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Productor de adrenalina
Para los que sienten y disfrutan la emoción de conducir, esta es una gran opción
GUADALAJARA, JALISCO (12/SEP/2015).- John Lennon decía que le gustaba el rock and roll porque no pasaba por el cerebro, iba directo a las vísceras. Este Challenger hace algo parecido con el manejo diario.
Sí, no es nada sencillo hablar de cualquier otro Challenger luego de haber conducido el épico Hellcat. Sin embargo el Scat Pack, con cofre “Shaker”, no es precisamente una versión light o descafeinada de aquél. El coche tiene su personalidad propia y es capaz de sacarnos una sonrisa en cada semáforo, de hacer vibrar su cofre y nuestro corazón en cada acelerón, de hacernos olvidar la necesidad de un estéreo a cada vez que prendemos el motor.
Por fuera el auto es, obviamente, similar a los demás Challenger. Las diferencias corren por cuenta del pequeño logotipo con la abeja en las salpicaderas delanteras y del alerón en la parte trasera pintado de negro mate, mismo color de una franja que va de una salpicadera trasera a otra, pasando por arriba de la tapa de la cajuela.
En el interior el equipo de Chrysler México ordenó el auto de prueba con una bonita combinación de negro del tablero y puertas con los asientos de Alcántara en color rojo en la parte central y piel negra en las laterales. El conjunto recalca la deportividad del coche de una manera estupenda.
Es un interior muy agradable en todos los aspectos. El diseño es agradable; los materiales son adecuados y de buena calidad; el equipo es el que se espera de un auto de su precio y categoría y hay una enorme ventaja cuando comparado a sus rivales de toda la vida, Mustang y Camaro: el Challenger puede transportar a dos adultos en sus asientos traseros con toda comodidad, incluso cuando estos midan más de 1.80 metros de altura.
Como fiera enjaulada
El Scat Pack usa un motor V8 de aspiración natural. Tiene 6.4 litros de desplazamiento y llega a 485 caballos de fuerza en la información oficial. Es el famoso 392. En el dinamómetro esa fuerza transmitida a las ruedas fue de 380 HP, lo que es natural por la altitud de Guadalajara donde lo probamos, más la normal pérdida por la transmisión de poder a las ruedas, ya que la fuerza del motor es generalmente anunciada en bancada o en picos de potencia.
Como sea no es una tarea sencilla domarlo. Cuando buscamos conducirlo con tranquilidad, sin “arrancones” bruscos en el tráfico pesado o en los semáforos, al Scat Pack no le gusta, se enoja, quiere estar en su ambiente salvaje. Apenas quitamos el pie derecho del pedal del freno y el ya quiere saltar hacia delante, como si fuera una fiera que tiene tanto tiempo en una jaula que apenas puede esperar cuando estamos a punto de abrirle la puerta. Es curioso, pero resulta mucho más sencillo controlar el Hellcat en esas situaciones, que hacerlo con este Scat Pack.
La caja automática de ocho velocidades es una muy buena mancuerna con el motor. Sabe perfectamente qué tiene que hacer y cuándo, interpretando los deseos del conductor expresados por la presión sobre el pedal del acelerador.
Hay tres modos de manejo: Normal, Sport y Track. En la medida que vamos subiendo de modo la dirección se hace más firme al igual que la suspensión. En Track Mode el auto está listo para ofrecer su experiencia más radical, una que casi nos hace olvidar su peso de más de 1,900 kilogramos. Claro que toda esa masa sumada a las generosas dimensiones exteriores hace que el Challenger no tenga exactamente la agilidad de una abeja, pero su velocidad y aceleración pueden ser igualmente letales para los menos experimentados al volante.
Sí, no es nada sencillo hablar de cualquier otro Challenger luego de haber conducido el épico Hellcat. Sin embargo el Scat Pack, con cofre “Shaker”, no es precisamente una versión light o descafeinada de aquél. El coche tiene su personalidad propia y es capaz de sacarnos una sonrisa en cada semáforo, de hacer vibrar su cofre y nuestro corazón en cada acelerón, de hacernos olvidar la necesidad de un estéreo a cada vez que prendemos el motor.
Por fuera el auto es, obviamente, similar a los demás Challenger. Las diferencias corren por cuenta del pequeño logotipo con la abeja en las salpicaderas delanteras y del alerón en la parte trasera pintado de negro mate, mismo color de una franja que va de una salpicadera trasera a otra, pasando por arriba de la tapa de la cajuela.
