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Putin, el señor de los anillos
La popularidad del presidente ruso rompe fronteras, incluso hay quienes le rinden culto
GUADALAJARA, JALISCO (14/DIC/2014).- Si primero fue la fiebre de las camisetas patrióticas con imágenes de Vladimir Putin, ahora le ha llegado el turno a los anillos con el rostro tallado en plata del presidente ruso y es que el culto popular a la personalidad del jefe del Kremlin no tiene freno.
“La gente compra el anillo no sólo porque lleve la cara de Putin, sino porque lo asocia con la fuerza y la recuperación del orgullo nacional”, dijo Gleb Krainik, autor de la idea.
El anillo de plata, que cuesta siete mil 500 rublos (poco más de 100 euros o mil 850 pesos al cambio actual) y apenas pesa 10 gramos, muestra a un Putin petrificado y desafiante, con la mirada fija y el semblante serio.
Los 50 primeros anillos se vendieron en los dos primeros días, mientras el resto ya han sido adquiridos en la página putinversteher.ru por compradores de todo el mundo, incluso de países tan lejanos como Estados Unidos y Argentina.
A la vista del aluvión de pedidos, la primera edición limitada de 100 anillos ha sido del todo insuficiente, por lo que Krainik se plantea lanzar otra nueva partida tras el Año Nuevo.
“No me esperaba un interés tan grande. Aún seguimos recibiendo llamadas y correos de gente de todas las edades y profesiones. Nos ha agarrado desprevenidos, ya que no nos lo habíamos planteado como un negocio. Yo sólo quería hacer regalos a los amigos”, confesó.
Krainik, antiguo miembro de las juventudes del Kremlin, Nashi (Los Nuestros), según la prensa, reconoce que decidió lanzar la campaña animado por “la corriente patriótica que recorre Rusia” desde la anexión en marzo de la Península de Crimea.
“Rusia se ha convertido este año en un país atractivo para todo el mundo, no sólo para los rusos”, apunta ufano el joven, quien decidió grabar en el anillo la frase en alemán “Putinversteher”, que significaría “Gente que entiende a Putin”.
En apenas tres meses, animado por la guerra informativa lanzada contra Rusia por su papel en el conflicto del Este de Ucrania, Krainik lanzó el producto con ayuda de un diseñador de joyas.
Con vistas al futuro, putinversteher.ru deja la puerta abierta a futuros diseños de relojes, brazaletes, bolígrafos y hasta pendientes con la imagen de Putin, en el poder desde 1999.
En relación con las críticas sobre el riesgo a caer en un excesivo culto a la personalidad del líder ruso, como ocurriera con los jerarcas soviéticos, responde que “Putin es una persona muy modesta”.
“El patriotismo es bueno, cuando es sano y equilibrado. Mi esposa, mi madre y todos mis amigos lo llevan, y nadie nos ha criticado por ello”, apuntó.
Coincidiendo con el estreno de la tercera parte de la saga “Hobbit”, “The Battle of the Five Armies”, algunos internautas rusos ya han descrito el anillo de Putin como “el anillo omnipotente” en clara alusión al personaje de Saurón, que representa al mal.
Entre los famosos que ya han comprado el anillo destaca el director serbio, Emir Kusturica, un reconocido admirador del jefe del Kremlin, y el líder ultranacionalista ruso, Vladimir Yirinovski, famoso por sus exabruptos.
La actual corriente patriótica ha sido impulsada por el propio Putin con sus constantes arengas al amor a la patria y sobre que Rusia nunca abandona a sus compatriotas en alusión a los crimeos, en su mayoría de origen ruso, y a los rusohablantes en Ucrania.
Putin incluso llegó a tachar de “traidores” a aquellos políticos opositores y defensores de los derechos humanos que se niegan a defender los intereses nacionales en Ucrania.
En agosto se lanzó la primera línea de camisetas patrióticas en el mismísimo centro comercial GUM (Plaza Roja) para conmemorar las recientes “victorias” rusas, como la reunificación con Crimea o los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, donde los deportistas rusos encabezaron el medallero.
Las camisetas incluyen la imagen de Putin con gorra y uniforme de la Armada rusa, con traje y corbata en el Kremlin, con gafas de sol e incluso a caballo durante una de sus aventuras siberianas.
Al acto de promoción fue invitado el actor estadounidense Mickey Rourke, quien no dudó en mostrar su torso desnudo lleno de tatuajes para ponerse la camiseta en pleno centro comercial.
Seguidamente, como inofensiva respuesta a las sanciones occidentales, el Ayuntamiento de Moscú ideó el reparto gratuito de 30 mil camisetas patrióticas a cambio de entregar las viejas abordo de autobuses itinerantes.
Otros famosos que no han dudado en alabar públicamente a Putin son el actor Gerard Depardieu, al que el Kremlin le concedió la ciudadanía rusa; el actor Steven Seagal, que ofreció un concierto en Crimea; y el basquetbolista estadounidense Dennis Rodman, que calificó esta semana al jefe del Kremlin de “tipo genial”.
