Suplementos
Rojos, para melenas de fuego
Los colores carmines y marrones son ideales para ''encender'' la cabellera con toques de luminosidad intensa
GUADALAJARA, JALISCO (04/JUN/2013).- En el terreno de las cabelleras, la belleza y la salud no conocen de temporadas ni de tendencias, pues la forma de cuidar y presumir del cabello dependerá siempre de los gustos de cada persona, así como de las necesidades que ésta tenga en cuanto a forma y largo.
Los tintes o pigmentos vegetales revolucionaron la presentación del cabello desde los años 20, pero no es hasta las décadas del 80 y los 90 en que la industria de la belleza comenzó a ofertar un sinfín de opciones en color y tonalidades, incluso, apostando por una profesionalización como la colorimetría.
Las tonalidades rojas o pelirrojas son de las más gustadas. Su fuerza y atracción hacia la vista han hecho que los colores carmines y marrones sean ideales para aquellas féminas que optan por "encender" su cabellera con toques de luminosidad intensa.
Los pigmentos rojos han establecido un parámetro de aplicación y, aunque se recomienda que este color se emplee en contraste a las pieles blancas, personalidades del espectáculo como Rihanna han regresado la popularidad de los tintes cobrizos hasta alcanzar los más altos niveles del rojo y el naranja lava, pasando por degradados desde la raíz hasta la puntas.
Por hoy ya existen muchas técnicas de pintado que protegen la salud del cabello. Anteriormente la única forma de impregnar a las cabelleras oscuras era con altas dosis de peróxido, actualmente las fórmulas de color apuestan por las cremas y geles de alto impacto que decoloran el cabello natural progresivamente y sin deshidratarlo no quebrarlo.
Los tintes rojizos brindan un efecto bronceado a la piel, sobre todo en aquellas mujeres de tez morena de iluminación amarilla en el rostro, en tanto que las clara y rubias adquieren un efecto más aclarador dando mayor profundidad en los ojos y realce en nariz y labios.
Para conseguir una uniformidad y acentuar la extravagancia de la melena roja, es recomendable que las cejas vayan acorde a la intensidad del rojizo aplicado. No necesariamente tienen que ser teñidas del mismo color, pero sí procurar darle un efecto de tonalidad media al rojo empleado, así, el rostro se verá equilibrado y distribuido en su eliminación natural.
EL INFORMADOR / NORMA GUTIÉRREZ
Los tintes o pigmentos vegetales revolucionaron la presentación del cabello desde los años 20, pero no es hasta las décadas del 80 y los 90 en que la industria de la belleza comenzó a ofertar un sinfín de opciones en color y tonalidades, incluso, apostando por una profesionalización como la colorimetría.
Las tonalidades rojas o pelirrojas son de las más gustadas. Su fuerza y atracción hacia la vista han hecho que los colores carmines y marrones sean ideales para aquellas féminas que optan por "encender" su cabellera con toques de luminosidad intensa.
Los pigmentos rojos han establecido un parámetro de aplicación y, aunque se recomienda que este color se emplee en contraste a las pieles blancas, personalidades del espectáculo como Rihanna han regresado la popularidad de los tintes cobrizos hasta alcanzar los más altos niveles del rojo y el naranja lava, pasando por degradados desde la raíz hasta la puntas.
Por hoy ya existen muchas técnicas de pintado que protegen la salud del cabello. Anteriormente la única forma de impregnar a las cabelleras oscuras era con altas dosis de peróxido, actualmente las fórmulas de color apuestan por las cremas y geles de alto impacto que decoloran el cabello natural progresivamente y sin deshidratarlo no quebrarlo.
Los tintes rojizos brindan un efecto bronceado a la piel, sobre todo en aquellas mujeres de tez morena de iluminación amarilla en el rostro, en tanto que las clara y rubias adquieren un efecto más aclarador dando mayor profundidad en los ojos y realce en nariz y labios.
Para conseguir una uniformidad y acentuar la extravagancia de la melena roja, es recomendable que las cejas vayan acorde a la intensidad del rojizo aplicado. No necesariamente tienen que ser teñidas del mismo color, pero sí procurar darle un efecto de tonalidad media al rojo empleado, así, el rostro se verá equilibrado y distribuido en su eliminación natural.
EL INFORMADOR / NORMA GUTIÉRREZ