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Un paso hacia arriba

Es el último de los Mazda en subirse a la tecnología SkyActive. Y como los demás, les quedó muy bien

GUADALAJARA, JALISCO (25/JUN/2016).- Bonita, bien hecha, con un manejo que hace justicia a la filosofía de la marca. Es la nueva CX-9, la camioneta de tres filas de asientos de Mazda que se renueva completamente en la búsqueda de conquistar su segmento.

Hasta el modelo 2016, la CX-9 utilizaba una plataforma que aún era de la época de la alianza con Ford. Lo mismo pasaba con el tren motor. Ahora ya no. Con base propia y distinta, la CX-9 pesa 100 kilogramos menos que antes, tiene mejor espacio interior y su motor consigue hacer su trabajo de manera sobresaliente.

Para que la probáramos la marca nos invitó a conducirla por la Costa Alegre, entre Manzanillo y Puerto Vallarta, llegando a Punta de Mita, en Nayarit. En el trayecto pudimos experimentar muchas de sus fortalezas y darnos cuenta que sus rivales tienen mucho de qué preocuparse por su llegada.

Parte de lo más impresionante de la nueva CX-9 es su interior. El nivel de los acabados es excelente y la ponen un escalón por arriba de sus rivales de marcas de volumen. De hecho es incluso mejor que una que otra Premium. La versión que llega ahora a México, con precio de 639 mil 900 pesos, tiene equipo abundante que incluye asientos forrados de piel; quemacocos; pantalla con GPS y cámara de reversa; sonido Bose; dos entradas USB y varios detalles más.

Respuesta poderosa

Tenemos que confesar que al escuchar que la nueva CX-9 tendría un motor de cuatro cilindros y 250 HP, pensamos que era poco, aún con ayuda del turbo. Pero en la práctica no fue así. La CX-9 siempre se mostró dispuesta a acelerar durante nuestro recorrido y los rebases fueron de esos que nos regalan una sonrisa a los entusiastas. Claro, estábamos al nivel del mar, pero el hecho de que el motor sea turbo significa que su variación en potencia será mucho menor que uno de aspiración natural como los V6 de casi todos en el segmento, principalmente de la líder Toyota Highlander.

La caja es automática de seis velocidades y se entiende muy bien con la máquina, mandando a las ruedas delanteras o las cuatro, según el momento y la exigencia, la fuerza necesaria para moverla. El sistema es muy completo y complejo, permitiendo que la distribución del poder llegue a la rueda adecuada en cualquiera de los ejes en 27 posibles combinaciones.

La suspensión es bien equilibrada entre confort y estabilidad, haciendo que la CX-9 sea placentera para todos en lugar de serlo solo para el conductor, como era el caso de la generación anterior.

Mazda espera llegar con la nueva camioneta al mismo nivel de ventas de los líderes de su categoría, es decir, alrededor de 300 unidades por mes. Que tiene con qué, ya lo vimos, pero aún falta convivir con ella un poco más para confirmar si efectivamente es lo que nos pareció en este primer contacto: la mejor. Ya les diremos.

Sergio Oliveira/Punta de Mita, Nayarit

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