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Mazda fue la reina

En un salón donde predomina lo extravagante, un deportivo clásico se robó las miradas

GUADALAJARA, JALISCO (31/OCT/2015).- Lo diferente de este salón de automóviles comienza con el mismo edificio. El Big Sight, ubicado al lado de la hermosa bahía de Tokio, muestra cuatro pirámides invertidas y abriga el mayor centro de convenciones nipón, donde las marcas locales hacen alarde de su creatividad para poner en escena a autos que no encajarían en ningún lugar que no fuera Japón. Excepto por Mazda.

Curiosamente fue justo la marca de Hiroshima que abrió el telón al mostrar el deportivo RX-Vision.

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Pese a que aún es un concepto, el auto de cofre largo, trasera corta y motor rotatorio —símbolo absoluto de la marca— fue el más aplaudido y fotografiado de toda la feria. Tener una foto propia de él era tarea muy complicada, tamaña la atención que produjo durante todo el día dedicado a los medios.

Desafortunadamente tampoco fue posible encontrar más información como potencia o tamaño del motor. Mazda simplemente nos mostró que sigue en una racha absolutamente positiva de diseño y creó algo que encontrará paralelo sólo en autos Premium como el Jaguar F-Type o el Mercedes-Benz AMG GT. Como la marca difícilmente hace un concepto que no lleve a producción, queda la esperanza de que lo veamos en la vida real en algún momento del futuro. De la misma manera que veremos el crossover Koeru, que es mayor que la CX-5, menor que la futura CX-9 y se vio en Tokio luego de aparecer por primera vez en Frankfurt. El modelo nos indica que la CX-7 podría revivir pronto.

Nissan también tuvo una participación importante mostrando Teatro for Dayz, un monovolumen que está pensado para la actual generación de jóvenes japoneses, que buscan más conectividad que los automóviles. De igual manera mostró un prototipo de un auto de conducción autónoma llamado IDS y un concepto de deportivo para el videojuego Gran Turismo, el Vision 2020, que se hizo realidad en el salón.

Estética alternativa

Lo más o menos normal no fue mucho más allá de eso y terminó con el concepto Viziv, de Subaru, que muestra cómo debe ser la futura Outback. Pero Toyota tuvo cosas como el Kikai, un auto diseñado para tres pasajeros cuyo propósito de diseño es mostrar “la belleza de sus casi siempre escondidas partes mecánicas”. Bien, el hecho es que el más que raro auto nos deja vislumbrar el motor, la suspensión y varios detalles más de un coche cuya conducción sería frontal, con dos asientos detrás del piloto. No parece ser más que un ejercicio de diseño que sorprendería hasta a los nipones si llegara a ser producido.

Dentro de las marcas occidentales, solo los alemanes estuvieron presentes, pero con pocas novedades. BMW, por ejemplo, mostró su nuevo Serie 7 en oriente por primera ocasión. MINI también hizo lo propio con el Clubman. Audi exhibió los nuevos A4 y Q7 mientras Volkswagen, casi de manera discreta, mostraba la nueva Tiguan. Porsche levantó la mano para anunciar la Macan GTS, pero sólo Mercedes-Benz tuvo respeto suficiente por un salón que llegó a su edición número 44 mostrando señales de debilidad ante la competencia de las ferias similares hechas en China. Los germanos dejaron ver el concepto Vision For Tokyo, que parece entender perfectamente bien las rarezas estéticas del lugar. Largo y no muy alto, con inmensas ruedas de 24 pulgadas y con luces azules al mejor estilo del “tuning” nipón, el auto parece cualquier cosa, menos el tradicionalmente elegante Mercedes-Benz al que muchos estamos aún acostumbrados.

Mientras afuera el sol brillaba con una poco común intensidad, el Big Sight era una festival de motocicletas; sillas de ruedas motorizadas y hasta capaces de caminar por casi todos los terrenos; triciclos; autos que parecían closets y camiones, entre ellos una de las estrellas del salón, el Mitsubishi Fuso Super Great V Spider, que en lugar de la caja de carga contenía cuatro grúas que junto a los brazos de sustentación daban la impresión de que saldría caminando sobre todo lo que apareciera delante de él, mientras abrazaba troncos en el camino.

Sí, el Salón de Tokio ya no mostró el brillo de hace algunos años. Ya no se veían marcas como las estadounidenses, con la excepción de FCA (Fiat Chrysler Automobiles) que exhibió algunos Alfa Romeo y Jeep, rodeados por bellezas orientales vestidas de manera provocativa. Por esto, en un mar de rarezas le tocó a Mazda dar la cara por el Oriente y mostrar el que fue, sin duda, el auto del salón.

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