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¿Si me arranco una cana, me salen siete más?

Un recuento de ideas erróneas que han pasado de generación en generación y que llevan a las mujeres a descuidar su cabellera

GUADALAJARA, JALISCO (14/ENE/2014).- El cuidado del cabello es un tema serio entre las mujeres; gran parte de su personalidad está centrada en el estilo de cabellera que maneja, de ahí la importancia que tiene su cuidado. A continuación un listado de más de 10 mitos y verdades que rodean el arreglo de esta zona del cuerpo.

Mito. El acondicionador hace que se caiga el cabello.

Realidad. El cabello se cae por naturaleza. Le haces más daño a tu cabello al no usar acondicionador, por eso, conviértelo en tu mejor aliado de cuidado.

Mito. Enjuagarse con agua fría hace que el cabello brille más.

Realidad. El agua fría no da ningún beneficio a tu cabello. El poro no se cierra ni se abre con la temperatura del agua, a menos que sea una temperatura extrema.

Mito. Si te arrancas una cana, te salen 7 más.

Realidad. Las canas salen porque ya no se produce más melanina y esta situación es 100% genética. Ni modo, tarde o temprano aparecerán, afortunadamente ahora contamos con muchas opciones para “disfrazar” este problemita de la naturaleza.

Mito. Para tener un cabello hermoso, es necesario raparlo.

Realidad. El cabello es el mismo por dentro de la cabeza que por fuera. No hay ninguna necesidad de adoptar el look de Sinead O’Connor, mejor, dedícate al cuidado del cabello.

Mito. El pelo crecerá más grueso  y más rápidamente, si se corta con frecuencia.

Realidad.
El cabello es una proteína muerta, así que no importa si lo cortas o no. El cabello no posee un mecanismo de retroalimentación, es decir, los folículos capilares no saben lo que está sucediendo en las puntas. El cabello corto crece con la misma velocidad que el largo, y el delgado no puede hacerse más grueso a través de un corte de pelo.

Mito. Dejar los productos por más tiempo ayuda a que funcionen mejor.

Realidad. Esto sólo aplica para los tratamientos intensivos y no para los de uso diario. Es básico que leas las instrucciones de uso para estos casos y no que te creas una científica que todo lo sabe.

Mito. El cabello delgado no debe cepillarse con frecuencia.

Realidad. El cabello delgado resiste el cepillado de la misma forma que el grueso. El cabello que se cae durante este procedimiento se encuentra en su última fase, con o sin cepillado, de todas formas “abandonará” tu cabellera.

Mito. Cualquier aceite puede resucitar el pelo

Realidad. Emplear aceites de resino, oliva, almendras, o de bebé (de uso cutáneo), sólo quemarán y deshidratarán más el cabello, en especial al cuero cabelludo.

Mito. No se debe teñir el pelo durante el embarazo.

Realidad. No existen datos que comprueben que el feto se pueda ver afectado por un tinte de cabello. Sin embargo, muchos ginecólogos recomiendan esperar hasta el final del primer trimestre de embarazo para tratarlo. Otros expertos opinan que si no se es alérgica al tinte, no existe ningún riesgo para el feto.

Mito. Los tintes vegetales son completamente naturales.

Realidad. Si estos tintes cubren las canas en un 30 por ciento o aclaran el cabello en esta proporción, pero no cabe duda que contienen químicos. El único natural es la henna egipcia y, el resultado en este tipo de tinte vegetal puro, es un tono de rojo que se ve bastante artificial. Además de que tiñe no sólo el cabello, sino que al cuero cabelludo también.

Mito. Cepillarlo  100 veces hace que crezca.

Realidad:
además de tener un desenredado perfecto, lo más seguro es que se te caiga y fractures el nacimiento del cabello en su raíz, además de eliminar el brillo natural. Procura emplear cepillos de cerdas naturales, de goma flexible y con dientes separados.

Mito. Existen “alimentos” milagrosos que embellecen el cabello

Realidad. Las mascarillas caseras pueden ser tus peores enemigas si lo que buscas es restablecer la armonía de tu cabello.

Las mezclas de aguacate, plátano, almendra y miel en efecto ayudan a nutrir el cabello, pero cuando son ingeridas como alimento cotidiano y regulado.

El aplicar alimentos grasos sobre el cabello solo ayudaran a engrasarlo, además de dañar el cabello cuando son expuestos al sol.

Daños y soluciones

El cabello dañado es opaco, seco y no tiene cuerpo. Si quieres lograr un cabello sano, es necesario cuidarlo a diario, para que se vea brillante y fuerte. Pórtate bien con tu pelo y consiéntelo para que se vea hermoso.

tipos de daño

1. Químico: ocasionado por tintes y permanentes.

2. Mecánico: se refiere al peinado y al secado.

3. Térmico: producido por las temperaturas altas de aparatos como las planchas.

4. Solar: provocado por los rayos UV.

Remedios caseros

Tres mascarillas

Podrá resultar un poco asqueroso el aplicar tratamientos caseros en el cabello, pero resultan muy efectivos además de que al ser naturales evitas la aplicación de más químicos que podrían dañar aún más tu cabello. (Tip: Mientras te bañas masajea suavemente el cuero cabelludo con la yema de tus dedos, esto hará que tu cabello esté más brilloso... ¡ah! procura bañar tu pelo con agua tibia)

Huevo:

Bate la yema de un huevo y aplícala sobre el cabello, sin que toque el cuero cabelludo. Deja reposar por 10 minutos y luego lávalo con abundante agua y tu shampoo habitual.

Resultado: tu cabello quedará más suave y sedoso.

Limón:

Extrae el jugo de cinco limones. Aplica el zumo sólo sobre el cuero cabelludo. Deja reposar por una hora y después enjuaga con agua y shampoo.

Resultado: Si tu cuero cabelludo es graso esta mascarilla ayudará a controlar el ph para que no haya exceso de grasa.

Yogurth:

Aplica una taza de yogurth natural en el cuero cabelludo y en el cabello. Espera por 60 minutos y luego lávarlo.

Resultado: Tu cabello quedará muy suave y brilloso.

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