 528 lb-ft @ 4,000 RPM
Tracción Trasera.
Transmisión Manual de 7 velocidades (7 + R).
Suspensión
Delantera Independiente de tipo McPherson, con barra estabilizadora.
Trasera Independiente, con paralelogramo deformable y barra estabilizadora.
Frenos
Delanteros De discos ventilados, con ABS
Traseros De discos sólidos, con ABS
Dirección De piñón y cremallera, con asistencia eléctrica.
Dimensiones (mm)
Largo 4,686
Ancho 1,810
Alto 1,442
Distancia entre ejes 2,840
Capacidad
Peso 1,480 kilogramos
Tanque 66 litros
Cajuela 480 litros

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