En el interior el equipo de Chrysler México ordenó el auto de prueba con una bonita combinación de negro del tablero y puertas con los asientos de Alcántara en color rojo en la parte central y piel negra en las laterales. El conjunto recalca la deportividad del coche de una manera estupenda.
Es un interior muy agradable en todos los aspectos. El diseño es agradable; los materiales son adecuados y de buena calidad; el equipo es el que se espera de un auto de su precio y categoría y hay una enorme ventaja cuando comparado a sus rivales de toda la vida, Mustang y Camaro: el Challenger puede transportar a dos adultos en sus asientos traseros con toda comodidad, incluso cuando estos midan más de 1.80 metros de altura.
Como fiera enjaulada
El Scat Pack usa un motor V8 de aspiración natural. Tiene 6.4 litros de desplazamiento y llega a 485 caballos de fuerza en la información oficial. Es el famoso 392. En el dinamómetro esa fuerza transmitida a las ruedas fue de 380 HP, lo que es natural por la altitud de Guadalajara donde lo probamos, más la normal pérdida por la transmisión de poder a las ruedas, ya que la fuerza del motor es generalmente anunciada en bancada o en picos de potencia.
Como sea no es una tarea sencilla domarlo. Cuando buscamos conducirlo con tranquilidad, sin “arrancones” bruscos en el tráfico pesado o en los semáforos, al Scat Pack no le gusta, se enoja, quiere estar en su ambiente salvaje. Apenas quitamos el pie derecho del pedal del freno y el ya quiere saltar hacia delante, como si fuera una fiera que tiene tanto tiempo en una jaula que apenas puede esperar cuando estamos a punto de abrirle la puerta. Es curioso, pero resulta mucho más sencillo controlar el Hellcat en esas situaciones, que hacerlo con este Scat Pack.
La caja automática de ocho velocidades es una muy buena mancuerna con el motor. Sabe perfectamente qué tiene que hacer y cuándo, interpretando los deseos del conductor expresados por la presión sobre el pedal del acelerador.
Hay tres modos de manejo: Normal, Sport y Track. En la medida que vamos subiendo de modo la dirección se hace más firme al igual que la suspensión. En Track Mode el auto está listo para ofrecer su experiencia más radical, una que casi nos hace olvidar su peso de más de 1,900 kilogramos. Claro que toda esa masa sumada a las generosas dimensiones exteriores hace que el Challenger no tenga exactamente la agilidad de una abeja, pero su velocidad y aceleración pueden ser igualmente letales para los menos experimentados al volante.
| FICHA TÉCNICA | |
| MOTOR | Frontal longitudinal |
| CILINDROS | V8; 6.4 litros |
| TURBO COMPRESOR | No. |
| POTENCIA | 485 @ 6,100 rpm |
| TORQUE | 475 libras-pie @ 4,200 rpm |
| TRACCIÓN | Trasera |
| TRANSMISIÓN | Automática de seis velocidades (6+R) |
| Prueba realizada en el dinamómetro de GT Tuning | |
| Teléfono: 1983-4961 | |
| POTENCIA | 380 HP. |
| SUSPENSIÓN | |
| DELANTERA Independiente de tipo McPherson. | |
| TRASERA Independiente, de cinco brazos. | |
| FRENOS | |
| DELANTEROS | De discos ventilados, con ABS, BAS y EBD. |
| TRASEROS | De discos ventilados, con ABS, BAS y EBD. |
| DIRECCIÓN | |
| De piñon y cremallera, con asistencia eléctrica | |
| DIMENSIONES | |
| LARGO | 5,028 |
| ANCHO | 1,923 |
| ALTO | 1,482 |
| DISTANCIA ENTRE EJES | 2,950.4 |
| CAPACIDAD | |
| PESO | 1,923 Kilogramos |
| TANQUE | 70 litros |
| CAJUELA | 458 litros. |
| RESULTADOS | |
| ACELERACIÓN | De 0 a 100 KM/H en 6.6 segundos |
| FRENADO | De 100 a 0 KM/H 41 metros |
| CUARTO DE MILLA N/D | |
| VELOCIDAD MAXIMA | Observada 235 Km/h |