Según una reciente encuesta del Centro Levada, pese a que la economía entrará en recesión el próximo año, según el Ministerio de Economía, un 58% de los rusos quieren que Putin gobierne hasta 2024.
EFE
El tigre de la discordia
El presidente ruso, Vladímir Putin, ha desarrollado este año una cierta querencia por desplazarse a China —dos veces— y por los tigres siberianos que libera, también. Putin ha tratado de suavizar su imagen de tipo duro retozando públicamente con estos animales en peligro de extinción y ha hecho de la conservación del tigre una de sus causas.
Kuzya fue puesto en libertad en mayo por Putin, pero el animal acaba de regresar a Rusia tras un par de meses de incursión en la provincia de Heilongjiang, en el Noreste chino. Pero el alivio de los granjeros, que temían por su ganado, y de las autoridades de ambos países, ante lo que podía convertirse en un incidente internacional si el felino —una especie en peligro de extinción— era abatido por cazadores furtivos, es sólo temporal. Los responsables de los servicios forestales rusos y chinos confirmaron esta semana que, de acuerdo con el localizador que porta, Kuzya cruzó el Río Amur, que marca la frontera entre los dos países, y ha retornado a territorio ruso. Pero “es muy probable que vuelva a visitar China, pues ha marcado las áreas que visitó con su orina y las ha designado como su territorio”, aseguró a la agencia china Xinhua Zhang Minghai el subdirector del Centro de Investigación de Felinos de la Administración Forestal del Estado.
Kuzya es uno de cinco cachorros de tigre siberiano rescatados por los servicios forestales rusos en el Este del país hace dos años. Tres de ellos fueron puestos en libertad en una ceremonia en la que Putin se encargó de abrir la jaula. Los otros dos fueron devueltos a su hábitat natural en junio, con algo menos de alharaca. Se calcula que quedan menos de 500 tigres siberianos en libertad, de los que menos de una treintena se encuentran en China.
En octubre, los expertos detectaron que el animal había cruzado el Amur, algo que suscitó la preocupación de los dos países dada la alta densidad de población en el territorio chino, la aparente escasez de presas naturales del tigre y lo valorado del animal en el mercado negro en China. Zhang ha asegurado que durante su visita Kuzya no evitó carreteras ni zonas pobladas. De ser así, Kuzya ha sido un turista mucho más educado que su hermano Ustin, que también ha estado recorriendo la provincia china de Heilongjiang en los últimos meses. Pero Ustin sí ha causado desmanes para alimentarse. Un granjero en la remota isla de Heixiazi lo acusa de haberse comido 18 de sus cabras.
El País
“La gente compra el anillo no sólo porque lleve la cara de Putin, sino porque lo asocia con la fuerza y la recuperación del orgullo nacional”, dijo Gleb Krainik, autor de la idea.
El anillo de plata, que cuesta siete mil 500 rublos (poco más de 100 euros o mil 850 pesos al cambio actual) y apenas pesa 10 gramos, muestra a un Putin petrificado y desafiante, con la mirada fija y el semblante serio.
Los 50 primeros anillos se vendieron en los dos primeros días, mientras el resto ya han sido adquiridos en la página putinversteher.ru por compradores de todo el mundo, incluso de países tan lejanos como Estados Unidos y Argentina.
A la vista del aluvión de pedidos, la primera edición limitada de 100 anillos ha sido del todo insuficiente, por lo que Krainik se plantea lanzar otra nueva partida tras el Año Nuevo.
“No me esperaba un interés tan grande. Aún seguimos recibiendo llamadas y correos de gente de todas las edades y profesiones. Nos ha agarrado desprevenidos, ya que no nos lo habíamos planteado como un negocio. Yo sólo quería hacer regalos a los amigos”, confesó.
Krainik, antiguo miembro de las juventudes del Kremlin, Nashi (Los Nuestros), según la prensa, reconoce que decidió lanzar la campaña animado por “la corriente patriótica que recorre Rusia” desde la anexión en marzo de la Península de Crimea.
“Rusia se ha convertido este año en un país atractivo para todo el mundo, no sólo para los rusos”, apunta ufano el joven, quien decidió grabar en el anillo la frase en alemán “Putinversteher”, que significaría “Gente que entiende a Putin”.
En apenas tres meses, animado por la guerra informativa lanzada contra Rusia por su papel en el conflicto del Este de Ucrania, Krainik lanzó el producto con ayuda de un diseñador de joyas.
Con vistas al futuro, putinversteher.ru deja la puerta abierta a futuros diseños de relojes, brazaletes, bolígrafos y hasta pendientes con la imagen de Putin, en el poder desde 1999.
En relación con las críticas sobre el riesgo a caer en un excesivo culto a la personalidad del líder ruso, como ocurriera con los jerarcas soviéticos, responde que “Putin es una persona muy modesta”.
