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Michelle se fue al mar

Llevamos nuestro Peugeot 3008 a la playa, con familia completa a bordo

GUADALAJARA, JALISCO (07/SEP/2013).-Es jueves y son las siete de la mañana. Estamos por salir a la carretera y nos detenemos a cargar combustible. En “Michelle”, nuestro Peugeot 3008, vamos tres adultos  y dos pequeñas en su respectivas sillas de seguridad, además de todo el equipaje que llevaría la mamá a la playa. Se incluye una carreola, tres maletas, bolsas con lo esencial para el bebé y hasta una con juguetes para la arena. La cajuela está llena. Antes de comenzar nuestra ruta hacia Puerto Vallarta, en la gasolinera tuvimos la oportunidad de revisar el consumo urbano que este Peugeot 3008 nos ha dado en los últimos días: 7.91 kilómetros por litro. Nada sobresaliente. Tampoco malo.

Desde los primeros minutos en la carretera, nos percatamos de una conducción silenciosa. Hay un buen aislamiento hacia el habitáculo. Mientras las pequeñas duermen, comienzan algunos sobresaltos por las irregularidades del pavimento. Hay varios tramos de reparación en la autopista que obligan a ir más despacio. Sin embargo, con esos desniveles también percibimos un buen trabajo de la suspensión, sobre todo en la parte trasera, lo que atribuimos a lo que Peugeot llama el Dynamic Rolling Control (control dinámico de estabilidad). De hecho, es algo que destacamos del Peugeot 3008. No hay balanceos abruptos, y hasta nos sorprende un poco su agarre en las curvas. Mantiene su trayectoria y la sensación es más la de un auto que la de un crossover con aires de monovolumen, aún cuando en el puesto de mando tenemos prácticamente la altura de un deportivo utilitario ligero. La suspensión es uno de sus mejores atributos.

Las dos pequeñas, de 1 y 3 años, respectivamente, tienen espacio suficiente para piernas. No así para mamá que va justo en medio de las dos sillas de seguridad. Es inevitable buscar algún alojamiento para sus pies debajo de los asientos del conductor y su acompañante. Mamá observó además que, desde su posición, hacen falta portavasos en la parte trasera, especialmente para llevar las bebidas de las menores. Es que estos están justo donde ahora va su respaldo. Un acierto es el compartimento refrigerado para alimentos y bebidas en la consola central.

Para el entretenimiento, cuando despertaron las pequeñas, fue fácil instalar un módulo con pantalla y reproductor de DVD: en la s cabeceras de los asientos delanteros, hay espacio acolchonado para fijar el monitor, además de que hay una toma de corriente detrás de la consola central, justo para ese fin.  También hay una toma de audio (miniplug) en la tapa de la consola. La versión Family, algo más cara, trae las pantallas de serie.

Cómodo manejo

En el puesto de mando la postura es cómoda. No estaría demás un soporte lumbar más firme o tener la posibilidad de que fuera ajustable. Hay buena visibilidad y los controles son accesibles. Los portavasos para el conductor y su acompañante son de diámetro reducido, por lo que una botella de agua tiene que ir en los portamapas de las puertas.

Pareciera algo poco relevante, pero tener la pantalla retráctil que despliega la velocidad a la altura del parabrisas, se vuelve muy útil en carretera, especialmente cuando hay rectas largas, ya que no se desvía la mirada de donde tomamos la lectura de los kilómetros por hora.

Durante la conducción, mantuvimos un promedio de velocidad entre 110 y 120 km/h, respetando las señales y sobre todo, la seguridad. A la hora de rebasar, donde llegamos a 150 km/h, el motor turbocargado de 1.6 litros no tuvo problema, pese a la carga. Incluso en los tramos con subidas, ya cerca de la desviación a Punta de Mita, el motor nos demostró su poca pérdida de potencia. Un punto a favor del turbo. Y uno más es su ajuste para la entrega de torque, ya que no hay que mantener el motor revolucionado para sentir la fuerza de avance. El acoplamiento del motor a la caja de cambios (con modo secuencial), es también parte de la buena experiencia de manejo en carretera.

Michelle cumplió en prácticamente todos los rubros: comodidad, funcionalidad y desempeño. Al llegar, mamá se sorprendió con la base deslizable de la tapa de la cajuela, lo que facilitó el descenso del equipaje. Al cargar combustible, después de 336 kilómetros recorridos, nos dio un consumo de 11.9 kilómetros por litro de “Premium”. Una mejora importante respecto del consumo urbano.

En resumen, disfrutamos a Michelle, un auto que, aunque no tiene espacio de sobra en su interior, cumple con un buen desempeño para un viaje en familia.

FICHA TÉCNICA

Peugeot 3008 Crossover Feline Family

Correspondiente a la versión más equipada de la gama de la 3008.

DATOS TÉCNICOS

Motor: Frontal transversal.
Cilindros:L4; 1.6 litros de desplazamiento
Turbocompresor:Sí.
Potencia: 163 HP @ 6,000 rpm
Torque: 240 newton-metro @ 1,400  rpm
Tracción:Delantera.
Transmisión:Automática de seis velocidades (6+R), Tiptronic

SUSPENSIÓN

Delantera: IIndependiente, de tipo McPherson, con resortes helicoidales y barra estabilizadora.
Trasera: Rueda tirada, con elemento torsional, resortes helicoidales y barra estabilizadora.

FRENOS


Delanteros: De discos ventilados, con ABS.
Traseros: De discos sólidos, con ABS.

DIRECCIÓN


De piñón y cremallera, con asistencia electro-hidráulica.

DIMENSIONES en milímetros


Largo: 4,365
Ancho: 1,837
Alto: 1,639
Distancia entre ejes: 2,613
Peso:1,555 kilogramos

CAPACIDAD


Tanque: 60 litros
Cajuela: 435 a 1,241 litros.

RESULTADOS EN EL AUTÓDROMO

Aceleración de 0 a 100 km/h: 11.5 segundos
Frenado de 100 km/h a 0: 40 metros
Cuarto de milla: 16.68 segundos @ 134.8 km/h
Velocidad máxima observada: 200 km/h

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