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Todo con exceso, nada con medida

No hay nada de simple en el Hellcat y esas diferencias se perciben en los detalles, desde cualquier punto de vista

GUADALAJARA, JALISCO (07/MAR/2015).- De niño, tal vez el exceso extremo era comerse todo el pastel de chocolate. De adulto, comprar un Challenger Hellcat podría ser justo el equivalente.

Para algunos, el Hellcat puede ser confundido con un simple Challenger, que de por sí no es precisamente un monumento a la discreción. Pero no hay nada de simple en este auto y esas diferencias se perciben en los detalles. De frente se ve el deflector de aire; el logotipo SRT en la parrilla y tres tomas de aire en el cofre, todas funcionales. Por atrás se perciben las enormes llantas, que llegan a rebasar un poco la caja de las ruedas, además de dos salidas de escape rectangulares. De lado, saltan a la vista los rines de 20 pulgadas y, justo detrás de las ruedas delanteras, sobre el salpicadero, el logotipo del gato rugiente.

Por dentro, el Hellcat confirma el hecho de que es el mejor “pony car” del momento. Su diseño, terminados y materiales, están por arriba de los de Mustang y Camaro. Se destacan los asientos, con gran soporte lateral y mucha comodidad, pero más que nada resalta el hecho de que es posible andar en el asiento trasero y con comodidad, incluso si se mide más de 1.80 metros de altura. Ninguno de sus rivales ofrece este nivel de confort.

El equipo es completo salvo —¡Aleluya!— el quemacocos, que hubiera significado añadir peso justo donde sería menos adecuado en un deportivo. Todo lo demás, ahí está y sería muy aburrido describirlo todo, mejor visiten la página de Dodge en internet.


Jamás piense que está domado


Pero lo que realmente define el Hellcat es el motor. El V8 supercargado con 6.2 litros emana nada menos que 707 caballos de fuerza. Pero hay un truco. El auto viene con dos llaves. Si se usa la negra, solamente 500 caballos de fuerza estarán disponibles. Para liberar toda su rabia, es necesario usar la llave roja. Quedan advertidos.

Ese inmenso corazón es lo que nos llenará de alegría, felicidad o muerte. Presione el botón en el tablero y su alma se intoxicará por la música grave, masculina, poderosa. Si cantara, el Hellcat interpretaría “Bad to the Bone”.

Luego viene lo mejor: acelerar. Ahí se encuentra toda la magia de este “gato del infierno”. Porque en poco más de 4 segundos (en la altitud de Guadalajara) ya estará a 100 km/h. En menos de 9 ya llegará a los 200 km/h. Denle algo de tiempo y espacio y eventualmente podrá llegar a 325 km/h, aunque el velocímetro marca 340. Nosotros nunca rebasamos los 292 km/h, simplemente porque es muy difícil tener dónde hacerlo con un mínimo de seguridad. Pero el auto mostraba ganas de llegar más allá. Se conduce con un aplomo sorprendente por arriba de los 200 km/h, una velocidad a la que llega con tanta facilidad que asusta. De repente estás manejando a ese ritmo y ni cuenta te diste. Lo mejor de todo es que no es un coche sólo de rectas como se puede pensar, su estabilidad en curvas es muy superior a lo que esperábamos.

La caja automática de ocho velocidades, que manda la fuerza a las ruedas traseras, es parte vital del buen resultado del auto y es más rápida que la manual de seis cambios, también disponible.

Comprar un Hellcat es como tener un tigre como mascota. Es hermoso, llama la atención de todos, no es barato de mantener (pise fuerte y el consumo estará en menos de 4 km/litro), camina con extrema suavidad pero, cuando menos lo esperas haces un movimiento brusco sólo por jugar un poco y la respuesta puede ser un fatal zarpazo, tirado sin mala intención, pero igualmente mortal. Así que, pese a toda la electrónica que lo busca contener, si lo va a provocar, si lo va a acelerar duro como nos incita a hacerlo, mejor que el volante esté recto, mirando hacia delante.

Sí, no es fácil convivir con un tigre —o un gato del infierno— pero jamás será aburrido. Y a este seguramente se apostó al llenar un cheque por 909 mil 900 pesos.


FICHA TÉCNICA

Challenger Hellcat

¿Rojo o negro? Una de las caracteristicas que lo distinguen es el color de la llave. Rojo para un desempeño deportivo. Negro para un manejo citadino.

DATOS TÉCNICOS

Motor   Frontal longitudinal
Cilindros   V8; 6.2 litros
Supercargado Sí
Potencia  707 HP @ 6 mil rpm
Torque  659 libras-pie @ 4 mil 400 rpm
Tracción Trasera
Transmisión  Automática de ocho velocidades (8+R)

SUSPENSIÓN

Delantera Independiente, multibrazo adaptativo
Trasera  Independiente, multibrazo adaptativo

FRENOS

Delanteros De discos sólidos, con sistema antibloqueo (ABS y EBD)
Traseros De discos sólidos, con sistema antibloqueo (ABS y EBD)

DIRECCIÓN

De piñón y cremallera, con asistencia electrohidráulica

DIMENSIONES
en milímetros

Largo 5 mil 027
Ancho mil 923
Alto mil 482
Distancia entre ejes  2 mil 946
Peso  mil 760 kilogramos

CAPACIDAD


Tanque  72 litros
Cajuela 458 litros

RESULTADOS EN EL AUTÓDROMO


Aceleración de 0 a 100 km/h en: 4.2 segundos
Frenado de 100 km/h a 0 en: 39 metros
Cuarto de milla:  12.1 sengundos @ 200.1 km/h
Velocidad máxima: 292 km/h

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