“El patriotismo es bueno, cuando es sano y equilibrado. Mi esposa, mi madre y todos mis amigos lo llevan, y nadie nos ha criticado por ello”, apuntó.
Coincidiendo con el estreno de la tercera parte de la saga “Hobbit”, “The Battle of the Five Armies”, algunos internautas rusos ya han descrito el anillo de Putin como “el anillo omnipotente” en clara alusión al personaje de Saurón, que representa al mal.
Entre los famosos que ya han comprado el anillo destaca el director serbio, Emir Kusturica, un reconocido admirador del jefe del Kremlin, y el líder ultranacionalista ruso, Vladimir Yirinovski, famoso por sus exabruptos.
La actual corriente patriótica ha sido impulsada por el propio Putin con sus constantes arengas al amor a la patria y sobre que Rusia nunca abandona a sus compatriotas en alusión a los crimeos, en su mayoría de origen ruso, y a los rusohablantes en Ucrania.
Putin incluso llegó a tachar de “traidores” a aquellos políticos opositores y defensores de los derechos humanos que se niegan a defender los intereses nacionales en Ucrania.
En agosto se lanzó la primera línea de camisetas patrióticas en el mismísimo centro comercial GUM (Plaza Roja) para conmemorar las recientes “victorias” rusas, como la reunificación con Crimea o los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, donde los deportistas rusos encabezaron el medallero.
Las camisetas incluyen la imagen de Putin con gorra y uniforme de la Armada rusa, con traje y corbata en el Kremlin, con gafas de sol e incluso a caballo durante una de sus aventuras siberianas.
Al acto de promoción fue invitado el actor estadounidense Mickey Rourke, quien no dudó en mostrar su torso desnudo lleno de tatuajes para ponerse la camiseta en pleno centro comercial.
Seguidamente, como inofensiva respuesta a las sanciones occidentales, el Ayuntamiento de Moscú ideó el reparto gratuito de 30 mil camisetas patrióticas a cambio de entregar las viejas abordo de autobuses itinerantes.
Otros famosos que no han dudado en alabar públicamente a Putin son el actor Gerard Depardieu, al que el Kremlin le concedió la ciudadanía rusa; el actor Steven Seagal, que ofreció un concierto en Crimea; y el basquetbolista estadounidense Dennis Rodman, que calificó esta semana al jefe del Kremlin de “tipo genial”.
Según una reciente encuesta del Centro Levada, pese a que la economía entrará en recesión el próximo año, según el Ministerio de Economía, un 58% de los rusos quieren que Putin gobierne hasta 2024.
EFE
El tigre de la discordia
El presidente ruso, Vladímir Putin, ha desarrollado este año una cierta querencia por desplazarse a China —dos veces— y por los tigres siberianos que libera, también. Putin ha tratado de suavizar su imagen de tipo duro retozando públicamente con estos animales en peligro de extinción y ha hecho de la conservación del tigre una de sus causas.
Kuzya fue puesto en libertad en mayo por Putin, pero el animal acaba de regresar a Rusia tras un par de meses de incursión en la provincia de Heilongjiang, en el Noreste chino. Pero el alivio de los granjeros, que temían por su ganado, y de las autoridades de ambos países, ante lo que podía convertirse en un incidente internacional si el felino —una especie en peligro de extinción— era abatido por cazadores furtivos, es sólo temporal. Los responsables de los servicios forestales rusos y chinos confirmaron esta semana que, de acuerdo con el localizador que porta, Kuzya cruzó el Río Amur, que marca la frontera entre los dos países, y ha retornado a territorio ruso. Pero “es muy probable que vuelva a visitar China, pues ha marcado las áreas que visitó con su orina y las ha designado como su territorio”, aseguró a la agencia china Xinhua Zhang Minghai el subdirector del Centro de Investigación de Felinos de la Administración Forestal del Estado.
Kuzya es uno de cinco cachorros de tigre siberiano rescatados por los servicios forestales rusos en el Este del país hace dos años. Tres de ellos fueron puestos en libertad en una ceremonia en la que Putin se encargó de abrir la jaula. Los otros dos fueron devueltos a su hábitat natural en junio, con algo menos de alharaca. Se calcula que quedan menos de 500 tigres siberianos en libertad, de los que menos de una treintena se encuentran en China.
En octubre, los expertos detectaron que el animal había cruzado el Amur, algo que suscitó la preocupación de los dos países dada la alta densidad de población en el territorio chino, la aparente escasez de presas naturales del tigre y lo valorado del animal en el mercado negro en China. Zhang ha asegurado que durante su visita Kuzya no evitó carreteras ni zonas pobladas. De ser así, Kuzya ha sido un turista mucho más educado que su hermano Ustin, que también ha estado recorriendo la provincia china de Heilongjiang en los últimos meses. Pero Ustin sí ha causado desmanes para alimentarse. Un granjero en la remota isla de Heixiazi lo acusa de haberse comido 18 de sus cabras.
El País