Suplementos
San Miguel Allende
Un lugar donde el horizonte encuentra nuevos trazos
GUADALAJARA, JALISCO (06/JUL/2014).- Al noroeste del cerro El Picacho, se encuentra la hermosa población llamada San Miguel Allende. Miguel J. Malo y F. León de Vivero nos dicen: “En 1531, fray Juan de San Miguel… Establece escuelas y hospitales… Enseña oficios y artes. Da consejos y logra la adhesión de tarascos y chichimecas. Humilde, descalzo y lleno de fe pasa a Uruapan… En 1540, fray Juan abandona Uruapan… En Acámbaro el fraile trashumante edifica la iglesia, el hospital y otras casas de beneficio común… Coordina voluntades y convence a un grupo de españoles, tarascos y otomíes de las fuerzas de Fernando de Tapia (cacique), lo acompañen en la magna empresa de sujetar y evangelizar otomíes, huachichiles y chichimecas. De Acámbaro parte para Apaseo y Chamacuero (Comonfort). Y al amparo del fuerte de Tlaxcalilla, que guardan las avanzadas de Nicolás de San Luis Montañez, arriba al actual valle de San Miguel de Allende. Acucioso recorre el lugar y elige el sitio donde funda la misión de indios que llama de San Miguel en homenaje a su santo patrono (1542). Levanta una iglesia de jacal y encomienda al pueblo a fray Bernardo Cossín, quien traslada aquella misión cerca de los manantiales de Izcuinapan”.
El capitán Juan Yáñez, luego de vencer a los chichimecas en la Boca del Infierno, le solicitó al virrey Luis de Velasco, proveer la fundación española a San Miguel, quien aprobó el 10 de diciembre de 1555, que, “por evitar las muertes, fuerzas e robos que los chichimecas han hecho en el camino de las zacatecas se funde en el pueblo de San Miguel una villa de españoles para la seguridad de dicho camino”. El referido año murió en Uruapan el tenaz hermano fray Juan, quien se entregó a la evangelización y enseñanza. San Miguel de los Chichimecas fue creciendo y consolidándose paulatinamente, con el tiempo se le nombró San Miguel el Grande y el primitivo San Miguel de le distinguió como el Viejo.
El agua fue el elemento primordial que determinó la ubicación del segundo asentamiento, elemento vital y el más maravilloso de la tierra, y que poco valoramos. Otro elemento, que sin buscarlo, le vino a dar un toque encantador al naciente poblado, fue el desnivel de su suelo, pues le brindó un hechizante movimiento al caserío, que se fue levantando con gracia y, asomándose expresivamente a las calles que ascendían o descendían románticamente, rompiendo la cuadricula, la traza fue proyectando una cuadricula de araña, debido al terreno desnivelado por sus lomas y cañadas. El valor del espacio está en relación del movimiento, y el desnivel dio la pauta inicial. Poco a poco los horizontes de formas se fueron manifestando, bellas fachadas fueron surgiendo en aquel atractivo rincón.
Se erigieron magnificas construcciones religiosas, la capilla de la Santa Cruz del Chorro, aledaña al nacimiento de agua conocido como, El Chorro. Para 1565, por orden de Tata Vasco, se fijó el lugar para la Parroquia, que se construyó hasta finales del siglo XVII. El convento de San Francisco data de 1606 y el templo de 1779. El Tercer Orden fue dedicado en 1713. La Casa de Loreto obedece al año de 1735 y el Colegio de San Francisco de Sales fue concedido por Cédula Real en 1753. El convento de la Concepción fue autorizado en 1754 y el templo de la Salud es de finales del siglo XVIII. Los altares de Jesús del Golpe y San Luis Gonzaga del oratorio de San Felipe Neri, se congregaron en 1835. También se levantaron esplendidas casonas, como la de los condes De la Canal, la de los Perros, Lanzagorta, la del Inquisidor y Allende, convertida en museo. Otras atractivas edificaciones son: el Teatro Ángela Peralta, terminado en 1873, el Mercado Aldama y el Palacio Municipal, que mira a la alegre Plaza de Armas. San Miguel Allende es una fiesta arquitectónica, donde el tiempo colonial se detuvo y nos aguarda, para vivir cada espacio.
El capitán Juan Yáñez, luego de vencer a los chichimecas en la Boca del Infierno, le solicitó al virrey Luis de Velasco, proveer la fundación española a San Miguel, quien aprobó el 10 de diciembre de 1555, que, “por evitar las muertes, fuerzas e robos que los chichimecas han hecho en el camino de las zacatecas se funde en el pueblo de San Miguel una villa de españoles para la seguridad de dicho camino”. El referido año murió en Uruapan el tenaz hermano fray Juan, quien se entregó a la evangelización y enseñanza. San Miguel de los Chichimecas fue creciendo y consolidándose paulatinamente, con el tiempo se le nombró San Miguel el Grande y el primitivo San Miguel de le distinguió como el Viejo.
El agua fue el elemento primordial que determinó la ubicación del segundo asentamiento, elemento vital y el más maravilloso de la tierra, y que poco valoramos. Otro elemento, que sin buscarlo, le vino a dar un toque encantador al naciente poblado, fue el desnivel de su suelo, pues le brindó un hechizante movimiento al caserío, que se fue levantando con gracia y, asomándose expresivamente a las calles que ascendían o descendían románticamente, rompiendo la cuadricula, la traza fue proyectando una cuadricula de araña, debido al terreno desnivelado por sus lomas y cañadas. El valor del espacio está en relación del movimiento, y el desnivel dio la pauta inicial. Poco a poco los horizontes de formas se fueron manifestando, bellas fachadas fueron surgiendo en aquel atractivo rincón.
Se erigieron magnificas construcciones religiosas, la capilla de la Santa Cruz del Chorro, aledaña al nacimiento de agua conocido como, El Chorro. Para 1565, por orden de Tata Vasco, se fijó el lugar para la Parroquia, que se construyó hasta finales del siglo XVII. El convento de San Francisco data de 1606 y el templo de 1779. El Tercer Orden fue dedicado en 1713. La Casa de Loreto obedece al año de 1735 y el Colegio de San Francisco de Sales fue concedido por Cédula Real en 1753. El convento de la Concepción fue autorizado en 1754 y el templo de la Salud es de finales del siglo XVIII. Los altares de Jesús del Golpe y San Luis Gonzaga del oratorio de San Felipe Neri, se congregaron en 1835. También se levantaron esplendidas casonas, como la de los condes De la Canal, la de los Perros, Lanzagorta, la del Inquisidor y Allende, convertida en museo. Otras atractivas edificaciones son: el Teatro Ángela Peralta, terminado en 1873, el Mercado Aldama y el Palacio Municipal, que mira a la alegre Plaza de Armas. San Miguel Allende es una fiesta arquitectónica, donde el tiempo colonial se detuvo y nos aguarda, para vivir cada espacio.